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Fuerte recuperación del mercado discográfico
Las transacciones totales superaron los 354,3 millones de pesos, en un mercado donde las ilegales representaron el 74%. El repertorio local siempre fue el preferido por el público y captó el 47,8% de las operaciones realizadas.

BUENOS AIRES.- En la Argentina, durante el 2006, se vendieron 17,3 millones de unidades de soportes vinculados con la industria discográfica, lo que representó un aumento del 7,1% respecto de las 16,1 millones del 2005, según la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif).
No obstante, aún no se recuperaron los resultados de 1999, cuando estuvieron cerca de las 22,8 millones, en parte por los elevados niveles de piratería y el extendido uso de los programas de intercambio de archivos, que el año pasado facilitaron 608,5 millones de descargas marginales desde internet.
Las ventas legales totales del 2006 superaron los 354,3 millones de pesos y Roberto Piay, director ejecutivo de la entidad, explicó que hubo un “cambio de paradigma” relacionado con el consumo, dado por el entorno digital, como consecuencia de la expansión de la banda ancha y la variedad de reproductores portátiles MP3.
Aún no existen datos sobre las ventas digitales legales, que comenzaron a fines del 2005 por intermedio de tiendas “on line” que ofrecieron obras de sellos pequeños y medianos y de artistas independientes y, posteriormente, los de grandes multinacionales, cuyos compradores pudieron pagar con tarjetas de crédito y prepagas. La nómina proporcionada por Capif abarca a: FaroLatino, que actúa desde 1998; 10Música (vinculada al grupo liderado por Daniel Hadad, que desde aquí se sumó al acuerdo internacional celebrado entre Philips y Microsoft), ZapMúsica (de Epsa), y UbbiMúsica.
A los clientes de Fibertel, proveedora de acceso a internet, se los convocó en marzo de 2006 a comprar música on-line en ese sitio, tras un acuerdo con Epsa Digital, cuyos pagos se debitan directamente en las facturas de la firma que pertenece al grupo Clarín.
Por la música digital, aparecieron nuevos competidores para las disquerías, que ya venían disputando el mercado de CD con los quioscos de revistas y las cadenas de híper y supermercados y buscaron diversificarse dedicándose además a libros, películas y equipos electrónicos.
En el mundo, las ventas legales “on line” o por teléfonos celulares captaron casi el 10% del mercado, es decir unos 2.000 millones de dólares, destacó la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés) -agrupa a más de 1.500 discográficas de 75 países-, donde estimaron que para el 2010 arribarían al 25%.
Universal Music Group, la discográfica más grande, en agosto último firmó un convenio con SpiralFrog, proveedora de internet, para bajar música y videos en forma gratuita y legal, en principio para los Estados Unidos y Canadá. A cambio, SpiralFrog incluirá publicidad “on line”. A su vez, EMI Group mantiene tratativas con minoristas digitales para vender sus catálogos, que podrían copiarse y reproducirse libremente en la mayoría de los aparatos.
Acá aún no se vende en celulares la misma música digital que en las disquerías porque falta resolver una cuestión contractual entre las operadoras y las discográficas (ver aparte).
De cualquier manera, según un estudio que la Capif encargó a la consultora Knack, el 60% de las personas dijo estar de acuerdo con tener sus discos preferidos en “CD originales”. Este siguió siendo el formato más demandado el año pasado con 15,9 millones de unidades, que significaron una concentración del 92,1% de las ventas y un alza del 6,7% frente a 14,9 millones de 2005 (en el ‘99 sobrepasaron los 17,3 millones).
La Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa puso en marcha en el 2006 una investigación para determinar si corresponde aplicar salvaguardas a la importación de discos compactos vírgenes provenientes de cualquier destino y establecer cupos. La presunción de daño surgió por una presentación de la Cámara Argentina de Fabricantes de Medios Magnéticos y Opticos (CAFMO), impulsada por las fábricas locales Teltron, IPC y Videolar. Estas se comprometieron a que si el gobierno las aplica, ampliarán las capacidades de sus plantas en un 50% y casi triplicarán sus producciones en cuatro años.
Por otra parte, los DVD musicales siguieron consolidándose como formato en el 2006 y pasaron la barrera del primer millón, con una participación del 6,1% en las ventas y un incremento del 56% frente a los 670.120 del período precedente.
La Capif insistió en que “el repertorio local siempre fue el preferido por el público” y el año pasado captó el 47,8% de las ventas, seguido por el inglés y otros, con el 34%. Entre los 20 CD más vendidos, 6 fueron de artistas nacionales, la misma cantidad verificada entre los 20 DVD con idéntica salida.
Hace años que muchos artistas argentinos también se dedicaron a grabar en el exterior, para multinacionales que luego los distribuyen en diversos países, incluida la Argentina. Esta modalidad de comercio exterior involucra a Martha Argerich, Mercedes Sosa, Babasónicos, Los Piojos, La Renga, Adrián Iaes, Julio Pane Trío y ciertas producciones de Gustavo Santaolalla, entre otros.
En la última edición de The World’s Music Market (Midem), en Cannes (Francia), hace un mes, 20 empresarios de sellos independientes y pymes -como EPSA, DBN, Music Brokers, Típica Records, Acqua, Leader y Random-, acompañados por funcionarios del gobierno porteño, expusieron por primera vez en un stand representativo de la Argentina. El potencial del sector se comprobó en la Feria Internacional de la Música (Bafim), efectuada en la Capital Federal, en noviembre último, y a la Midem se llevó un catálogo de exportación y un disco doble con más de 40 “tracks” de 35 sellos, que permite recorrer la oferta de la Argentina.

Todavía los piratas siguen haciendo de las suyas

BUENOS AIRES.- Las ventas ilegales de 2006 se estimó que equivalían al 60% del mercado mundial discográfico, aparte de constituir una práctica común para más de un tercio de los usuarios de internet, pese a las acciones para contrarrestarlas encaradas por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI).
La piratería en sus distintas modalidades complica los lanzamientos, en especial de los artistas más famosos, ya que, por ejemplo, demasiada gente aprendió a “colgarse” de los adelantos y a distribuirlos por el mundo en pocas horas.
Napster inició esta movida, pero prácticamente desapareció a raíz de una condena, pero resurgió al replantear el negocio. Parecida suerte tuvieron otros sitios, que debieron cerrar acuerdos con las discográficas y cobrar cada tema descargado de sus sistemas.
Grandes corporaciones, que gastan miles de millones de dólares en lanzamientos y comercializan más de 100.000 álbumes al año, procuraron convencer a los consumidores -y lo siguen haciendo- de que las descargas legales constituyen la mejor opción, cuando se conocen más sentencias de tribunales de distintos países contra la propagación de música en la web que viole derechos de los autores. En julio de 2006, se anunció un acuerdo extrajudicial por el cual Sharman Networks, productor y distribuidor del programa de intercambio de archivos Kazaa, aceptó pagar a los principales sellos más de 100 millones de dólares por las pérdidas ocasionadas y hasta tuvo que implementar filtros en la aplicación.
En la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif) interpretaron que los límites al crecimiento del mercado local fueron consecuencia del alto nivel de piratería, que en 2006 fue del 74%, cuando se habrían descargado desde internet 608,5 millones de temas. Eso significó que apenas el 26% de las unidades de soportes relacionados con la industria pagaron impuestos y derechos de autores o regalías a los intérpretes, pese a tratarse de un delito tipificado por la ley 11.723. Esta reprime a quien “defraude los derechos de propiedad intelectual y/o edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento una obra inédita o publicada sin autorización de su autor”. La citada norma considera “partícipes” a los consumidores, o sea que también ellos son susceptibles a penas de hasta 6 años de prisión efectiva.
Los problemas que afectan a esta y otras industrias relacionadas comenzaron a abordarse el 16 de febrero de 2005, durante la primera reunión del Grupo Antipiratería, en el marco del Foro Nacional de Industrias de Base Cultural. Tras una prolongada investigación iniciada con anterioridad, el 30 de marzo del mismo año la justicia argentina condenó por primera vez a dos personas por comercializar copias apócrifas de música (y películas). Después la Capif demandó a personas, exigiéndoles que compensaran los daños causados y hasta identificó a quienes bajaban mucha música nacional.
Si bien habría disminuido la cantidad de puestos de venta de CD en numerosas ciudades del país, aumentaron los “home deliveries” (pedidos formulados a través de internet que se entregan a los solicitantes en sus hogares o lugares de trabajo). En este caso, participan laboratorios clandestinos que recurren a computadoras de última generación para fabricarlos a muy bajo costo y distribuirlos. Tampoco faltan centros de duplicación. En oportunidades, esas actividades se anticiparon a los lanzamientos oficiales. Provocaron así -la Capif dixit- un impacto en las ventas de las discográficas y de los comercios especializados; hicieron desaparecer puestos de trabajo, y atentaron contra la propiedad intelectual de los autores, los intérpretes y los sellos.
Cada tanto se conocieron en los últimos años los resultados de operativos de la Dirección General de Aduanas y fuerzas policiales de diferentes provincias -como los comprobados en Neuquén- que permitieron decomisar miles de CD y DVD truchos y detener a las personas a sus vendedores.
En la mencionada entidad, aún recuerdan cuando entablaron una acción legal contra Telefónica, por una campaña de difusión de Speedy que sugería “Bajá toda tu música”. El año pasado, la Justicia argentina comenzó a aplicar multas contra gente involucrada en el intercambio de música a través de internet.

Los MP3 podrían desplazar los CD

BUENOS AIRES.- A los reproductores de música de archivos de computadoras que circulan entre máquinas conectadas por internet, se los conoce como MP3 (abreviatura de Motion Picture Expert Group Audio Layer 3). Fueron presentados como sucesores del “walkman”, que permitió transportar casetes, y luego de los discos compactos que contribuyeron a que se creara el “discman”.
No obstante lo reflejado por las estadísticas locales, surgieron opiniones acerca de que los MP3 desplazarían los CD. Como se sabe, los fabrican con distintas capacidades. Por ejemplo, el de 20 gigabytes (GB) -ya fueron lanzados los de 60- tienen el tamaño de un encendedor y pueden transportar hasta 13.000 temas y otros archivos (agenda, radio FM y grabador).
Aunque no fue el primero -ni el último-, el iPod de Apple se convirtió en el más popular, por su vinculación con iTunes, su propio servicio de venta “on line”, a 99 centavos de dólar cada tema. Antes, Napster, fue el primer sitio gratuito de intercambio de archivos, que cerró en julio de 2001 para acatar la orden judicial de no permitir que siguiera actuando sin respetar los derechos de los autores, por lo que se dedicó a la venta de música.
Sony, Philips, Sanyo, Philco y Sharp, son algunas otras empresas que pretenden captar una porción cada vez más grande de la “torta” mundial de cerca de 5.000 millones de dólares anuales. Microsoft buscó ingresar a la competencia con el Zune, en noviembre pasado -arribaría a la Argentina en el 2008-, con 30 GB de capacidad y que permite reproducciones en formatos video, radio FM y Wi-Fi y está ligado a un propio servicio “on line”.
Este año se venderían en la Argentina unos 800.000 MP3, un 30% más que los del 2006, según la consultora Canales y Consumo. Allí destacaron los 600.000 del 2006, ya que significó un alza del 584% con relación al período precedente.
Aparte de la atomización de las ventas, hubo mucha comercialización en negro, atribuida a la presión de los impuestos internos que representaron más del 40% de los precios de venta. Todavía captan una proporción del mercado poco significativa Garbarino, que fabrica los MP3 Commodore, y Novatech, que el año pasado anunció el lanzamiento de memorias portátiles que usan un puerto USB, conocidas como “pen driver”, y un MP3 con dispositivos importados de China, cuando trabaja en un modelo diseñado por sus profesionales, cuya carcasa y ciertos accesorios serán nacionales.
El desarrollo tecnológico influyó para que los reproductores con mayor capacidad de almacenamiento y más caros -pero con precios en disminución-, de 1 GB o más, captaran el 28,6% del total de las ventas.
Cuando se comenta que los MP3 podrán interactuar con otros dispositivos mediante distintas opciones de conectividad, también se menciona la presentación en el mercado nacional del MP4, que a la música agregará el video.
Root Secure alertó que los MP3 con tecnología U3 están en condiciones de autoejecutar programas en computadoras o servidores, lo que puede facilitar el robo de informaciones por los hackers, pero que se disponen de alternativas para restringir tales procedimientos.
Un mercado que no para de crecer, con clientes mayormente adolescentes, es el de la música en los teléfonos celulares. Ubbi y Toing comercializan “ringtones”, la primera asociada con una cadena de disquerías donde se aprende a bajar los “ringtones”, y la segunda, con presencia en varias naciones de América latina y ciertos derechos exclusivos, previendo que el celular será “el” medio” donde estará la música en el futuro.
La necesidad de generar cada vez mayor valor agregado, influyó para que gigantes de la telefonía celular avanzaran en el rubro de la música digital. Nokia, compró la tienda Loudeye, y Samsung contrató a Music Net para desarrollar una plataforma y vender en la red. Son dos de los casos conocidos que expresaron su disposición para competir con AOL y MySpace.

 



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