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Miércoles 22 de febrero de 2006
ARTE | PARA LA POSTERIDAD
La producción ya tiene su monumento
La obra del escultor Martín Frullani está emplazada en avenida Roca y el Canalito, en pleno centro roquense. Es de acero inoxidable y no sólo simboliza la manzana sino también el desarrollo y el crecimiento regional.
IMPONENTE Y BELLO Más de 3.000 personas se emocionaron al ver terminada la obra del reginense Frullani, un artista.

En los últimos días la gente terminó de develar el diseño del monumento emplazado en un lugar de privilegio de esta ciudad para honrar a la producción valletana.
La obra es creación del arquitecto reginense Martín Frullani, quien el año pasado ganó el concurso convocado por el municipio de Roca precisamente para crear un monumento que reconozca a uno de los principales frutos de la producción valletana, y de un marco distintivo a esta ciudad donde se celebra la Fiesta Nacional de la Manzana.
Hace pocas semanas los roquenses comenzaron a ver la estructura de acero inoxidable que el pasado lunes fue inaugurada oficialmente. Y si bien cuando se lanzó el concurso se esperaba inaugurar este monumento el uno de setiembre, en concordancia con el aniversario de la ciudad, el desarrollo de la obra demandó postergaciones y por este motivo también se descartó la segunda fecha prevista para la finalización del año. Su elaboración no fue una tarea fácil para el taller metalúrgico de Villa Regina donde se desarrolló por completo esta obra, que en principio había sido pensada para ser construida con hormigón armado, pero que finalmente se optó por armar con acero inoxidable, lo que le da características especiales.
La escultura representa una manzana, tal cual era el pedido del concurso, pero en ella confluyen varias ideas. La base representa la flor, y de ella se desprenden dos brazos que se alzan al cielo para dar forma a la manzana. Pero no solamente representan a esta fruta sino que representan también el desarrollo y el crecimiento. El cuerpo no tiene semillas, sino que estas se pueden imaginar con la imagen urbana de General Roca que se crea a través de la figura.
El fruto está acompañado por chorros de agua en sus laterales, que representa las verdes alamedas del Alto Valle; en tanto que en el interior del cuerpo de la escultura habrá un spray de agua, el cual también se iluminará, en este caso de rojo para dar la tonalidad de la variedad más conocida de estos frutos.
“Esta no era la primera idea, sino que había partido de otra, pero un día me desperté y cambié todo totalmente. Esa es un poco una manera de crear. Puedo tener varios proyectos en la cabeza, y de golpe surge una idea que hace que todos tengan el final que quiero”, comentó Martín Frullani, creador de la obra que ya está emplazada en la rotonda de la avenida Roca e Isidro Lobos.
Sobre la creación de la manzana comentó que partió de la idea de una estructura de ese fruto pero con una conformación distinta, “hasta que de golpe me surgió esta idea y en una mañana definí la gráfica, y luego continué con el cálculo, pero fue algo muy rápido”.
El lunes pasado, al momento de inaugurarla, más de tres mil almas se emocionaron cuando escucharon a su autor decir que este “es un homenaje a quienes nos precedieron pero también para nuestros hijos, quienes son el motor de nuestra esperanza”.

TRAYECTORIA

La manzana que desde estos días se luce en Roca no es la primera que se fabrica en el taller de Regina. La metalúrgica que perteneció a Gino Marzolla fue donde se construyó en 1964 la manzana que se encuentra ubicada en la intersección de la ruta nacional 22 y la calle Belgrano, en Regina.
Y el monumento a la manzana de Regina tiene su historia jocosa, que también fue tema de comentario de quienes visitaron el taller durante la etapa de construcción de la que ahora se encuentra en Roca.
La manzana reginense llevó varios meses de construcción dentro del taller. La estructura tomó su forma, y de acuerdo al proyecto se preveía que una vez terminada se sacaría una parte del techo, para elevar el monumento utilizando un helicóptero que aportaría la Marina.
Sin embargo cuando el monumento estuvo listo, por diversos inconvenientes no se pudo realizar el traslado con el helicóptero, y la dimensión de la manzana hacía imposible que fuera sacada por cualquiera de los portones del taller. Después de varios días de intentar una solución, se optó por la alternativa de derribar paredes, incluyendo una de la vivienda ubicada en la parte delantera del taller, para que la estructura pudiera salir de su encierro. Durante las últimas semanas de la construcción de la manzana no fueron pocos los visitantes que recordaron lo ocurrido con la anterior estructura y consultaban si estaban bien hechos los cálculos para poder sacarla del interior.

EL FRUTO COMO FUTURO IMAGINABLE: la fundamentación artística

Durante meses, desde que se supo la creación de la rotonda y la fuente, la sociedad roquense la imaginaba de distintas maneras. Pero poco a poco, en las últimas semanas, la moderna estructura ideada por Martín Frullani comenzó a tomar forma.
Silvia Zanini, profesora de historia y colaboradora de Martín en la fundamentación del proyecto, explica que la fuente refleja tanto el pasado como el futuro de esta región.
“Superando el impacto visual que ejerce la obra, tanto por sus dimensiones como por su concepción simplista y moderna, me parece que su valor simbólico completo está en concordancia con el nivel estético”, explica Silvia a la vez que asegura que no debe ser tarea fácil para los artistas expresar con simpleza tantas ideas como las que quedan plasmadas en la obra y lograr que sea el espectador quien las recree.
“Lo primero que me parece que esta fuente origina en los que la observan es la imagen de la manzana como el resultado del esfuerzo de los pioneros, en un trabajo ya centenario, para que hoy la región sea conocida en el mapa globalizado como productora de este fruto”.
“En la base del monumento –continúa la profesora- nace la flor que Martín identifica como la cultura regional, sostén del desarrollo, y que evoluciona de flor a fruto. El fruto es el futuro imaginable”.
Según Silvia, esta obra se completa desde el movimiento y la luz. “El movimiento de la forma del cuerpo es una referencia a la dinámica económica, a la constante evolución socioeconómica, al cambio que lleva a la madurez. Ese movimiento, esa dinámica se ven complementados con las luces y el agua que dan forma concreta, a la vez que sensación de solidez y muestran en definitiva el resultado del esfuerzo productivo de nuestros trabajadores”.
“Finalmente el paisaje regional también está involucrado en el conjunto, con las alamedas que recorren nuestros caminos rurales y que siguen cumpliendo su rol primero de protección y contención”.

 
 

 
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