Martes 2 de octubre de 2001

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Un ataque en Cachemira dejó 29 muertos

 

EE. UU. ya opera para derribar al régimen de Afganistán

 

Crece la idea de un inminente ataque masivo en esa región.

  WASHINGTON/ISLAMABAD . - La probabilidad de ataques militares de Estados Unidos contra Afganistán pareció aumentar ayer con la insistencia del gobernante movimiento Talibán en desafiar al pedido de Washington de entregar al militante islámico Osama ben Laden.
El destino del Talibán se veía más precario que nunca, con señales de disensión interna, una ofensiva de la oposición armada en el norte de Afganistán y la nación más poderosa del mundo desplegando fuerzas militares en su vecindario.
El presidente norteamericano, George Bush, firmó durante el fin de semana una directiva secreta para proporcionar a los opositores internos del régimen de Kabul ayudas financieras, políticas y militares, reveló ayer el New York Times.
Las ayudas norteamericanas, que no se limitan a los guerrilleros afganos del norte, apuntan a hacer caer el régimen talibán: el repetido rechazo de Kabul a entregar a Osama ben Laden permite ahora a la Casa Blanca equiparar a los talibanes con los terroristas y golpear en consecuencia.
Las Fuerzas Armadas de EE.UU. "están listas" y la amenaza de nuevos ataques terroristas, como bioquímicos, no inducirá "en modo alguno" a Estados Unidos a suspender represalias contra los autores, organizadores y financistas de los ataques en Nueva York y Washington el 11 de septiembre.
Así lo expresó Bush durante una visita a la Fema, una agencia federal dedicada a la protección civil, donde hizo vibrar nuevamente las cuerdas del patriotismo como lo hizo la semana pasada con la CIA y el FBI. "Nuestros militares", exclamó al auditorio que lo aplaudía, "nos harán sentir orgullosos", al tiempo que dio detalles sobre el despliegue norteamericano para la nueva guerra: 29.000 hombres, decenas de naves de guerra, cientos de aviones y 17.000 reservistas convocados.
Ciertamente, EE.UU está preocupado por la amenaza de acciones bioquímicas y por los informes sobre carencias de las defensas. Pero Bush le dio la orden a su vocero, Ari Fleischer, de decir que "nada" lo disuadirá de reaccionar a los atentados.
En el Pentágono, durante su discurso de despedida, el general Hugh Shelton, jefe de Estados Mayor de las Fuerzas Armadas norteamericanas, aseguró que sus hombres y medios están listos para combatir al terrorismo.
Las operaciones de la "nueva guerra" serán comandadas por el sucesor de Shelton, el general de aviación Richard Myers, un experto en tecnología y "guerras estelares", dotes que Bush pretende serán usadas para combatir con la inteligencia de los satélites y aviones espía la "guerra sucia" de las misiones secretas y los comandos en territorio afgano.
En tanto, crece la percepción de que los militares están listos a atacar de un momento a otro, aunque todavía deben completar su propio despliegue.
El Pentágono ordenó otro portaaviones, el USS Kitty Hawk, al Océano Indico para sumarse a una eventual respuesta militar a los ataques que provocaron el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York y dañaron su propia sede en las afueras de Washington, dejando unos 6.000 muertos y desaparecidos. Cuando el poderoso navío llegue a la región, habrá cuatro portaaviones con 300 aeronaves en capacidad de atacar a Afganistán, base de la red de grupos armados de Ben Laden llamada Al Quaeda.
Asimismo, crecen los interrogantes sobre qué es lo que espera la Casa Blanca para dar el primer golpe: quizá una información que permita dar en el blanco con los santuarios de Ben Laden -sindicado por Washington como mandante de los atentados- y su organización Al-Qaeda, y no atacar en el vacío.
Analistas militares creen que Estados Unidos podría atacar con bombas y misiles las defensas claves de Afganistán, seguido por una incursión de comandos especiales en busca del fugitivo multimillonario de origen saudita. Un funcionario de la oposición afgana pronosticó que los ataques podrían producirse en cuestión de días.
El presidente George W. Bush dijo que la guerra que declaró contra el terrorismo a raíz de los atentados del 11 de septiembre está avanzando en todos los frentes, al señalar el decomiso de seis millones de dólares y el arresto de un "conocido terrorista", Zayd Hassan Safarini. (ver pag 4)
"Estamos progresando en muchos frentes. Recién hemos empezado", dijo Bush al referirse a los desplazamientos de unidades militares.
Bush dijo que 30 cuentas que pertenecían a Al Al Kaidah fueron congelados en Estados Unidos, y 20 en otros países en el esfuerzo por cortar las fuentes financieras del terrorismo.
Estados Unidos continuó ayer consolidando su alianza internacional, con el respaldo de la ONU a una estrategia antiterrorista internacional, y el renovado apoyo de líderes europeos y árabes.
(Reuters/ANSA)

Blair lanza una dura advertencia

El primer ministro británico Tony Blair lanzará una dura advertencia de que una acción militar de represalia tendrá como blanco no solamente a Ben Laden, sino también al movimiento Talibán que lo protege, dijo una fuente oficial.
Blair, el aliado más estrecho de Washington en esta campaña , advertirá que EE.UU. y Gran Bretaña "eliminarán" las armas y materiales del Talibán y atacarán a sus tropas. Ante el Partido Laborista, Blair dirá que el Talibán tuvo su oportunidad para resolver la crisis y ahora debe enfrentar las consecuencias, dijo la fuente del gobierno británico. (Reuters)

Análisis: Los riesgos de una incursión

Llevar a cabo operaciones con fuerzas especiales en Afganistán sería complicado y peligroso y requeriría de una amplia preparación y efectivo apoyo logístico, opinaron expertos militares.
A 20 días de los atentados en Nueva York y Washington, ya hay un consenso entre los estrategas militares sobre la mejor forma de atacar al extremista saudita Osama ben Laden y al régimen Talibán, que protege a su organización.
"Un escenario posible sería un ataque aéreo masivo en áreas específicas de Afganistán que involucre a bombarderos y misiles crucero, seguido de una rápida ofensiva de las fuerzas especiales que serían retiradas de inmediato", dijo el militar retirado Stephen Baker, analista del Centro de Información de Defensa.
"Esa estrategia podría lograrse de diversas formas. Podría ser la ardua operación de unidades pequeñas que perseguirían y detendrían a los terroristas", expresó.
A diferencia de la Guerra del Golfo contra Irak, en 1991, que incluyó un masivo despliegue militar estadounidense de más de un millón de efectivos, la mayoría de los expertos considera que una campaña en Afganistán de ningún modo requeriría tal cantidad de personal ni de armamento.
"...Este plan incluiría unos 50.00 efectivos estadounidenses en los próximos meses, lo cual se puede comparar en tamaño a la guerra de Kosovo y no a la operación Tormenta del Desierto o a la guerra de Vietnam, pero es considerablemente más peligrosa para las tropas estadounidenses que el conflicto de Kosovo", dijo Michael O"Hanlon, de la Institución Brookings.
Esa paciente operación a media escala tiene sus desventajas, para estar seguro (...) los ataques de comandos también pueden fracasar de forma desastrosa, como sabemos por la operación de 1980 para rescatar a los rehenes estadounidenses en Irán", dijo en un reciente análisis .
Enviar unidades especiales parece sencillo, pero no sería tan simple, opinó. Los efectivos especiales que operan en Afganistán se enfrentarían a varios peligros, tanto naturales como creados por el hombre, desde campos minados que quedaron de los 20 años de guerra civil, hasta deslizamientos de lodo y avalanchas.
"Uno tendría que trasladar estos efectivos a Afganistán en helicóptero y aprovisionarlos mediante helicópteros. Eso implica tener bases para las aeronaves relativamente cerca de la frontera afgana, con combustible y personal suficiente para el mantenimiento", dijo Charles Pena, del Instituto Cato, con sede en Washington. De los cinco países que colindan con Afganistán, ninguno es una base de operaciones ideal para llevar a cabo una amplia ofensiva militar.

     
     
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