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Domingo 4 de junio de 2006
Cuando el color imprime una expresividad envidiable
En las afueras de Roca, la artista y ambientadora Isabel Pinto Coelho reconstruyó, pintó y decoró una casa creando un mundo de cálidos “engaños” para un hombre solo.
Un candelabro de cinco velas y una lámpara de pie con formas onduladas de hierro y pantalla de papel naranja refuerzan la intensión de la diseñadora de crear un ambiente bien intimista.
El gran cuadro que el propietario compró a “Be” años atrás hoy se destaca frente a una puerta de vidrio partido, en el pasillo, sitio que también funciona como puerta de entrada y salida de la casa. Al fondo se ve el escritorio ubicado en el dormitorio.
La cocina se acondicionó cambiando las anteriores mesadas por unas de madera. En vez de colocar azulejos se los simularon pintando cuadrados de diferentes colores. El piso se realizó con placas de ladrillo hechas a pedido de 30 cm por 30 cm.
El mobiliario del comedor se logró reformando los clásicos muebles de algarrobo del propietario con soda cáustica. La araña con pequeñas lamparitas acompaña el estilo.
Las pinturas del piso separan visualmente la habitación del sector de escritorio. El piso de toda la casa es de cemento alisado y está terminado con unos falsos ladrillos bien al estilo trompe l’oeil.

Su dueño -profesional, divorciado- asegura que compró esta casa sólo por las ventanas circulares y la enorme mora que reina en el jardín. Lo cierto es que la casa original tenía una ventaja muy importante: está instalada en las afueras de Roca, en una zona en la que la tranquilidad y el verde proveen el merecido reposo luego de un día de trabajo.
Pero la vivienda era muy chica aún para un hombre solo y debía construirse por lo menos un ambiente más para que quedara realmente confortable. Por los cuadros que le había comprado muchos años antes, la decisión sobre a cuál diseñador convocar fue fácil e inmediata: llamó a la artista Isabel Pinto Coelho, también conocida como “Be”, quien sabe desempeñarse de modo eficaz como “ambientadora de espacios y ambientes”. Y para quien el color siempre imprime expresividad y facilita la función de las habitaciones.
Para la construcción (ella también pega ladrillos y reboca como el mejor de los albañiles) y decoración “Be” realizó un trabajo que reúne diferentes estilos unificados por un mismo acento europeo muy marcado. “El dueño de casa me dio la posibilidad de hacer lo que quisiera dándome sólo un par de recomendaciones muy puntuales. El resto, libertad total”, asegura la diseñadora mientras define su estética con una palabra: “portuguesa” (“que es mi nacionalidad”, acota con orgullo).
Ella explica la idea que le trasladó el propietario: “Como es para un hombre sólo no tiene divisiones, mínimo mantenimiento, práctica, cómoda y de bajo presupuesto”.
La primer sorpresa del interior está en el sector social. Con colores tierra, logrados con una técnica muy particular de pintura a la cal tonalizada con ferrites, se dibujaron en las paredes del estar-comedor rombos que dan una sensación de tridimensionalidad. “Be” asegura que en muchas ocasiones utiliza una técnica que se asemeja al trompe l’oeil, ”engaño al ojo” en francés.
Este recurso lo usa tanto en el exterior como en el interior.
Las ventanas de vidrio partido con forma de medialuna acompañan el tono de las paredes y la forma de la chimenea para resaltar la calidez del ambiente. Allí, los mullidos sillones rodean una mesita hecha con una antigua cuna hindú.
Los muebles del comedor son de algarrobo que también pasaron por las manos de Be. “Los limpié con soda cáustica y agua para que quedaran de su color natural. La mesa y las sillas están patinadas y las repisas las dejé color madera y les hice algunos dibujos en blanco”, cuenta.
El sector social se completa con un pequeño baño al que se ingresa luego de un pasillo donde se ha colocado un espejo amurado y enmarcado con venecitas de distintos colores. En el baño también se pintaron las paredes aunque esta vez con ondas en distintas tonalidades de marrón. En el piso se colocaron grandes ladrillos cuadrados, mandados a hacer especialmente para esta habitación y la cocina. La bacha está apoyada sobre una madera y el espejo también está amurado aunque su marco se marca con pintura.
Debajo de a luz de papel que continúa el estilo de las del estar se ha colocado un cuadro con animales autóctonos y formas latinoamericanas.
La casa continúa con un largo pasillo que conduce al dormitorio de huéspedes y la habitación principal, con vestidor y baño en suite.
En el cuarto de invitados se eligió pintar flores de trazos muy simples sobre la pared blanca. Seguramente éste es el motivo menos personal de la casa pero que cuenta con la ventaja de proporcionar la tranquilidad necesaria para el reposo. El dormitorio principal se divide visualmente en dos sectores gracias a la pintura del piso. En un extremo se ha dispuesto un escritorio sobre un piso decorado con motivos simples en tonos azules, verdes y rojos. En otro sector, el colchón descansa sobre una pintura en tonos más fuertes y trazos más duros. “Pinto una base y luego sobre eso trabajo a mano alzada. Los dibujos forman líneas que no son perfectas sino similares”.

INSPIRACION “WABI”

El arquitecto mexicano José de Yturbe siempre propone en sus construcciones “el ritual del recorrido”. Es decir, que la casa se vaya descubriendo a medida que se la transita.
Cada espacio anuncia al que le sigue.
Este fluir es el que logró “Be” Coelho con su trabajo, “haciendo pie en los colores elegidos y la luz lograda, que contribuyen a crear espacios cambiantes, que permanentemente provocan gratas sensaciones”, según ella misma reconoce.
Si bien el entorno natural de este hogar es envidiable -gran parque verde, arboles añosos, una pequeña parra , entre otros capitales “verdes”-, esta casa se vive a sí misma, puertas adentro.
Excepto el lujo de la pintura trompe l’oeil, el resto de la arquitectura es limpia y serena que bien podría definirse recurriendo a ciertos rasgos de la tradición japonesa “wabi”: austeridad voluntaria, donde la belleza se encuentra en la reducción de las cosas sin caer en el ya pasado de moda minimalismo.

ESTILO “BE”

Tanto por su personalidad como su trabajo -construcción, diseño, decoración y pintura-, las casas realizadas y ambientadas por “Be” transmiten la sensación de lugares muy vividos. Su propuesta pasa siempre por lograr un espacio que respete las necesidades de sus moradores. Es así que los ambientes son descontracturados e informales, sutiles e intimistas. Hechos con elementos y materiales que resisten al movimiento constante. Con colores pintados vibrantes que solo transmiten serenidad (“si bien a los colores no hay que forzarlos, hay que arriesgar para sentirlos”, piensa “Be”). Objetos con historias, colecciones personales.
Podría decirse, entonces, que el “estilo Be” es jugado sin llegar a la estridencia. Una onda bien adulta joven. Funcional, con lo justo y necesario. (H. L y M. B)


Fotos: Gustavo Reguera

Para comunicarse con “Be”, agendar: bpcoelho@hotmail.com

 
 
patagonia.com.ar
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Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.Todos los derechos reservados
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