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Sábado 30 de abril de 2005
HISTORIAS DE POR ACA
Las manzanas de Río Negro
 
 

La revista “Frutos y Mercados”, publicación que se editaba mensualmente en Buenos Aires, dedicó en su número de febrero de 1920, un extenso espacio a las manzanas de Río Negro. La nota, firmada por el director de la publicación, Adone Vendemmiati, destacaba que las manzanas de la zona eran las mejores del país y podían aspirar a estar entre las mejores del mundo.
“La manzana del Río Negro- afirmaba- llegada en muy poca cantidad es superior a cualquier otra manzana del país, a pesar del parecer opuesto de alguno de los fruticultores mendocinos; y si estas manzanas del Río Negro fuesen tratadas con mayor cuidado, por lo que a embalaje se refiere, y si los medios de transporte fueran más adecuados, los agricultores de aquella zona podrían alentar el cultivo y adueñarse e imponerse fácilmente de nuestros mercados... Hemos visto manzanas deliciosas del Río Negro superiores a muchas manzanas de Norte América”.
La información respondía a una visita que Vendemmiati había efectuado a la zona durante la temporada y la misma abundaba en detalles sobre la calidad del fruto y las deficiencias de la comercialización. Al respecto, afirmaba que los agricultores que había visitado no tenían confianza en los consignatarios de los mercados. Sin negar que en aquel “gremio, había de todo”, aconsejaba a los chacareros buscar detenidamente a los consignatarios honestos para hacer sus operaciones.
El artículo, interesante en varios aspectos, permite visualizar parte del panorama del momento en torno a la incipiente producción que comenzaba a dar frutos en el Alto Valle.
Se calcula que para entonces la zona contaba con unas 600 hectáreas de frutales, fundamentalmente de manzanas y peras. Hacía apenas dos años que la empresa Ferrocarril Sud - interesada en la explotación frutícola- había abierto en Cinco Saltos su estación agronómica experimental y buscaba orientar la actividad. Por aquella fecha esta institución seleccionaba los frutales que mejor se adaptaban a la zona, atendiendo a las preferencias de los mercados. Los resultados hasta aquella fecha ponían en primer lugar a las variedades Red Delicious y William's, en manzana y pera respectivamente. Cinco años más tarde, en 1925, merced al impulso modernizador dado a la actividad por la empresa inglesa, comenzará a exportar manzanas y peras a Inglaterra de modo regular.
Pero volvamos a 1920. Aquel año la producción había sido excelente. Mil toneladas de fruta fueron cargadas en las distintas estaciones del Valle y con destino al mercado interno.
En el mes de diciembre otro evento servía para hablar del futuro promisorio que tenía la región. En Capital Federal, en el local de la Sociedad Científica Argentina, se efectuaba una disertación acerca de la evolución agrícola del Alto Valle. La misma estuvo a cargo del ingeniero Julio Velárdez.
El ingeniero, en conocimiento de los problemas existentes en torno al riego, la carencia de desagües apropiados y los problemas en el aspecto de la comercialización de los productos, pronosticaba que en la zona se iban a multiplicar las plantaciones de frutales en desmedro de las de alfalfa. En aquella conferencia se hacía un llamado a los productores y a los poderes públicos para que encararan estos problemas que con toda seguridad debían resolver en presente para evitar males en el futuro. Sin duda sus pronósticos estaban en la dirección correcta pues poco faltaba para dar comienzo al “ciclo de la fruticultura” que - también- trajo consigo nuevos desafíos a la región.

Susana Yappert

 
 
Diario Río Negro. Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina.
Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.Todos los derechos reservados
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