Sábado 27 de octubre de 2001

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Caída de líder opositor complica los planes aliados en Afganistán

 

El Talibán ejecutó al destacado líder mujahidin Abdul Haq.

  Los talibanes ejecutaron ayer a un destacado líder de la oposición que entró clandestinamente en Afganistán para fomentar la sublevación, en un serio revés a los planes occidentales de formar un gobierno de consenso tras la caída del régimen integrista.
El comandante Abdul Haq, asesor del antiguo rey afgano, Mohamed Zahir Shah, fue acusado de espiar para Estados Unidos y ejecutado mediante un tiro en la nuca sólo unas horas después de su captura, al igual que dos de sus correligionarios, indicó el ministro talibán de Educación, Amir Khan Muttaqi.
Las ejecuciones se realizaron en Kabul, la capital, en cumplimiento del edicto religioso (fatwa) de los clérigos islámicos del régimen, que establece la pena de muerte para los culpables de colaborar con EE.UU y sus aliados.
Este es el primer golpe importante de los talibán y de Osama ben Laden a las fuerzas opositoras.
Abdul Haq, un héroe de la guerrilla contra los soviéticos que se había distanciado de Afganistán en los últimos tiempos, ingresó clandestinamente en Afganistán cinco días atrás, el 21 de octubre.
El comandante fue capturado el jueves en el pueblo de Azra de la provincia de Logar y los talibán defendieron la versión de capa y espada de su captura.
Sin embargo, el popular comandante en realidad habría sido detenido después de un enfrentamiento entre los talibán y sus seguidores, por lo menos cincuenta hombres. Haq llamó también por un teléfono satelital a helicópteros de las fuerzas especiales norteamericanas que no pudieron salvarle la vida. El comandante habría recibido una ráfaga de Kalashnikov mientras escapaba al galope en un caballo del lugar del enfrentamiento.
Según una segunda versión, esta vez de los talibán, Haq fue ejecutado en Rishkor, en la periferia de Kabul, con dos de sus hombres. La base de Rishkor fue con frecuencia utilizada por Osama ben Laden.
Una historia completamente distinta, en cambio, fue la que contó la familia del comandante.
En una conferencia de prensa que se realizó antes de que se conocieran las noticias de su muerte, el hermano mayor de Abdul Haq, Hajidin Mohammad Haq, dijo que el comandante estaba en Afganistán para realizar "una misión de paz" y que lo acompañaban siete personas.
Según el hermano de Abdul Haq, su misión consistía en consultar a los ancianos de su familia, la de los Arsalai, y de su tribu, la de los Ahmadzai, una de las más importantes entre las de los pashtún, que viven en las provincias del sudeste de Logar, Nangrahar, Paktia y en Kabul.
Abdul Haq fue hace unas semanas una de las personas más activas en tratar de debilitar a los talibán entre los pashtún, la etnia mayoritaria del país que en los últimos seis años, se identificó con los milicianos de Omar.
Haq había buscado desesperadamente contactos incluso con los talibán moderados o dudosos, entre quienes se encontraban el ministro de Relaciones Exteriores, Wakil Ahmed Muttawakil, y el ministro de las Areas Tribales, Jalaluddin Haqqani. Estos contactos son los que podrían haberle costado la vida al comandante. Los talibán no escucharon los llamados a la piedad de la familia del comandante y tampoco el de uno de los hijos de Zahir Shah.
El mullah Omar y ben Laden han demostrado que siguen siendo los más fuertes en Afganistán y ridiculizaron a la "tercera fuerza" que el ex rey, algunos exiliados y no pocos jefes tribales pashtún estaban tratando de construir. Entre éstos, según especialistas paquistaníes, pocos pueden verdaderamente romper el consenso pashtún en torno de los talibán, y Abdul Haq era uno de ellos.
El general uzbeko-afgano Abdul Rashid Dostum lanzó una "operación de castigo" contra las defensas de Mazar i Sharif y dijo haber tomado al menos 180 prisioneros, pero la realidad es que la Alianza del Norte no logra progresos visibles, que los talibanes están reagrupando sus defensas y que parece cada vez más difícil la toma de la ciudad sin una mayor contribución bélica de EEUU.
El que sí anunció una mayor implicación en el conflicto fue el Reino Unido, que informó del despliegue de 200 infantes de marina para una posible campaña de tierra. EEUU continuó ayer los bombardeos, que alcanzaron, por segunda vez en diez días, un recinto de la Cruz Roja, donde 9 personas murieron ayer, a la vez que 17 personas más fallecieron en Kandahar, en el sur del país.
Con la eliminación de Haq queda más claro aún que la guerra es entre Estados Unidos y sus aliados por una parte, y los talibán y ben Laden por otra. Además también ha quedado claro que se trata de una guerra en la que no se toman prisioneros. (EFE/ANSA).

Aviones de EE.UU. destruyeron tres depósitos de la Cruz Roja

Kabul (Télam-SNI).- Tres depósitos de ayuda humanitaria de la Cruz Roja Internacional fueron destruidos por los bombardeos norteamericanos de ayer sobre Kabul, al tiempo que dos niñas fallecieron a consecuencia de los ataques, según fuentes independientes.
Por su parte, El Reino Unido anunció el envío de un contingente de 200 soldados de élite de la Royal Marine para participar en operaciones terrestres, en tanto el régimen talibán ejecutó al destacado líder opositor Abdul Haq.
En la vigésima jornada de ataque sobre Afganistán, Estados Unidos utilizó ayer unos 80 aviones de combate y "algunos misiles Tomahawk", informó el subdirector de operaciones del Estado Mayor Conjunto, el contralmirante John Stufflebeem, desde el Pentágono.
Un promedio de 300 bombas diarias fueron arrojadas por las aeronaves anglonorteamericanas desde el pasado 7 de octubre, cuando iniciaron su ofensiva contra Afganistán, en la campaña militar "más complicada que encaró Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial", según sostuvo Stufflebeen.
Un corresponsal de la agencia France Press en Kabul informó que tres depósitos de la Cruz Roja estaban totalmente destruidos, con camiones volcados y sacos reventados de ayuda humanitaria esparcidos en medio de los escombros.
La Cruz Roja tenía cinco almacenes en Kabul desde donde distribuía ayuda humanitaria a la población afgana, pero los bombardeos norteamericanos ya destruyeron cuatro de ellos.
La queja del organismo humanitario se debe a que
"Tengo pena cuando observo este incendio e imagino a las viudas y minusválidos que tenían que recibir esta ayuda", declaró un responsable de la Cruz Roja en Kabul a la agencia AFP.
Mario Musa, vocero de la Cruz Roja en Islamabad, denunció que "miles de toneladas de alimentos y de material de ayuda estaban almacenados en los depósitos destruidos" hoy.
Musa agregó "no entender" cómo bombas "de precisión" pudieron caer en diez días en el mismo lugar y sostuvo que los trabajadores de la Cruz Roja en Kabul "están extremamente desanimados y no se sienten seguros". La CICR ya había sido bombardeada el 16 de octubre.
Indignado, el portavoz de la CICR en Ginebra, Kim Gordon Bates, recordó: "Les dijimos a los estadounidenses que las distribución de ayuda a la población continúa y que podríamos hacerla en vehículos".
Horas antes, dos hermanas de 6 y 11 años murieron en el poblado de Wazir Abad, cercano al aeropuerto de Kabul, cuando una bomba cayó sobre su casa, según informó un periodista presente en el lugar.
Residentes del poblado dijeron que la zona es atacada diariamente por la aviación norteamericana y un vecino del lugar indicó que los estadounidenses "con una mano andan repartiendo alimentos y con la otra lanzan bombas".
Por su parte, el líder espiritual y político de los talibanes, el mullah Omar, llamó hoy a los musulmanes de todo el mundo a manifestarse en las próximas 72 horas en favor de la jihad (guerra santa) contra la "coalición global antiterrorista" que ataca Afganistán. "En todas partes matan a los musulmanes, las armas más avanzadas se emplean contra ellos. ¿No es esto terrorismo? ¿Deben los musulmanes quedar como espectadores ante estas atrocidades?", concluyó Omar.

Fotos: (Arriba) un miliciano de la Liga del Norte espera un ataque de los talibanes, en una región cercana al frente de batalla. (Abajo) el veterano combatiente islámico Abdul Haq, ejecutado por los talibanes luego de ser detectado en operaciones con líderes de la etnia Pashtún.

     
     
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