Lunes 12 de mayo de 2003
  El mejor homenaje al "Loco"
 

Patricio Di Palma ganó con el Torino que armó su padre.

 
Después de muchos años, el Torino de Rubén Luis Di Palma volvió a ganar en el TC. Fue ayer en Buenos Aires, de la mano de su hijo Patricio, quien se emocionó en el podio.
BUENOS AIRES (DyN) - Para propios y extraños ésta no fue una carrera más del TC. La victoria conseguida ayer por Patricio Di Palma en el autódromo "Oscar Alfredo Gálvez" tuvo un significado especial: porque ese Torino que cruzó primero que nadie la línea de sentencia, era, nada más ni nada menos, que el último auto que construyó el recordado Rubén Luis Di Palma antes de su muerte.
Si el "Loco" Di Palma merecía un homenaje de parte de sus hijos, el "Pato" le brindó uno realmente sensacional porque hizo una carrera espectacular en la cual se manejó con inteligencia y prudencia, calculando cada uno de sus movimientos.
La victoria no resultó para nada sencilla, porque Patricio debió luchar palmo a palmo con Henry Martin, quien de movida dejó en claro que era el único rival en condiciones de amargarle la tarde.
Y en ese mano a mano que sostuvieron, el sanjuanino se adueñó del primer lugar de la fila india en la vuelta 12, cuando daba la sensación de que el Torino de Di Palma ya había dado todo lo que tenía que dar.
Pero estaba visto que la jornada estaba puesta para que fuera de un Di Palma, y Patricio no dejó pasar la ocasión. En el giro 21 se tiró en Saloto y recuperó la primera posición en una maniobra apretada, aunque la carrera parecía lejos de estar definida, porque Martin no se quiso entregar y fue a buscar el triunfo.
Sin embargo el sanjuanino arriesgó de más y perdió, cuando en Ascari quiso estirar el frenaje para superar a Di Palma. Los dos siguieron de largo, pero el arrecifeño pudo retornar a la pista sin perder la primera posición. "Hicimos un buen trabajo, pero nos vamos con las manos vacías. El automovilismo es así", reconoció Martin.
Más allá de lo sucedido en la pelea por el triunfo habrá que referirse a lo hecho por los pilotos que ocupan las primeras posiciones del campeonato. Christian Ledesma tuvo una jornada para el olvido, la cual sólo le sirvió para descargar lastre y mantener la punta del campeonato, en tanto que Guillermo Ortelli rompió un motor en su serie y después abandonó en el repechaje.
Mientras tanto Ernesto Bessone (de los tres fue el único que tuvo un auto competitivo a lo largo del fin de semana) tuvo un saldo positivo: terminó sexto y es el nuevo segundo del torneo desplazando a Ortelli.
Ganó el "Pato" Di Palma con un auto que nació de la pasión automovilística de su padre, ese quizá haya sido el broche de oro para una jornada plena.

"Este triunfo es para mi viejo"

BUENOS AIRES (DyN) - "Este triunfo es para mi viejo", así con esa frase dicha entre lágrimas y la palabras que se negaban a salir por la emoción, Patricio Di Palma resumió sus sentimientos tras la victoria conseguida en el autódromo "Oscar Alfredo Gálvez".
"Este triunfo es para mi viejo. El fue el último que ganó con un Torino, así que este día, para mí, es inolvidable. Además tampoco me quiero olvidar de mi vieja y mi mujer, que me bancaron noches enteras, mientras trabajaba en el auto para correr, y también para todos aquellos que siempre me ayudaron", manifestó el "Pato". Después de la carrera parecía que la multitud que colmó el autódromo "Oscar Alfredo Gálvez" se había trasladado al box de Di Palma. Amigos, allegados, algunos colegas, periodistas, todos querían acercarse al ganador para saludarlo o para preguntarle acerca del significado de la victoria conseguida.
"Lamento lo que pasó con Henry (Martin). El roce en la maniobra del final fue inevitable y por suerte yo pude salir de esa situación y ganar una carrera que buscaba desde hace rato", reconoció. La última victoria de un Torino en el TC tuvo lugar el 20 de abril de 1975 en la "500 Millas Mercedinas", y ese Torino fue conducido ese día por el "Loco" Rubén Luis Di Palma.

La pasión no sabe de crisis

¿Cuántos? 45.000, 50.000, poco importa el número fino para reflejar lo sucedido, lo que si importa es que esa vieja unión entre la gente y el Turismo Carretera volvió a verse reflejada ayer en el "Oscar Alfredo Gálvez".
Tribunas colmadas, gente pegada al alambrado, estacionamientos repletos, una interminable fila de autos en el ingreso al autódromo cuando las series ya habían largado, fueron el signo de una pasión que no conoce límites, ni épocas de bolsillos un poco vacíos, ni que los nombres actuales no tengan tantos pergaminos como los nombres de otros tiempos.
Y se podrá decir que ayudó al lleno del autódromo la inteligencia de los dirigentes de la ACTC para no cobrarle entrada a los jubilados y los chicos menores de 12 años (algo que se viene haciendo desde hace rato), o la idea de que las mujeres que quieran ver la carrera lleven una caja de leche larga vida para los inundados de Santa Fe a modo de entrada.
Pero la gran razón es la pasión que siente la gente. Pasión por algunos de sus corredores como Marcos Di Palma, el "Flaco" Traverso, Guillermo Ortelli o "Tito" Bessone, y, por supuesto, con la identificación con las marcas. Ford y Chevrolet se llevan las preferencias, pero el repunte que han tenido los Torinos y los Dodge en los últimos tiempo provocó que algunos de sus hinchas vuelvan a los autódromos.
El "Gálvez" es el máximo escenario del automovilismo argentino, la gente, la gente que vive, siente y ama el TC le puso un marco espectacular. Un marco que, al fin y al cabo, sólo puede verse cuando en medio esta la pasión. (DyN)

   
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