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Alternativas de un espacio económico diferenciado

BUENOS AIRES.- Al analizar las "finanzas solidarias" como un instrumento de democratización financiera y de relaciones económicas y del mercado, Franklin Días Coelho evocó las primeras experiencias. En el siglo dieciocho, ya la Lending Charity otorgaba préstamos de caridad a emprendedores en Londres y en el siguiente, con sucedió otro tanto con cooperativas de Irlanda, Alemania e Italia.

Aunque hubo significativas experiencias con microcréditos, el experto brasileño subrayó el surgimiento en Alemania, en 1840, de las cooperativas Raiffeisen, de las cuales había 245 en 1885 y 14.500 en 1904, con 1,4 millón de miembros. Los préstamos podían ser vetados por el comité de cada entidad; la garantía la proporcionaban dos consignatarios, y el plazo promedio era de aproximadamente 6 años.

La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) precisó que las cooperativas de ahorro y crédito fueron impulsadas por Friedrich Raiffeisen y Hermann Schulze-Delitzch, a fin de reducir la pobreza y el endeudamiento entre los pequeños agricultores y artesanos, en zonas urbanas y rurales.

El principal éxito de las Raiffeisen fue atribuido a la dimensión territorial: cada una debía operar en una pequeña región para conocer personalmente a los prestatarios y sus propósitos y asegurarse que pagaran los créditos. Con el tiempo, se desarrollaron y transformaron en bancos.

Días Coelho subrayó que en Irlanda fueron conformadas según el parámetro de responsabilidad ilimitada, pero no tuvieron el mismo éxito que las de Alemania porque existía un sistema bancario bastante desarrollado.

La primera de las Casse Rurali de Italia se estableció en 1883 y la expansión fue alentada por la Iglesia Católica romana ocho años después. En 1916 había 2.100, con 115.000 integrantes.

Las experiencias contribuyeron a dilucidar para el investigador mencionado diversos problemas:

* El subsidio y ajuste de las tasas de interés.

* El cumplimiento o no de un papel de ahorro.

* La escala operativa.

* Las remuneraciones de los trabajadores.

* Las restricciones para la concesión de préstamos.

* El conocimiento del prestatario.

* El respeto por las diferencias culturales.

* Las dimensiones territorial y de la comunidad.

Pocas dudas existen respecto del paradigma de finanzas alternativas que significó el Grameen Bank, creado en Bangladesh, en 1976, por iniciativa de Muhammad Yunus, a quien este año le otorgaron el premio Nobel de la Paz y que sigue bregando para que la experiencia se extienda por el mundo. De cualquier manera, la economía solidaria contribuyó a que surgieran actividades y organizaciones económicas, con innumerables sectores que desarrollaron iniciativas personales, familiares, asociativas y comunitarias.

Sin embargo, Días Coelho advirtió que "no tenemos el hábito de pensar el territorio; pensamos los sectores, las políticas macro y, cuando mucho, la ciudad".

Por eso observó que se trata de un "espacio económico diferenciado, en tanto que presenta diversos entornos; especificidades de las cadenas productivas, y distintas formas de integración horizontal y vertical y de correlaciones de fuerzas locales".

 



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