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Va variando el sol, si da de lleno el color resalta y a la vez el mismo juego de sombras que genera entre el plano y los nervios que rodean el edificio otorga otro tono", explica el arquitecto.

Es así que hubo que conjugar los límites técnicos, como una viga que corta la fachada y obligó a colocar una gran cantidad de ventanas, con la necesidad de lograr integrar todos los diferentes espacios que se buscaba.

Es por eso que la funcionalidad era esencial en el proyecto, al igual que darle un carácter artístico ya desde la arquitectura.

El edificio tiene 450 m2. "Es como un gran loft, estamos todos conectados -explica Fernando-. A la vez, siempre priorizamos que cuando estemos en el lugar estemos contentos, que sea como un apéndice de nuestras casas, por eso hay tantas ventanas, por eso la espacialidad, la doble altura, es un lugar que te invita a estar".

El ingreso se armó con un acceso común para el estudio y el showroom. En el showroom se armó vidriera, espacio de exposición de las prendas y probador. Desde este espacio una puerta comunica también con la fábrica donde las clientas pueden acceder para ver nuevas telas, nuevos modelos.

 

El taller

 

Una doble altura relaciona la planta alta con la planta baja del taller de producción logrando una luminosidad y amplitud notoria.

La materia prima ingresa por una cochera que se comunica directamente con sector de corte y costura de la fábrica. A partir de ahí todo se dispuso como una línea de montaje. En tres sectores continuos del amplio taller se dispusieron las distintas mesas de trabajo, la primera de corte, la segunda de montaje y la tercera con toda la línea de máquinas de coser. Al finalizar este recorrido la prenda pasa a un montacargas que la sube al primer piso.

Asimismo, alrededor del montacargas, la fábrica tiene una escalera privada para subir a ese primer piso donde se acondiciona la ropa ya terminada, se etiqueta y se guarda en estantes.

Al lado de este sector se diseñó la oficina de Marina donde realiza la moldería de cada colección. Desde la oficina, una gran ventana redonda permite la integración de este ambiente con el movimiento de la fábrica.

"Aquí, con este gran hueco de doble altura del taller tal vez perdimos espacio pero a la vez logramos una relación y ventilación cruzada y mucha luminosidad", afirma Fernando.

Bordeando este hueco vertical la fábrica tiene conexión primero con el espacio de servicios, kitchenette y baños, y luego con las oficinas del estudio.

 

Espacio de arte

 

Con entrada independiente, espacio de servicios y dos ámbitos, se dispuso un espacio que se piensa para ferias de diseño u otros eventos culturales.

"Sabemos que hace falta un lugar para muchos diseñadores de objetos y, aunque esto no está en el centro de la ciudad, la gente viene, sabe que está el lugar, conocen la marca de mi hermana y vienen, no hace falta estar en el centro. Nosotros le decimos el Soho de Roca, es como la zona industrial y pensamos que se puede armar una movida distinta en este sector de la ciudad". Un sueño, una esperanza, un nuevo espacio que ya empieza a ser disfrutado.



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