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Sin Román no parece Boca

Jugó muy mal y sufrió la falta de un conductor. Fue apenas 0-0 ante Central.

"(Riquelme) va a jugar en Boca". La frase cayó desde los labios del dirigente Juan Carlos Crespi e inmediatamente provocó un fuerte impacto en la opinión pública. Ni que hablar en la familia 'xeneize'. Palabras que tomaron mayor fuerza después de la pobre producción de Boca, que no pudo quebrar el cero y debió conformarse con un empate ante Rosario Central en La Bombonera.

El equipo de Miguel Angel Russo fue apenas una sombra de aquel que se alzó con la última Copa Libertadores. Y esto, claro está, tuvo que ver con la falta de un administrador de juego. Para colmo, lo que dijo Crespi lo desmintió Pedro Pompillio sobre la tarde de ayer (ver aparte). ¿Entonces? El entrenador deberá encontrar urgente alguien que timonea el barco en ofensiva porque, al menos ante Central, Neri Cardozo y Dátolo fracasaron en la misión.

Con poco, este 'Canalla' aquejado por graves problemas institucionales y económicos, se las arregló para hacerle la vida imposible al campeón continental, e incluso para provocarle algún que otro susto.

Boca fue un equipo desconocido, sin identidad de juego y, por sobre todas las cosas, lento, muy lento en la circulación del balón. Sin Riquelme, Russo paró un clásico 4-4-2 con la idea de que el buen pie de Banega y Cardozo, más el quite de Ledesma-Battaglia, le dieron el equilibrio justo y las posibilidades de abastecer a Palacio-Palermo.

La cosa no salió como pensaba y en la primera parte la dupla de ataque la tocó poco y nada. Es más, la primera situación de peligro del local fue a los 39, cuando el arquero Cristian Alvarez se estiró como un elástico para ahogarle el grito de gol de Battaglia. ¿La visita? Hacía su negocio, intentando que el balón estuviese lejos de su arco. Lo cierto es que el esos 45 minutos fueron un verdadero bodrio.

En el complemento Central se adelantó en el campo y estuvo cerca: a los 3 Caranta voló para taparle el gol a Damián Díaz y de inmediato el enganche volvió a perderselo. La nueva actitud de la visita le abrió caminos a Boca, que comenzó a manejar el balón con mayor facilidad.

A los 8 Urribarri colocó un pelotazo, Cardozo picó por izquierda, llegó al fondo, y su centro bajo logró cortarlo Alvarez cuando Palacio se relamía. Ahí el equipo de Ischia vio que el partido se le podía escapar y se refugió atrás. Igual, contó con la mejor chance, cuando a los 24, después de un par de rebotes, Zelaya quedó frente al arco y a tiró afuera en forma increíble.

El tiempo se consumía, pero los rosarinos tendrían otra. A los 39 José Vizcarra peinó un córner de Papa y Damián Ledesma, llegando por el medio, cabeceó desviado. El local tenía más la pelota, sólo eso. Y recién a los 44, a través de un débil derechazo de Palermo desde el borde del área, que Alvarez contuvo sin problemas, produjo una jugada digna de mención.

Los primeros 90 minutos se extinguieron con angustia... Pidiendo la vuelta de Román.



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