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Vuelve la rutina del miedo
El fin de la tregua de ETA puso a los españoles a pensar cuál será el primer blanco. Los más vulnerables son concejales, policías y jueces amenazados por el grupo.

A partir de ahora tengo que volver a mirar todos los días debajo del coche, por si me han colocado una bomba lapa”, relata un concejal en el País Vasco.
Como él, alrededor de 2.000 políticos, empresarios, policías, jueces o periodistas viven la ruptura de la tregua de ETA con especial amargura y temor: figuran en las listas de posibles objetivos del grupo armado vasco, que ahora les vuelve a imponer una macabra rutina del terror.
El propio ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció que ETA puede actuar en cualquier momento. ¿Pero dónde? Esa es la gran incógnita que tratan de descifrar las fuerzas de seguridad.
Según un informe del diario “El País”, el grupo armado estaría preparando un atentado similar al perpetrado el 30 de diciembre pasado en el aeropuerto de Madrid, que costó la vida a dos ciudadanos ecuatorianos, pero evitando, en lo posible, víctimas mortales. “ETA busca objetivos simbólicos y empleará gran cantidad de explosivos”, sostienen los investigadores citados por el diario.
Entre los sectores que concentran la atención de las fuerzas de seguridad, apuntan los expertos de la lucha antiterrorista, está el turístico, dado que la campaña estival está por comenzar y ETA lleva años atentando en la costa mediterránea durante la temporada de vacaciones. Su intención es dañar un sector clave para la economía del país, pero en más de veinte años no lo ha logrado. Por el contrario: el número de turistas extranjeros ha ido en constante aumento, hasta los 58 millones actuales, convirtiendo a España en la segunda potencia turística del mundo.
En Valencia, en la actualidad foco de atención internacional por la Copa de América, el certamen de vela más importante del mundo, los controles han sido intensificados. No obstante, como insiste Rubalcaba, la policía “nunca ha estado en tregua y no ha bajado la guardia”, por lo que el evento ya está fuertemente custodiado. La amenaza genérica de un atentado de ETA también preocupa en otros ámbitos deportivos. Así, el jefe de seguridad del Real Madrid, Julio Cendal, se contactó con las autoridades para pedir un aumento de las medidas preventivas en el partido que enfrentó ayer al club blanco con el Zaragoza.
Pero los que más de cerca viven esa amenaza son aquellos que directamente están en la diana de los terroristas y no pueden dar un paso sin sus guardaespaldas. Y no se trata sólo de políticos de alto rango y acaudalados industriales, como se podría pensar, sino de gente que muchas veces vive de otra profesión y está en política por vocación.
Si el comienzo del alto el fuego hizo que muchos de ellos experimentaran una sensación de libertad casi olvidada –“por fin voy a ir al cine o a comer un helado con mis hijos sin escolta”, decía un edil 14 meses atrás–, ahora vuelven a vivir la pesadilla de una vida trastocada por el terror. “De repente, vuelves a temer por la familia”, admitía la edil socialista Loly de Juan, que se perfila como alcaldesa de la localidad vasca de Basauri, en las páginas del diario “El Correo”. Sin embargo, como muchos otros, se muestra combativa: “Esta panda de descerebrados no nos va a hacer cambiar”.
También demuestra mucho temple Virginia Arroyo, una joven concejal del Partido Popular (PP) en Ermua, pueblo donde era edil Miguel Angel Blanco, cuyo asesinato por ETA en 1997 generó una de las mayores olas de repulsa contra el grupo armado que se recuerdan en España. “He dejado de salir bastante con mis amigas y decidido no ir con ellas para no meterlas en este lío. Yo soy la que ha elegido este camino”, dice esta estudiante de Ciencias Empresariales. A sus 20 años ya sintió en carne propia el riesgo que su vocación política puede significar en el País Vasco: durante la campaña electoral fue agredida junto con su compañera de partido Nerea Alzola por un grupo de radicales mientras pegaban carteles del PP en Bilbao. Sufrió una contusión lumbar y la rotura de una muela por los golpes recibidos.
Según los expertos antiterroristas, ETA tiene suficientes militantes activos –unos 100–, así como material explosivo, armas y tecnología como para mantener “un nivel de amenaza constante” tanto en el País Vasco como en el resto del país.

Jorge Vogelsanger
DPA

Irak ya “exporta” veteranos


Motivados, aguerridos y muy peligrosos, los veteranos de Irak, combatientes de la “guerra santa” islamista, serán la pesadilla de la seguridad de numerosos países, mucho más de lo que lo fueron sus precursores de la guerrilla antisoviética en Afganistán de los ’80.
La perspectiva de tener un soldado estadounidense en la mira de su fusil atrajo en los últimos años a voluntarios islamistas de numerosos países, no sólo árabes. Desde hace meses, el flujo parece haberse desviado hacia otros frentes. En el Líbano, en el campo palestino de Nahr al-Bared donde combatieron al ejército libanés, pero también en Jordania o en Arabia Saudita los combatientes islamistas llegados de Irak ya fueron detectados, detenidos o muertos.
Pero analistas temen que sólo podrían ser una vanguardia. “Hay entre ellos combatientes aguerridos llegados de Irak, aun cuando nadie puede dar una cifra exacta”, afirmó un general libanés. “Se trata de una nueva raza de yihadistas (combatientes de la guerra santa), más endurecidos, mejor entrenados, más determinados a combatir hasta la muerte (...) Para enfrentarlos, habrá que emplear nuevos métodos, nuevas herramientas”, agregó.
Para el francés Bernard Rougier, especialista del islamismo yihadista, la “gran diferencia con Afganistán es que en Peshawar los voluntarios árabes sólo figuraban o daban apoyo logístico a la resistencia afgana. En Irak, la mayoría de ellos muere, pero los que sobreviven son mucho más peligrosos. Siempre que hay violencia yihadista al enfrentarse con el ejército esto provoca la constitución de un mito. Cada acontecimiento tiene su propia mitología. Así nacen vocaciones y compromisos en la región, lo que refuerza a los que desean que el Líbano se convierta en una zona de yihad (guerra santa)”.
Nadie se atreve a dar una estimación del número, pero el saudita Mohammed al Massari, allegado a las tesis yihadistas que tiene un sitio en la web, dijo al “New York Times” que “hay 50 veteranos de Irak en el Líbano, pero hay cien veces más –5.000– que esperan el momento propicio para pasar a la acción”. (AFP)

MICHEL MOUTOT
AFP



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