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Domingo 4 de junio de 2006
La mejor maceta para las plantas
Las de barro cocido satisfacen las necesidades de las raíces, pero se suelen afear con el salitre. Esto se puede corregir con un cubremacetas.

En la jardinería española e italiana, es muy común el cultivo de plantas en maceta o jardineras ... especialmente la italiana, heredera de las tradiciones romana y griega. Todos tenemos en la retina las imágenes de ánforas de barro, que inmediatamente asociamos con estas culturas del mediterráneo europeo.
Hoy en día estas costumbres permanecen intactas en nuestra cultura argentina, descendiente mayoritariamente de ibéricos e itálicos. Además es un recurso muy práctico para quienes tienen muy poco espacio para cultivar un jardín o desean adornar balcones, terrazas y -principalmente- patios.
Como hemos visto en notas anteriores, también es un buen recurso para mantener en vida latente hasta la próxima primavera a aquellas plantas sensibles a las heladas. Por supuesto, no me olvido de todas las plantas “de interior”, que conviven en nuestros hogares y oficinas, confinadas en tan reducido espacio de tierra o “sustrato” (“sé’gual”, dijo “Minguito”).

FUNCION PROTECTORA

Desde el punto de vista de una planta, que tiene sus raíces encerradas en un recipiente y está absolutamente dependiente de nuestros cuidados, una maceta debe reunir varios requisitos muy importantes.
­ En primer lugar, debe permitir el ingreso de oxígeno porque, como todo ser vivo, la raíz necesita respirar para vivir.
­ Debe retener humedad, porque su función es bombear agua con nutrientes hacia las hojas para que se conviertan en azúcares y almidones, que es el alimento de la planta.
­ Si bien debe conservar la humedad, el agua sobrante debe eliminarse rápidamente para evitar la asfixia de los pelos radicales. Esto es especialmente importante en nuestra región del norte de la Patagonia, donde el sustrato y el agua son alcalinos y el “salitre” se acumula si no hay lavado por el drenaje.
Hasta aquí, hemos analizado la función de las macetas desde el punto de vista vegetal. Ahora veamos qué pretendemos nosotros de ellas.
­ En primer lugar, buscamos que sean bonitas o vistosas. Llega a tal punto, que no pocas veces son mayor atractivo que la planta misma.
­ Buscamos también que sean prácticas y durables, de modo de evitar gastos periódicos.
Lamentablemente, muchas veces ambas necesidades son contradictorias y el resultado es que privilegiemos la estética por sobre su función.

LA MEJOR MACETA

Si tomamos en cuenta lo anteriormente citado, podemos decir sin lugar a dudas que la mejor maceta es aquella que tenga materiales porosos, para permitir el intercambio de gases con el medio ambiente. Ingreso de oxígeno y salida del anhídrido carbónico que exhalan tanto las raíces como los microorganismos del sustrato.
Desde mi punto de vista, la mejor maceta es la de barro cocido, natural, sin aditivos que le aumenten su resistencia, ni quemadas al punto de cerámica o pintadas o esmaltadas.
El principal argumento en contra de esto, es que el barro cocido, de color rojo ladrillo, muy pronto se cubre de una pátina blanca, producto de las sales que la van cubriendo... esa es justamente la evidencia de su buen funcionamiento. El material, absorbente y poroso, no sólo se impregna de humedad sino que permite que parte de esa humedad se disipe en su cara exterior.
Con la salida de ese imperceptible vapor de agua se refresca el medio ambiente que rodea al conjunto planta/maceta y se mantiene una temperatura más estable para las raíces. Esto es particularmente importante para todos los pelos absorbentes de la planta, que se hallarán en íntimo contacto con la cara interior de la maceta... basta con observar los plantines de flores, que tienen una masa blanca de pelos absorbentes en su base cuando han alcanzado cierto desarrollo.
Esos pelos absorbentes son los que cumplen casi exclusivamente la función de absorción del “caldo nutritivo” que enviarán a las partes verdes de la planta y de su salud dependerá el bienestar de la planta.
Ese vapor de agua que se filtra al exterior a través de la pared porosa de una maceta de barro cocido, lleva consigo sales que contienen tanto el sustrato como el agua de riego. De esa manera nos permiten tener una idea de la salinización de éste ... serían algo así como un elemento de medición visual.
Es muy sencillo limpiar con un paño húmedo esta pátina blanquecina a medida que se va formando. Cuando estas macetas se desocupan, se pueden lavar de forma más completa con agua a la que se le ha agregado un poco de ácido muriático (ojo, usar guantes de látex), que se consigue en cualquier corralón de materiales de construcción, porque se usa para “curar” ladrillos a la vista.

LA ESTETICA

Muchos lectores, a esta altura, estarán evaluando mentalmente si estoy en lo cierto o “ando errao”. El principal argumento en contra será sin duda el del aspecto estético. pues a nadie le gusta tener en el balcón, patio, terraza o living, unas macetas de barro totalmente impregnadas de esa desagradable pátina blanquecina de salitre.
Para todos ellos tengo reservados un contraargumento: usen cubremacetas decoradas o pintadas como más les agrade. Estos cubremacetas se consiguen de muchos materiales baratos y muy bonitos (arriba, derecha).
Lo que sucede en realidad, y esto lo podemos observar muy a menudo, es que se confunde un cubremaceta con la verdadera maceta. La diferencia fundamental es que el cubremaceta no tiene agujero de drenaje.
Me ha sucedido muchas veces que me han consultado angustiosamente, porque sus plantas (especialmente de interior) se están secando, especialmente en el invierno. Cuando hago las averiguaciones del caso y sacan esas plantas de la “maceta”, están chorreando agua.
Lo correcto es colocar las macetas de barro cocido dentro de un cubremaceta decorado. Para mayor seguridad, es recomendable colocar una capa de pedregullo fino (puede ser de yeso) o un trozo de ladrillo en la base, para que la maceta no esté en contacto con el agua del drenaje.
Otro consejo que creo muy importante. Cuando compre macetas de barro cuya parte superior sea más angosta que el resto, por ejemplo ánforas o “cacharros” del tipo norteño (izquierda), tenga en cuenta que va a ser muy difícil sacar las plantas con pan de tierra sin romper el recipiente.

Teodorico Hildebrandt
eljardin@rionegro.com.ar

 
 
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