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Chile cierra un aņo exitoso
La inflación fue del 2,6% sin que hubiera control de precios.
Es alta la dependencia del mercado internacional.

Sin lugar a dudas, el país al mando de Michelle Bachelet ha cerrado el 2006 con éxito.
Si bien algunos indicadores clave del nivel de actividad económica han verificado una desaceleración en su ritmo de crecimiento en los últimos meses del año, su objetivo prioritario de contener la inflación en un rango meta del 3% anual se ha cumplido, incluso con holgura. Chile cerró el año con un crecimiento del IPC del 2,6%, inferior en poco más de un punto al cierre del 2005 (3,7%).
La actividad económica pareció ser, en el año, la sombra de esta economía que se escalona hacia el desarrollo. Se estima que el PBI crecerá un 4,2% en el año, tasa inferior a la del 5% proyectada a comienzos de año tanto por el Banco Central como por el consenso de los analistas privados.
Básicamente, la retracción en el crecimiento económico anual de Chile se vio afectada por el mayor costo de la energía, que se estima implicó un punto porcentual de menor ingreso privado disponible en el 2006 respecto de lo previsto a comienzos de año, por fenómenos puntuales e inesperados en sectores de recursos naturales y por el crecimiento anual de la inversión, que descendió más rápido que lo previsto, aunque eso fue parcialmente compensado por el resto de la demanda interna –consumo total y existencias–, que creció por encima de lo anticipado. Esto fue acompañado por favorables condiciones financieras internas, un menor desempleo (actualmente en un 6,6% de la fuerza laboral cuando a mediados de año alcanzaba el 8,9%) y la caída del precio de los combustibles.
En este contexto, el Consejo del Banco Central de Chile, en su reunión mensual llevada a cabo el pasado 11 de enero, acordó reducir la tasa de interés de política monetaria desde un 5,25 a un 5% anual, una decisión no esperada por el mercado, que proyectaba que las tasas se mantendrían en el mismo nivel inclusive por todo el 2007.
La medida fue justificada en el escenario de baja inflación que se espera para los próximos trimestres, de manera de asegurar la convergencia de la inflación al 3% en el horizonte de política, es decir, en torno de dos años. Si bien es cierto que las presiones inflacionarias parecen contenidas, no puede asegurarse que no resurjan cuando se reactive la economía, como es de esperarse para este año. Probablemente se hayan dejado llevar por la tendencia generalizada a la baja de precios en la región de Latinoamérica y sus consiguientes expansiones de política monetaria, como ocurrió en Brasil, donde la tasa SELIC ya se ubica en torno del 13% anual.
Resulta extraña esta decisión en un país que en materia de política monetaria es sumamente precavido y observador de lo que sucede en el mundo, sobre todo en los Estados Unidos. Sin embargo, más allá de la retracción que observó la economía estadounidense en el segundo y en el tercer trimestre del año y de la fuerte baja de los precios minoristas registrada en los últimos meses, la Federal Fund Rate no fue modificada y se mantuvo en un 5,25% anual, medida que ha sido justificada en la creencia de que el efecto de la caída de los precios energéticos sería sólo temporario, lo que vislumbra presiones de la inflación estructural. Habrá que estar atento a si los precios del petróleo y el cobre no vuelven a subir, porque de ocurrir dicho escenario, entraría la duda de que en algún momento a partir de mediados de año Chile tenga que revisar esta decisión. De todas formas, es una buena noticia desde el punto de vista de una economía que necesita un poco de aire fresco tras las dificultades para recuperarse de la desaceleración del nivel de actividad del 2006.
Para este año se proyecta que el nivel de actividad crecerá entre un 5 y un 6%, tasa superior a la estimada para el 2006. Este mayor crecimiento para el corriente año se basa en un mayor empuje de la inversión, en que los precios energéticos no aumentarían con igual intensidad que el año pasado y en un mayor impulso fiscal. En cuanto a la inversión, en los últimos meses se han sumado noticias favorables.
En materia fiscal, el gasto público sigue enmarcado dentro de la regla de superávit estructural de 1% del PBI.
En materia de precios, continúa el sistema de metas de inflación, que nadie puede negar que fue un éxito. Se logró cimentar una sólida credibilidad en que dichos objetivos de precios eran prioritarios y se cumplirían. Las perspectivas de precios para el año en curso ubican al IPC próximo al 2% al cierre.
El Banco Central ha sustentado esta meta en tres motivos: el cierre paulatino de las holguras, costos laborales unitarios que se alinearán con la meta de inflación y un tipo de cambio real que no diferirá mayormente de sus valores actuales, en torno de los $ 540 por dólar. De todas maneras, nadie puede asegurar que esto se cumpla al pie de la letra. Dada la volatilidad del tipo de cambio chileno, no debería descartarse la posibilidad de que la depreciación reciente del peso se profundizara provocando un incremento no previsto de la inflación.
En conclusión, podemos decir que en el 2006 Chile cumplió con sus objetivos de política monetaria y se espera que así lo haga este año. Por su parte, el nivel de actividad, que fue el mayor problema económico del año pasado, parece revertirse este año, en un contexto favorable a nivel internacional.
La mayor incertidumbre se sustenta en los precios de los “commodities” que vienen mostrando últimamente una gran volatilidad y de los cuales Chile depende en gran forma. Si la tendencia a la baja de estos precios se revierte o la depreciación del peso chileno respecto del dólar se profundiza, es probable que aparezcan presiones inflacionarias, sobre todo en un contexto de aceleración del nivel de actividad.
En tal caso, las cosas pueden complicarse porque volver a subir la tasa de referencia a un 5,25% para frenar la suba de precios será perjudicial para la meta de crecimiento. Y con dos años consecutivos de bajo crecimiento crecerá el desempleo y será imposible reducir los altos niveles de pobreza e indigencia que tanto preocupan a Chile.

 



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