Jueves 30 de agosto de 2001
 

Correa se reencontró con el afecto de su gente

 

Entusiasta bienvenida luego de la gran actuación en el Mundial de Polonia. La caravana de festejo recorrió los barrios viedmenses.

  VIEDMA (AV) - Unos tres minutos y un centenar de paladas a un ritmo infernal que le valieron la gloria, bastaron ayer para que el pueblo de Viedma salga a las calles a premiar a Javier Correa. Como ya es costumbre, paseó sus medallas de subcampeón del mundo y tercer puesto, respectivamente, en la autobomba de los bomberos, tras regresar desde Polonia.
La caravana se inició a media mañana en el puente ferrocarretero y de allí se trasladó a distintos barrios de Viedma, principalmente las escuelas. Los chicos tienen adoración por su figura y lo que representa para ellos.
En el humilde conglomerado que integran los barrios Lavalle y Mi Bandera recibió muestras de cariño y afecto. Hasta una señora que llevaba a su hijo en un cochecito tuvo que correr media cuadra para no perderse el paso. A medida que la caravana avanzaba, los alumnos se agolpaban en las esquinas para darle su apoyo.
Una expectativa similar se vivió en el barrio Parque Independencia, donde un jovencito de apenas 12 años tuvo que treparse a un árbol ya que el gentío le tapaba la visual.
Por unos momentos la ciudad se paralizó, al punto tal que un señor que paseaba su perro por el pequeño bosque del complejo Sargento Cabral, tuvo que lidiar con su mascota, que prefería buscar un eucaliptus en lugar de saludar al deportista.
Su llegada tomó de sorpresa a varios. Un adolescente con acento coreano y un improvisado castellano no entendía nada. Una compañera de estudio le explicaba como podía, de quien se trataba. Igualmente, la niña no estaba muy consustanciada con el recibimiento porque cuando escuchó por primera vez la sirena de la autobomba pensó que era un accidente.
Al pasar por Tribunales los empleados tiraron papelitos y en los tramos finales de la recorrida se acoplaron varios adolescentes en bicicleta que lo acompañaron hasta la plazoleta del muelle de lanchas, donde se le ofreció la bienvenida oficial.
Como Javier es considerado "grande" en todo el sentido de la palabra lo esperó hasta la Banda de Música de la Policía.
En el palco, sus padres Andrés y María Rosa recrearon la ceremonia de Poznan, entregándole en el podio las dos preseas que obtuvo.
Luego, después del abrazo del intendente Gustavo Costanzo, éste bromeó en público, apuntando que "esto de premiarte se está convirtiendo en una sana costumbre".
A su lado, el subsecretario de Deportes de Río Negro, Alejandro Kunz, le entregó una plaqueta, nombrándolo como "dueño deportivo" del río Negro.
Por su parte, Javier -con su eterna parquedad y a la vez simpatía- agradeció el recibimiento y se comprometió a "dejar bien parado el deporte cada que vez que tenga que representar a Argentina en el mundo".

Las peripecias por la demora de los aportes

Parece un chiste de mal gusto. Desde la Secretaría de Deportes de la Nación se informó el pasado martes que el equipo nacional de canoaje recibió en "tiempo y forma" el aporte de dinero necesario para cumplir la gira europea y su participación en Mundial.
En los últimos días las informaciones que se manejaron en esta ciudad fueron muy distintas. El regreso de Javier Correa permitió develar las dudas.
El dinero del organismo nacional recién estuvo a disposición de la Federación Argentina de Canoas el pasado viernes, en pleno desarrollo del Mundial.
Además de los 3.500 pesos que cada palista aportó antes del inicio de la gira por Europa, apenas doce horas antes del comienzo de las competencias tuvieron que realizar una "vaquita" para reunir el dinero necesario para pagar las inscripciones.
La historia comenzó en la capital federal. El aporte de la Secretaría se postergó indefinidamente.
Los palistas, con los fondos mínimos y los pasajes aéreos ya pagados, llegaron a Polonia el lunes 20. Hasta el miércoles tenían plazo para abonar las inscripciones y hasta último momento esperaron la llegada del dirigente Mario Sztrum.
Como las horas transcurrían comenzaron a reunir lo poco que tenían. Javier Correa, Abelardo Sztrum y Matías Alac pudieron retirar en un banco polaco los fondos de sus respectivas becas y con algún dinero que aportó el entrenador cubano Miguel Sánchez, lograron reunir los casi 4.500 dólares necesarios. Después de tanto trajín se fueron a la cama en la noche previa a la primera jornada del Mundial. Poco pudieron dormir porque a las 23.45 llegó al hotel Mario Sztrum proveniente de Argentina con una parte del dinero necesario.
A su regreso a Buenos Aires, el pasado martes a la mañana, Correa recibió la devolución de aquellos 3.500 pesos iniciales y todavía falta que le reintegren el resto del dinero. (AV).

Foto: Correa es como un hijo más para toda Viedma y así lo recibieron al volver de Polonia.

   
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