Sábado 6 de octubre de 2001

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Alerta en EE.UU. por el peligro de otro atentado terrorista

 

Enérgico freno de Estados Unidos a Israel

 

Las afirmaciones de Ariel Sharon cuestionando la política de Estados Unidos para atraer a los árabes a la alianza antiterrorista generaron un áspero cruce del gobierno de Bush.

  HEBRON, Cisjordania (Reuters/EFE) - En un desacuerdo público poco común, Washington rechazó el viernes declaraciones del primer ministro israelí, Ariel Sharon, quien dijo que Estados Unidos arriesgaba demasiado para apaciguar a las naciones árabes a fin de sumarlas a una alianza antiterrorista.
Un asistente de Sharon emitió una declaración conciliatoria después que un portavoz estadounidense condenó los comentarios del líder israelí.
Ayer mismo, tanques y soldados israelíes penetraron en un área palestina de la ciudad cisjordana de Hebrón, capturaron posiciones y mataron al menos a cinco palestinos en violentos enfrentamientos (ver aparte).
En una conferencia de prensa en la noche del jueves en Tel Aviv, Sharon trazó un paralelismo entre la situación actual tras los atentados del 11 de septiembre y la forma en que las democracias occidentales buscaron apaciguar a Adolf Hitler en 1938 para evitar una guerra y le entregaron Checoslovaquia.
Ante esa salida de tono, la Casa Blanca reaccionó con firmeza y calificó de "inaceptables" las declaraciones de Sharon, en que también consideraba que EEUU y los países occidentales podrían sacrificar a Israel para reconciliarse con el mundo árabe.
"En opinión del presidente (George W. Bush) esos comentarios del primer ministro son inaceptables", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, que también declinó ser más específico ante las recriminaciones de Sharon por considerar que "sus declaraciones hablan por sí solas".
Fleischer recordó que "Israel no tiene amigo o aliado más importante que Estados Unidos".
El portavoz explicó también que Washington ha dejado claro su repudio a esos comentarios, tanto a través de su embajada en Israel como en una comunicación de su Consejo de Seguridad Nacional.
El secretario de Estado, Colin Powell, habló ayer con Sharon sobre esas declaraciones, y según Fleischer, "le aclaró que a partir de ahora lo importante es volver al proceso de paz" y le recordó que este país "sigue siendo el mejor amigo de Israel".

La intención de Sharon

Poco después, Zalma Shoval, asistente de Sharon, dijo que el líder israelí no tuvo intenciones de ofender a Estados Unidos.
"El primer ministro Sharon, por supuesto, no quiso de ninguna manera implicar (en sus palabras) que Estados Unidos y sus líderes estaban lidiando con la presente situación de una forma deshonrosa, en cuanto respecta a Israel", dijo a Reuters.
"Lo que el primer ministro trató de hacer fue una advertencia a todo el mundo, incluyéndonos a nosotros mismos, pero especialmente a los líderes del mundo libre, de que el apaciguamiento nunca funciona", añadió.
Esta misma semana el presidente de EEUU respaldó la creación de un estado palestino, y subrayó que "la idea de un Estado palestino ha formado siempre parte de la visión (de EEUU para) Oriente Medio, mientras que el derecho de Israel sea respetado".
Después Powell reiteró que, al igual que de las administraciones anteriores, ésta apoya "que un estado palestino exista al mismo tiempo que la seguridad de Israel se reconoce, garantiza y acepta por todas las partes".
Sin embargo, la posición estadounidense sobre el conflicto de Oriente Medio y su intento de crear una coalición multinacional para luchar contra el terror que incluya a los países árabes es vista también con recelo por algunos de éstos, inclusive entre los que se consideran aliados como Egipto y Arabia Saudita.
Estados Unidos entrega anualmente a Israel asistencia por casi 3.000 millones de dólares, mientras que Egipto recibe en torno a 2.000.

Un cambio complicado

WASHINGTON- Mientras en todo el mundo la crisis generada por los ataques del 11 de setiembre en Estados Unidos condiciona políticas y hasta antiguos enemigos deciden alinearse con Washington, o al menos no entorpecer su decisión de lanzar "una campaña contra el terrorismo", Israel muestra su decepción y se siente marginado.
Israel se ha sentido una pieza en el tablero de la política estadounidense para tratar de lograr una alianza contra el terrorismo, en la que necesariamente deben estar integrados países árabes con una posición poco amigable acerca del estado judío.
Aún más ominoso para Israel, diversos funcionarios norteamericanos han dicho en público que los sentimientos antiestadounidenses entre los árabes, agravados por el apoyo de Washington al gobierno israelí, obstaculizan los esfuerzos para formar una alianza internacional contra el terrorismo.
La primera vez fue al ocurrir la crisis del Golfo Pérsico, en 1990 y 1991, cuando Estados Unidos integró una amplia alianza para expulsar a las fuerzas invasoras iraquíes de Kuwait y pidió a Israel que se mantuviera fuera del conflicto para evitar que la coalición se desintegrara.
Sin embargo, la repetición de la historia en una crisis en la que el militante islámico de origen saudita Osama bin Laden ha tomado el lugar del presidente iraquí, Saddam Hussein, en el papel del enemigo árabe, coloca las relaciones entre Israel y Estados Unidos en una posición de distanciamiento aún mayor.

Un cruce con antecedentes

El primer ministro israelí, Ariel Sharon y el presidente estadounidense, George W. Bush tuvieron un choque ayer, similar al que el padre de Bush, el ex presidente George Bush, tuvo con el premier israelí de su época, Yitzhak Shamir, por la crisis de los asentamientos de colonos judíos en Cisjordania y la asistencia de Israel a la conferencia de paz sobre el Oriente Medio.
Bush hizo el gesto más significativo para la opinión pública árabe cuando dijo que la creación de un estado palestino había sido siempre parte de su visión política del Oriente Medio.
El secretario de Estado, Colin Powell, ya había provocado la suspicacia de Israel y sus simpatizantes desde que trató de reclutar países como Siria e Irán para integrar la alianza antiterrorista, a pesar de su apoyo a Grupos que atacan intereses israelíes.
Analistas del Oriente Medio dijeron que incluso antes de los atentados suicidas del mes pasado, el gobierno de Bush ya estaba analizando una iniciativa para la región, pero aún no había llegado a conclusiones sobre algunos de los temas más espinosos, como el futuro de Jerusalén y el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares.
Diplomáticos árabes afirmaron que confían en que el gobierno de Bush se involucre en negociaciones mucho más activas para lograr la paz entre Israel y los palestinos.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses han dicho que aún no hay consenso dentro del gabinete de Bush sobre cómo manejar el conflicto entre israelíes y palestinos. (Reuters)

Mataron a siete palestinos en Hebrón

TEL AVIV- Al menos siete palestinos y un israelí murieron y otros 150 resultaron heridos en una dura batalla que estalló en las alturas que dominan la ciudad de Hebrón, en Cisjordania, en una nueva jornada sangrienta en los Territorios. Al anochecer, la bandera israelí ondeaba en los barrios palestinos de Abu Sneineh, Wadi al-Haryah y Haret al-Sheikh, en las que se impuso el toque de queda.
Fuentes locales dijeron que para impedir la avanzada de los blinda-dos israelíes los militantes palestinos lucharon casa por casa. Muchas de ellas fueron dañadas por los disparos, en tanto otras fueron completamente derribadas y algunos edificios -según Abbas Zaki, un dirigente de al-Fatah- fueron transformadas en puestos militares israelíes.
"La situación se había vuelto insoportable", dijo un comandante militar israelí en Hebrón, haciendo referencia a los disparos de francotiradores palestinos desde esas alturas hacia el barrio judío inferior.
El miércoles y jueves, los francotiradores dispararon sobre una multitud de fieles judíos que llegaron para rezar en la Tumba de los Patriarcas. Dos mujeres fueron heridas.
En la noche, helicópteros de combate dispararon numerosos misiles contra los puestos palestinos para cubrir la avanzada de decenas de tanques. Uno de ellos golpeó un edificio de Wadi al-Haryah, provocando la muerte de cinco jóvenes. Según Israel se trata de militantes de Tanzim, involucrados en los disparos contra los peregrinos. La agencia de prensa palestina lo negó decididamente.
Durante todo el día se oyeron en torno de Hebrón ráfagas de armas automáticas. Las calles de los barrios ocupados, refirió la Voz de Palestina, están obstruidas por desechos, y las ambulancias tienen problemas para abrirse camino: bajo los escombros, además, podría haber otras víctimas.
También hubo graves incidentes en Rafah (franja de Gaza, donde vehículos blindados israelíes entraron en zonas autónomas palestinas), Netzarim (donde la colonia judía fue atacada) y cerca de Tulkarem, donde murió un colono en una emboscada palestina. (ANSA)

     
     
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