Viernes 28 de diciembre de 2001

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España reclamó un plan "serio"

Reacciones

Ya imprimen los "argentinos", que salen a la calle en dos semanas

 

Gesto del FMI para reabrir el diálogo con Argentina

  Prometen trabajar con el gobierno en busca de "soluciones sustentables".
  Luego de soportar durante varios días una lluvia de críticas por su papel en la crisis argentina, el Fondo Monetario Internacional quebró un sugestivo silencio y se ofreció ayer para "trabajar de cerca" con el Gobierno de Argentina con el objetivo de "desarrollar una solución sustentable a los problemas económicos" del país.
Pero los ecos de la crisis y la incertidumbre por las medidas que piensa instrumentar el nuevo presidente Adolfo Rodríguez Saá despertaron ayer voces de alerta de varias naciones y organismos de crédito.
España es la más preocupada. Teme por los efectos de un nuevo plan económico sobre las empresas radicas en el país y cuestionó la emisión de "Argentinos". El canciller Josep Piqué reclamó al nuevo gobierno un programa de medidas "serias y coherentes" y pidió "seguridad jurídica" para las inversiones.
En el mismo sentido que el FMI se expresaron por su parte los países que integran la Unión Europea. Para superar la crisis social y económica, la Argentina debe aplicar "soluciones duraderas".
A las reacciones externas se sumó ayer el agitado panorama interno en el PJ, ya que Carlos Menem reclamó ayer que Rodríguez Saá continúe como presidente hasta el 2003, lo que desató la ira de José De la Sota y otros presidenciables del peronismo.

La carta

El FMI envió ayer una nota de dos párrafos al nuevo presidente argentino, Adolfo Rodríguez Saá, cuatro días después de que el jefe del Estado declarara el ceso de los pagos de la deuda exterior para destinar esos fondos a programas de ayuda social.
La carta dice textualmente:
"Deseo felicitarlo por su asunción como Presidente de la República Argentina y expresar mi profunda pena por los trágicos eventos recientes.
Deseo asegurarle, señor presidente, que el FMI está listo para trabajar de cerca con su Gobierno para desarrollar una solución sustentable a los problemas económicos de Argentina".
El mensaje del organismo multilateral de crédito se produjo luego de que en los últimos días recibiera fuertes críticas por sus políticas financieras para la Argentina. Expertos y analistas económicos con posiciones ideológicas en la derecha y la izquierda coincidieron en su desagrado por las recetas sugeridas. Los primeros por la "excesiva indulgencia" hacia la Argentina, y los segundos por el comportamiento "cruel".
La misiva de ayer del FMI fue interpretada por el gobierno de Rodríguez Saá como una buena señal luego de la decisión de suspender el pago de la deuda pública. "Este es un comunicado que inicia la apertura del dialogo entre el Fondo Monetario Internacional y la República Argentina", afirmó el secretario general de la Presidencia, Luis Lusquiños, encargado de leer la carta a la prensa.
El funcionario dijo que no hay "ningún condicionamiento" para reiniciar las conversaciones y confirmó que se analiza el viaje de una misión de las nuevas autoridades rumbo a Washington.
Lusquiños dijo que dicho viaje se realizará "en el momento que corresponda y que se considere oportuno", aunque aclaró que "no va a ser antes que mediados de enero".
Cuando se le consultó si el legislador peronista Oscar Lamberto sería el interlocutor de este gobierno ante las autoridades del FMI, el secretario general de la Presidente se limitó a contestar: "no se habla de nombres".
Las relaciones entre la Argentina y el organismo multilateral de crédito comenzaron a deteriorarse como consecuencia del enésimo incumplimiento de las metas fiscales comprometidas en una acuerdo stand-by y luego de que se ampliara a fines de septiembre el blindaje aprobado a fines del 2000.
La última misión del FMI que visitó el país no encontró motivos para anticipar un desembolso de unos 1.200 millones de dólares, habida cuenta del elevado incumplimiento en las metas fiscales.
Esto derivó en la imposibilidad de acceder a esos recursos lo que le hubiera permitido a la administración de Fernando de la Rúa, cancelar los vencimientos de la deuda pública y tal vez evitar su debacle. El nuevo gobierno hizo caso omiso a las recomendaciones del presidente de los Estados Unidos, George Bush. El mandatario norteamericano dijo que si la Argentina cumplía con el pago a los acreedores y al FMI, habría apoyo financiero adicional para que la Argentina saliera de la crisis.
(Reuters, DYN y AR)

La UE pide soluciones duraderas

La Unión Europea le pidió ayer al presidente argentino, Adolfo Rodríguez Saá, que aporte "soluciones duraderas" para superar la crisis que atraviesa el país.
Los quince miembros de la UE se mostraron "seriamente preocupados" por el estallido de violencia que sufrió la Argentina la semana pasada, por lo que lamentaron "la trágica pérdida de vidas humanas" y enviaron sus condolencias a las familias de los 30 fallecidos.
Los gobiernos europeos confirmaron su "apoyo y solidaridad" con el pueblo argentino. También expresaron su confianza en el buen funcionamiento de las instituciones democráticas y "felicita" que la situación se haya apaciguado, así como la elección de Rodríguez Saá como nuevo presidente.
En otro tramo de la nota, se resaltó el deseo de que las nuevas autoridades puedan llevar al país a la resolución de sus graves problemas económicos y sociales, y precisa que esa resolución debe permitir a Argentina "asumir plenamente sus responsabilidades financieras internacionales".

Llega el presidente del BID

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, viajó ayer a Buenos Aires para reunirse con las autoridades argentinas y evaluar la situación que vive el país y las posibles vías de colaboración.
Iglesias comentó que entre los objetivos de su viaje está ver la mejor forma de colaborar con el Gobierno, dada la situación financiera de la Argentina.
Iglesias indicó como una de las características más preocupantes de la situación argentina el alto nivel de desempleo.

Al frente en el Mercosur

El presidente Adolfo Rodríguez Saá recibió ayer formalmente por seis meses la presidencia pro témpore del Mercosur, de manos de su par de Uruguay, Jorge Batlle, con quien el mandatario argentino se reunió en la Casa de Gobierno.
El traspaso a Argentina de la presidencia del bloque, que será ejercida hasta julio, fue salpicada la semana pasada por los hechos sucedidos en el país mientras se desarrollaba la XXI reunión del Consejo Mercado Común y la Cumbre de Jefes de Estado en Montevideo, donde debía cumplirse el cambio del mandato.
En ese encuentro, se plantearon dudas sobre la conveniencia de trasladar la presidencia a Argentina, debido a la compleja situación del país, que se acrecentaron luego de la renuncia de De la Rúa e, incluso, generaron que el bloque postergara las decisiones importantes de la unión aduanera para un encuentro extraordinario a realizarse el 20 de febrero. Sin embargo, el Consejo Mercado Común resolvió el jueves que la presidencia pro témpore sería traspasada a Argentina de acuerdo a lo previsto, como un fuerte gesto de apoyo hacia el socio en dificultades y también en demostración de fortaleza institucional del bloque.
Entre los principales temas controvertidos que el Mercosur tenía previsto debatir en los próximos seis meses figuran la convergencia del Arancel Externo Común (AEC), columna vertebral de la unión aduanera y herramienta que el bloque necesita conservar y fortalecer para concretar con éxito un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. (Télam y EFE)

Foto: Horst Köhler, director del FMI. "Todo listo para trabajar de cerca con la Argentina".

     
     
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