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ESPACIOS ARMONICOS, CALMOS
Bob & Arlene Goldberg son los dueños del piso 54 de la Torre Lincoln, upper westside Manhattan, cuya exquisita
remodelación y decoración lleva la firma de la pareja de arquitectos e interioristas americanos David y Eve- Lynn Schefer.  

En pleno corazón de la inmensa ciudad de Nueva York, esta pareja pudo imaginar un hogar tranquilo, luminoso y cómodo, lejos de la locura y el ruido de la ciudad. ¿Cómo pudo ser posible? Los dueños de casa, Bob & Arlene Goldberg, escogieron un espacio en el piso 54 de la Torre Lincoln, upper westside Manhattan, suficientemente alto y bien ubicado como para que la urbe parezca un apacible paisaje que infunde armonía. Él, historiador y su esposa, fotógrafa, ambos amantes de la música, se dieron gusto no solamente adquiriendo un lugar cuyo edificio es el único en todo N.Y. con acceso directo al famoso complejo cultural de Lincon Center, sino también en la exquisita remodelación y decoración del departamento a cargo de la pareja de arquitectos e interioristas americanos David y Eve- Lynn Schefer. “Ésta fue nuestra oportunidad de tener amaneceres y atardeceres en casa”, dice Goldberg con la vista del Hudson River y el Central Park de fondo. Sin embargo, el confort y la elegancia de los cuales la pareja disfruta hoy en su departamento de 300 metros cuadrados no se logró de la noche a la mañana. La hora del placer vino después de un largo proceso. En realidad, este amplio hogar son dos departamentos unidos que fueron totalmente remodelados. La historia comienza en 1994: “Decidí mudarme a la ciudad luego de un tiempo viviendo en las afueras, Long Island. Coincidió con que nos comprometimos con Arlene y decidimos mudarnos juntos, así que fue ella quien me ayudó a encontrar este lugar. Elegí este edificio en particular porque era aficionado a los conciertos del Lincon Center, además de estar muy bien construido y tener la parada de subte a unos metros. En aquel tiempo, el precio era razonable, justo a principio de los ’90 cuando hubo una baja en el mercado inmobiliario. Compramos un primer departamento, la mitad de la superficie que tenemos ahora”, explica el propietario.
Pasarían nueve años hasta que se propició la compra del departamento vecino. Goldberg entabló amistad con su vecina y nunca dejó de proponerle una posible venta hasta que la ocasión se dio. A pesar de que el primer departamento venía de recibir reformas y remodelaciones, tan pronto se presentó el momento de agrandar el hogar, la pareja se dio a la tarea de iniciar una ambiciosa obra para integrar ambos departamentos, incluso si debieron tirar abajo algunos de los espacios que acababan de construir. Inmediatamente la compra estuvo hecha, se mudaron a otro departamento en la zona, para dejar toda el área en reconstrucción, y a la vez poder estar vigilando los trabajos casi a diario.
“Todo el mundo nos decía que una obra de esta envergadura puede acarrear una crisis en el matrimonio”, cuenta el propietario a manera de anécdota. Felizmente nada de ésto sucedió ya que consiguieron armar un excelente equipo de trabajo junto a los Sheperd quien trabajó codo a codo con la constructora Silver Rail Company de tal manera que las obras se desarrollaron en total fluidez y entendimiento. “Queríamos un espacio muy abierto y los arquitectos lo resolvieron muy inteligentemente. Nuestra idea era disfrutar de la vista desde cualquier punto, y la forma de lograrlo era hacer las alcobas de modo que fueran abiertas, cambiando totalmente el concepto que tenía el lugar antes, una distribución de espacios en una serie de cajones. No sabíamos si esto era posible y teníamos dudas porque otro arquitecto que nos dijo que era casi impensable. David en sólo cinco minutos tuvo una solución, hizo los primeros bosquejos que serían el 90% de lo que sería el proyecto final y nos dijo: “Sí. Ustedes pueden tener lo que quieren y les mostraré cómo puede hacerse”. Luego nos recomendó al contratista Silver Rail Company, con quien ya habían trabajado y conocían el modus operandi de funcionar juntos. La labor se desarrolló sin tropiezos entre todos nosotros”, explica el dueño de casa satisfecho de haber sobrevivido en pareja a nueve meses de obras permanentes y toma de decisiones en cada rincón del nuevo hogar. Luego de la reconstrucción, el lugar quedó totalmente diferente.
Haciendo un recorrido por la vivienda, se entra al departamento por un pasillo de acceso que conduce al estar desde donde se sobrevuela la ciudad a través de los inmensos ventanales, cuyos sillones, uno rectangular blanco y otro gris perla redondeado, equipan el ambiente para recibir invitados en las frecuentes reuniones que realizan los Goldberg. Este salón a su vez conecta con la sala multimedia de música y home theatre.
En el otro ala está el comedor y la sala de piano, donde el dueño de casa practica su hobby favorito, se conecta con la cocina-breakfast, que a su vez está conectada con el pasillo que conduce al estar. Siendo uno de los pocos lugares del departamento que no disfruta de la maravillosa vista, cuenta con un interesante juego de luz artificial diseñado por David, especialista en iluminación.
Por último, hacia el otro lado más privado del piso, se encuentran las alcobas y sus respectivos servicios. Construir un baño para él y uno para ella, fue decisión del propietario, quien acota “siempre he pensado que tener baños por separado puede salvar el matrimonio”.
El señor y la señora Goldberg desde el principio hicieron un acuerdo: debido a que sus gustos son diferentes, se propusieron no comprar nada ni tomar decisiones hasta no haberlo consultado juntos. Lo más difícil fue en el campo del arte, ya que no era evidente mezclar sus estilos y deseos. Con la ayuda de Evelyn Shepard, lograron encontrar su medio punto y conseguir espacios armónicos y calmos. “Fue maravilloso poder tomar cosas de distintos ambientes e integrarlos a esta obra”, expresa la diseñadora. Hoy por hoy, la pareja disfruta plenamente de su hogar y pasan en él largas jornadas. “Nuestro lugar favorito es la alcoba. Allí estamos mucho tiempo, viendo televisión, leyendo o conversando. En total, todos los espacios de nuestra vivienda son muy fluidos y versátiles, así que vivimos nuestro hogar muy bien en todos cada uno de sus aspectos”, concluye el propietario con una sonrisa.

 



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