Miércoles 2 de mayo de 2001

 

El juicio se suspende una semana y los alegatos siguen sin fecha

 

Aún no hay noticias de los forenses de la Corte Suprema.

  CIPOLLETTI (AC).- El juicio oral por el triple crimen entró en pausa por una semana, cuando se realizarán dos careos fundamentales para decidir la situación de uno de los imputados. Se espera que para entonces haya una respuesta de la Corte Suprema, a la cual la Cámara le pidió el envío de forenses para que reexaminen las autopsias. Recién entonces se tendrá fecha cierta para los alegatos y la sentencia.
El debate está en su tramo final y solamente restan unas pocas declaraciones testimoniales y por lo menos dos careos. El fiscal y el querellante O"Reilly no podían asistir a más audiencias esta semana, por lo que la Cámara resolvió reanudar el martes. De todos modos, aún no tienen asegurada la comparencia de los forenses de la Corte, quienes a su vez se tomarán su tiempo para analizar la abundante documentación relacionada con las autopsias antes de emitir un dictamen.
Este cuadro modificó todo lo que estaba previsto, obligó a la pausa más prolongada desde que comenzó el debate y condicionó la fecha de los alegatos y la sentencia, por ahora postergados sin fecha.
El lunes, en tanto, se realizó por primera vez un acto de repudio dentro de la sala. Fue con la presencia del ex ministro de Gobierno, Horacio Jouliá, quien en el comienzo de la investigación había hecho público su entusiasmo por la hipótesis de los primeros marginales .
Varios jóvenes integrantes del grupo "Hijos" y Laura Villar, hermana de una de las víctimas, esperaron el momento en que el funcionario ingresó a la sala de debate para sacarse sus abrigos y exhibir remeras blancas con letras negras. Entre todos, formaron la palabra "encubridores". A un costado, Ofelia de Villar extendió un cartel que decía "mentiroso".
Jouliá caminó por el pasillo, y sin hacer ningún gesto ni comentario se sentó frente a los jueces. Fernando Dalmazzo, abogado de los Villar, fue el que empezó a interrogarlo.
"¿En qué se basó para decir que el caso iba a estar resuelto en 48 horas?", le consultó. Las sospechas de los familiares hacia Jouliá parten de esta frase.
El ex ministro explicó que la información que recibía de la policía de Río Negro indicaba que los marginales "serían los autores del ilícito" . Además, sostuvo que el marco de "euforia y exaltación" que había, la imputación del juez y la herida que había recibido el policía Raylen al detener a Sepúlveda, no lo hacían sospechar otra cosa.
"Nadie piensa que alguien puede ser muerto o herido provocando una causa espúrea", expresó, en relación al tiroteo ocurrido en la tapera de Sepúlveda. Pero el querellante insistió: "¿qué explicación le dieron para creer en el esclarecimiento?"
"La explicación que me daban era que tenían rasguños en la espalda, manchas de césped en los pantalones y la resistencia a la detención. En ese momento al menos para mí era razonable que pudiéramos estar en las puertas de un esclarecimiento", indicó Jouliá. Pero aclaró que después cambió de opinión.
Dijo que en la misma comisaría recuerda haber hablado con varias personas que le expresaron "tibias pero firmes dudas" respecto de la policía.
"Cuidado que la Policía puede estar involucrando o tratando de evadir el hallazgo de la verdad", manifestó que le mencionaron algunos vecinos. Posteriormente, cuando el juez decidió sustituir a la policía de la investigación, comenzó a pensar que podían estar ante "una respuesta inconveniente" para esclarecer el caso.
Jouliá no olvidó de resaltar el protagonismo que tuvo luego con la denuncia de asociación ilícita (que finalizó con condenas a civiles y policías) y las gestiones que se hicieron desde el gobierno para que otras instituciones trabajaran en la investigación.
Las preguntas del querellante apuntaron hacia el encubrimiento, pero el presidente del Tribunal, César López Meyer, remarcó una vez más cuál es el eje del debate. "¿Tomó conocimiento de que algún empleado policial haya tenido participación en el hecho?", le consultó al testigo. Y la respuesta fue "no".
El testimonio de Jouliá terminó de la misma manera como empezó. Cuando salía, los jóvenes de "Hijos" volvieron a sacarse sus camperas y mostraron la inscripción que tenían a sus espaldas: "Justicia". Ofelia dio vuelta el cartel y exhibió otra leyenda. "¿Quién te vendió pescado podrido?"
López Meyer, que ya había advertido a los jóvenes que estaba prohibido realizar ese tipo de manifestaciones, solicitó a la policía que los identificara y les impidiera el acceso a futuras audiencias. Mientras los uniformados trataban de sacarlos de la sala, no dejaron de cantar: "se sabía, se sabía, que a las chicas las mató la policía".
Al concluir la audiencia del lunes -en la que declararon siete testigos- se acordó que el martes se recepcionarán los testimonios de Mario Dubrevil, Felipe Budén, Núñez y Prosperina Duarte. También deberá ampliar su declaración Sandra González, la mujer que involucró a Guillermo González Pino. Será un momento decisivo para resolver la responsabilidad del imputado.
González será careada además con las testigos Nelly Vera y Viviana Miranda. Y no se descarta un tercer careo con el jefe de la comisión de Policías Federales, Rodolfo Artese.
Se espera para entonces tener noticias de los forenses.

Las hipótesis que se cayeron

CIPOLLETTI (AC).- La Policía Federal investigó todas las hipótesis en relación con el triple crimen, desde la participación de efectivos de la Rionegrina hasta la "fiesta", pasando por la droga, pero "todas se cayeron" y la única que quedó en pie fue la del error. Así lo relató al tribunal el subcomisario Luis Vacas, segundo jefe de la comisión de federales.
"A pesar de que el comisario Sergio Oliva nos dijo que los detenidos Hilario Sepúlveda, Horacio Huenchumir y Miguel "Negro" Fernández (en realidad era Orri) eran los autores, a nosotros no nos cerraba la hipótesis de que los autores del triple crimen eran marginales", indicó.
En sintonía con todos los federales que declararon en el juicio, Vacas afirmó que "fue un crimen por error". Se basó fundamentalmente en las heridas que presentaba Verónica Villar: "son típicas de un interrogatorio. Le han querido preguntar por algo que seguramente la víctima desconocía", aventuró.
Además, hizo hincapié en que del cruce de las llamadas que realizaron las víctimas desde el 1 de enero del "97 en adelante no surgió nada raro. "Cuando llegamos se hablaba de que alguna de las chicas estaba relacionada con la droga, pero en los cruces telefónicos no surgió nada, por lo que se descartó", dijo.
El subcomisario, actualmente en una unidad de Pinamar, dijo que "investigamos a unos cuantos policías, pero no se pudo llegar a nada. Si hubiéramos encontrado elementos contra alguno, no le quepa duda que hoy estaría en la causa".
Con respecto a la cantidad de autores, Vacas cree que fueron "más de dos o menos de cinco", pero ante preguntas del tribunal no lo supo fundamentar.

Prosperina no pudo declarar

CIPOLLETTI (AC).- Prosperina Duarte, la madre de Claudio Kielmasz, no pudo declarar el lunes ante el tribunal porque sufrió una descompensación y terminó en el hospital. Su testimonio quedó pendiente para la semana próxima.
"Se empezó a sentir mal, sufrió un pico de presión, pero está bien", se informó desde prensa del Poder Judicial. La mujer fue citada por la defensa de su hijo y está limitada para prestar testimonio, ya que no puede declarar en contra de Claudio.
Quien sí se presentó ante los jueces fue Luis Kielmasz, quien tampoco puede declarar en contra del imputado por ser su hermano.
Durante el breve interrogatorio a que lo sometió el fiscal, dijo que frecuentó durante cerca de un año a Sandra González y que en la casa de ella conoció a Guillermo González Pino, quien vivía en concubinato con la joven.
"Eramos amigos", dijo Luis Kielmasz en referencia a la mujer que es testigo protegida en la causa. "Nunca la escuché involucrar a González Pino con el triple crimen. Ella me contaba pequeñeces, cosas de la vida, y nunca me mintió. Esto lo pude comprobar", señaló.
Sandra González es la testigo que compromete más seriamente a González Pino. Aseguró que el detenido le confesó que había querido golpear a las chicas, pero no matarlas.
También afirmó que lo vio con sus ropas manchadas de sangre, la camioneta con restos de pasto, y que luego lo vio con dos fajos de billetes de cien pesos.
Cuando Sandra González declaró, dijo que Viviana Miranda también había visto los fajos, pero su amiga lo negó ante el tribunal. Es por ello que los jueces dispusieron un careo para aclarar este punto.
Luis Kielmasz trabaja actualmente en una chacra de Zapala propiedad del padre de Sandra González. Su madre también vive en esa localidad neuquina.

La pertinencia de las preguntas

CIPOLLETTI (AC)- "Las preguntas a los testigos tienen que estar relacionadas con el objeto de este juicio: quiénes y cómo cometieron los crímenes. Después juzgaremos a los encubridores".
El presidente de la Cámara Segunda, César López Meyer, volvió a referirse a la pertinencia de algunas preguntas.
El lunes, en su habitual alocución antes del inicio de las audiencias, respondió a las críticas que a través de los medios le formuló León Zimmerman, quien colabora con la querella de la familia Villar.
"Se han permitido innumerables preguntas -dijo López Meyer en respuesta al abogado- y no se limitó el ofrecimiento de testigos. Pero hay que explicar qué relación tienen con los hechos que aquí se juzgan".
Recordó que la querella "no formuló observaciones a la requisitoria fiscal" que es el fundamento del juicio que se está realizando, y "tuvieron facultades para proponer medidas de investigación sobre otros sospechosos".

Foto: El ministro Jouliá fue objeto de la primera manifestación de repudio que se produce dentro de la sala de audiencias.

   
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