WASHINGTON (DPA/AFP) El polémico plan para rescatar la economía estadounidense con 700.000 millones de dólares de dinero público superó ayer el último gran obstáculo al ser aprobado por la Cámara de Representantes. Cuando sea aplicado, corresponderá a las entidades financieras privadas responder desbloqueando el crédito y reactivando la circulación de dinero.
Los expertos advirtieron sin embargo que los efectos del gigantesco plan podrían tardar "meses" en notarse.
Las bolsas recibieron la noticia con positivo optimismo, pero después cayeron y cerraron en negativo. En Nueva York el Dow Jones perdió un 1,5% y el Nasdaq (valores tecnológicos) perdió 1,48%. Similarb reacciones tuvieron otros mercados.
En Washington, entre los congresistas, la primera reacción fue de inusual alivio. Cuando durante la votación los "síes" superaron los 218, la mitad más uno de la Cámara, algunos representantes aplaudieron. Al final el resultado de la votación fue un amplio triunfo para el "sí": 263 votos a favor y 171 en contra. Cuando cayó el mazo y se dejó oficialmente de aceptar sufragios, el aplauso de alivio fue unánime.
Tanto la Casa Blanca como los líderes republicanos y demócratas en el Congreso habían presentado como "urgente" la necesidad del plan para descongelar los créditos y evitar el colapso de la economía.
La calle, sin embargo, no lo entendió. Desde el principio el plan fue acogido muy negativamente por los ciudadanos, que veían en él un trasvase de dinero público a las grandes empresas de Wall Street. El rechazo popular a un mes delas elecciones , unido a principios ideológicos (los más conservadores rechazaban la intervención estatal y los más liberales se negaban a ayudar a las corporaciones), provocó que la Cámara de Representantes rechazase la primera versión del plan, desplomando las bolsas.
Desde entonces, el presidente George W. Bush y los líderes republicanos y demócratas, incluidos los aspirantes presidenciales John McCain y Barack Obama, trabajaron a destajo para convencer a los congresistas.
Bush, que compareció en los jardines de la Casa Blanca tras la votación y casi de inmediato firmó la ley, prometió que el gobierno utilizará el dinero de una manera "responsable", e insistió en su argumento de que, aún conociendo la preocupación de los ciudadanos, la ley era imprescindible: "Creo que el gobierno sólo debe intervenir cuando sea necesario. Y en esta situación era claramente necesario". Los demócratas también se dirigieron a los ciudadanos. "No voy a decir que lo celebramos, porque creo que podríamos haber tenido una ley mejor en otras circunstancias", afirmó la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi.
Obama y McCain, saludaron la adopción del plan . "Me alegra ver que finalmente se haya resuelto este asunto", indicó Obama, quien hizo un llamado al secretario estadounidense del Tesoro, Henry Paulson, a asegurarse de que "se proteja a los contribuyentes" y se eviten futuros embargos de viviendas.
Mientras, McCain felicitó a la Cámara de Representantes y dijo sentirse "contento de haber suspendido (su) campaña" para ocuparse de la crisis financiera.
Bajo el texto aprobado, Paulson, tendrá a su disposición de inmediato 250.000 millones de dólares para comprar los valores "tóxicos", principalmente inmobiliarios, que están lastrando los mercados financieros. Otros 100.000 llegarán si los autoriza el presidente George W. Bush, y los 350.000 restantes requerirán de la aprobación del Congreso. El plan también establece mecanismos para que Paulson explique en el Capitolio los gastos realizados.
Para contentar al mayor número posible de congresistas, se introdujeron rebajas de impuestos para empresas, mayores garantías para los depósitos bancarios y otros incentivos que nada tenían que ver con el rescate. La estrategia funcionó. Ahora será Wall Street quien tenga que trasladar la tranquilidad no sólo al país, sino también del mundo.