Jueves 24 de mayo de 2001

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El juicio se reanudará el martes con la declaración de tres testigos

 

González duda de los peritos de la Corte y pedirá otra opinión

 

Al padre de las hermanas asesinadas no le cierran los horarios de muerte que establecieron. Dijo que a esa hora "ya todos estábamos buscando por ese lugar" donde aparecieron los cuerpos. Lo cotejó con otros elementos del expediente y no coincide con ninguno. Por eso duda y hasta sospecha. A través de su abogado, pedirá que se convoque a opinar a una Facultad de Medicina.

  CIPOLLETTI (AC).- Ulises González tiene dudas y hasta sospechas del informe de los peritos de la Corte, porque los horarios de muerte de las víctimas que fijaron no son compatibles con el resto de los datos que hay en la causa. "Si hubieran dicho la madrugada del lunes puede ser, pero para la hora que dicen ya todos estábamos buscando por ese lugar", expresó ayer. Por eso, como querellante pedirá una tercera opinión a alguna de las facultades de medicina del país.
La decisión la tomó ayer, luego de analizar más fríamente las conclusiones de los médicos legistas Fernando Trezza y Oscar Lossetti, quienes estimaron que las chicas murieron entre las 7 y las 19 del lunes. Habló con su abogado y, como lo ha hecho en otras oportunidades, se sentó, tomó su agenda de siempre y buscó algunas hojas en blanco para volcar sus reflexiones.
"Yo tengo algo escrito sobre los peritos", le contó a "Río Negro" ayer a la tarde en medio de una charla. Buscó su agenda y encontró los apuntes entre cientos de anotaciones, de datos, y más de un dibujo de su nieta Agustina de seis años, que cada tanto lo sorprende con algún "Pikachu" o corazones en colores.
Cuando encontró las páginas aclaró que era un escrito "un poco largo" y que podría tener algunos errores gramaticales porque no lo había podido corregir. Y lo empezó a leer:
"Las conclusiones de los peritos forenses de la Corte Suprema me han dejado más dudas que certezas. Sin entrar a considerar aspectos y detalles eminentemente científicos de lo expuesto por los doctores Trezza y Lossetti, me acosan dudas teniendo en cuenta que en pocos días de análisis o vista de videos (de dudosa calidad según aseveran) fotografías y comentarios del forense que actuó en la autopsia (el doctor Hamdan), los forenses de la Corte establecen horarios tan dispares, tan opuestos a los que hasta ahora se manejaban que me resultan hasta sospechosos".
"En tan poco tiempo, con pocos elementos, sin tener los cuerpos presentes, y a 1.200 kilómetros del hecho, vertir una opinión tan dispar a las conclusiones del doctor Hamdan, no me cierra", escribió el padre de las hermanas asesinadas.
"Es de hacer notar que desde las 23 del domingo 9 de noviembre del "97 comenzamos a buscar a las chicas, que si bien en las primeras horas fue limitado en cuanto a número de participantes, a partir de aproximadamente las 6 de la mañana se fue incrementando. Sobre las 8, varios amigos y familiares recorrían calles y preguntaban a lugareños si habían visto algo".
"Si la hora fuera antes de las 4 o 5 de la mañana podría ser más acorde a los hechos", reflexionó Ulises. "Pero asesinarlas a media mañana del lunes, a plena luz y con movilización amplia de gente, parece difícil que no se haya visto nada, que no se hayan escuchado los disparos y otras cosas".
Se preguntó además: "¿Por qué a Verónica la asesinaron con un método diferente y hasta rudimentario?. Según consultas médicas Verónica agonizó un buen rato y de haber sido atendida convenientemente podría haber salvado su vida. ¿Se arriesgarían los asesinos a eso, a dejar una posible testigo?. Habría muchas otras consideraciones para señalar, como es la participación de Kielmasz en el hecho".
"¿Cómo justificar por ejemplo la entrega del arma asesina, el intento de hacer creer que la tiraron al canal Sepúlveda y Huenchumir?. ¿Por qué manifestó no conocer mi domicilio según dijo Edith Chiminelli si había estado el día del sepelio?, ¿por qué habló del anillo de Verónica?, ¿por qué compró el diario el día lunes a las 7 aproximadamente para ver qué salía de las chicas desaparecidas cuando eso estaba difundido solamente en el entorno familiar y policial de la 69?, ¿O será que alguien de esta tristemente célebre subcomisaría le informó del hecho?. ¿Por qué su propia mujer lo nota nervioso, sucio, con manchas?, ¿por qué limó el arma?, etc, etc, etc."
"En cuanto a lo opinado por los forenses de la Corte -escribió Ulises en su agenda- estimo que aquí cabe convocar una tercera instancia para, en cuanto a forma, establecer cuál de las datas se acerca a la realidad, teniendo en cuenta la gran diferencia evidenciada por quien realizó la autopsia in situ (el doctor Hamdan) y la realizada con tan sólo algunos elementos a tres años, en muy poco tiempo y sin requerir mayores averiguaciones sobre el lugar del hecho".
"Puede que así se despejen dudas y no quedarse con la sensación de que antes nos querían cerrar el caso con Kielmasz y González Pino, y ahora también quieren dejar afuera a éstos. ¿No será que hay miedo de que Kielmasz hable y comprometa a prominentes personajes de la ciudad?".
"Conclusión: tanto la autopsia realizada en noviembre (del 97) como esta opinión de los forenses de la Corte me han dejado sólo dudas y sospechas. Lamentable y doloroso".
Ulises cerró su agenda y agregó que ya habló con su abogado José O"Reilly para requerir una tercera opinión. Piensan que puede ser "a la facultad de Medicina de Buenos Aires, Córdoba o La Plata".
"Con esto no estoy defendiendo a Hamdan, lo que pasa es que me pareció que lo de los peritos de la Corte va en contra de lo que dice el expediente. Lo de la cafeína no es para tomárselo así nomás. Es una cosa que hizo con seriedad la doctora Rubio y son cosas que no cierran con la postura de esta gente. Yo respeto a los peritos, pero veo que no coincide con lo que hay", concluyó.

El fiscal no quedó conforme

CIPOLLETTI (AC).- El fiscal Eduardo Scilipotti no evalúa por ahora la posibilidad de pedir otra opinión sobre las autopsias. En cambio, trascendió que se está asesorando para refutar los dichos de los peritos de la Corte sobre los horarios de las muertes de las víctimas, porque no lo satisfacen sus explicaciones.
"Lo que dicen los médicos legistas de la Corte no encaja con nada de lo que hay en el expediente", dijo el fiscal. "Nosotros estamos más de acuerdo con la opinión del forense Ismael Hamdan, que es el que hizo las autopsias, estuvo en contacto con los cuerpos y nadie cuestionó la calidad de su trabajo más allá de que no contaba con todos los medios técnicos".
"En cambio estos médicos -agregó- sacaron sus conclusiones observando el video, admitieron que la posición de la cámara que filmaba no era la ideal y reconocieron que dan valores aproximados".
Como informó ayer este diario, la opinión de los forenses de la Corte no puede analizarse fuera del contexto del resto de las pruebas. En ese sentido, no se explica cómo puede ser que si las víctimas salieron de la casa de Ulises González cerca de las 19 del domingo y murieron a partir de las 7 del lunes, dos horas antes de ser asesinadas hayan tomado café o mate.
La pericia bioquímica encontró restos de cafeína en sangre, y el proceso de absorción de la cafeína demanda dos horas y se interrumpe con la muerte.
Tampoco parece sensato que hayan llevado a las víctimas a los olivillos entre las 7 y las 19 del lunes, porque para entonces se había desplegado una búsqueda tan amplia como inorgánica que incluía el sector de las vías.
Los encargados de matar y sepultar a las víctimas hasta tendrían que haberse topado con los perros dogo de Elsa Cristaldi, la vecina que asegura que el lunes sus animales caminaron por el sector donde luego aparecieron los cuerpos.

No hay indicios suficientes para avalar la violación

CIPOLLETTI (AC).- Los peritos de la Corte coincidieron con el forense Ismael Hamdan en que las tres chicas fueron víctimas de agresiones vaginales y anales "compatibles con la introducción de un cuerpo duro y romo, como puede ser un pene en erección".
Como no se encontró semen en los cuerpos, los médicos legistas no descartaron que los agresores pudieran haber utilizado profilácticos o bien que hubiera ocurrido una penetración sin eyaculación. Sin embargo hay otros indicios que desecharían esta posibilidad.
En noviembre de 1998, el perito Javier Pérez Calvo elevó al Juzgado de Instrucción un informe procedente del Federal Bureau of Investigation (FBI) del análisis realizado a los "peinados" de vellos púbicos de las tres víctimas. La conclusión fue que no se habían detectado "elementos disimilares a las muestras arrancadas".
Seguramente teniendo en cuenta estos datos, el fiscal de Instrucción Alvaro Meynet, retiró la acusación por "violación" que le había endilgado el juez Pablo Iribarren a los imputados Claudio Kielmasz y Guillermo González Pino. Ambos fueron procesados por "privación ilegítima de la libertad, violación y homicidio" de las hermanas González y Verónica Villar, pero llegaron al juicio oral sólo con los delitos de "privación ilegítima de la libertad y homicidio".
Meynet de todos modos tomó en cuenta las lesiones detalladas por el forense y habló de "agresiones sexuales". Jurídicamente, la introducción de un elemento duro y romo que no sea un pene en erección no se considera violación, sino abuso deshonesto.
El lunes, en la exposición de los forenses de la Corte, volvió a mencionarse el tema. Y el perito de parte designado por la querella de la familia González, Ariel Olavegogeascoechea, manifestó una vez más su hipótesis: "Las prendas íntimas no tenían sangre ni manchas. No hay lesiones extragenitales y genitales. Por lo tanto, no hubo violación", dijo. Pero los forenses de la Corte se mantuvieron en sus dichos. Dijeron que las lesiones "han sido comprobadas y rigurosamente descriptas por el médico legista" de la región. Y avalaron la posibilidad de que hayan sido provocadas por un pene en erección o un objeto peniforme.
"La ausencia de lesiones paragenitales (sectores cercanos a los genitales) no hacen descartar una agresión sexual", dijeron.
De todos modos no son los forenses quienes realizan la calificación legal de las lesiones. Ellos sólo describen las lesiones de las víctimas y sobre esa base el magistrado instructor y luego el fiscal, realizan o no la acusación. En el triple crimen, el juez Pablo Iribarren acusó. Meynet, no.
Según las autopsias, María Emilia González (24) y María Verónica Villar (22) fueron víctimas de agresiones sexuales vaginales y anales. Paula Micaela (17) tenía lesiones anales.
Desde el comienzo del caso se habló de que las tres habían sido violadas. Pero la sospecha comenzó a decaer cuando se comprobó la ausencia de semen.
En la requisitoria de elevación a juicio, Meynet consideró que "las obligaron a desvestirse para someterlas a actos vejatorios consistente en manipulación digital, o con otros elementos, de los genitales de las nombradas, causándoles lesiones". No habló de violación.

Foto: Ulises González analizó desapasionadamente el dictamen de los peritos de la Corte y quedó lleno de dudas y sospechas. Como querellante pedirá que se convoque a más expertos.

   
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