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Tomar decisiones en el poder

? El secreto de las decisiones suele ser no tanto tomar las opciones buenas, porque éstas a veces no existen en el horizonte de las posibilidades. Entonces uno debe optar las menos malas. Se analizan todas las posibilidades y como uno ve que ninguna de ellas resuelve el problema, se decide por aquella que no lo va a agravar.

? Algunos dirigentes, cuando advierten que no tienen soluciones buenas, levantan cortinas de humo: discuten, se enojan, dan razones o las escamotean, lanzan frases llamativas, titulares para los diarios, todo para ganar tiempo. Pero la pregunta central sigue sin respuesta: ¿quién se hace cargo de la crisis? Gobernar es estar dispuesto a no eludir las responsabilidades y hacerse cargo de los costos políticos y personales de sus actos. Parafraseando a don Arturo Jauretche: hay quienes están para las maduras pero no para las duras.

? Ya no se puede hacer política sin los medios, pero tampoco se puede hacerla sólo para ellos. La elaboración de discursos que agreden a la audiencia es comprensible en los candidatos que libran una batalla electoral. Pero un mandatario, un ministro, un intendente, no están en el gobierno para agradar. El manejo de la cosa pública exige momentos de mucha antipatía. Los problemas surgen ante uno sin pedir permiso y requieren también de uno respuestas y soluciones ciertas.

? El gobernante debe tener la enorme comprensión de que hay que atender a todos y debe saber, además, que los problemas de cada uno son de la misma magnitud. Es un padre que ve a la sociedad como una gran familia. Debe actuar siempre como lo haría en su propia casa. Todos los hijos tienen problemas que debe atender, pero si uno de ellos se enferma gravemente es natural y necesario que se ocupe prioritariamente de él. No es que desaparezcan los inconvenientes de los otros, simplemente quedan a la espera de que el enfermo grave se componga.

? Sin desconocer los esfuerzos que se hacen, debemos actuar con más energía y rapidez ante el subdesarrollo humano. La dirigencia argentina se ha desentendido de este drama y se niega a bucear en sus causas más profundas. Esa actitud hasta podría resultar comprensible en sectores de la derecha liberal que expresa un grupo minoritario y privilegiado. Pero es inconcebible en el partido que agita históricamente las banderas de la justicia social, que está seriamente comprometido a responder a esta zona de falla, que junto con el problema de la inseguridad es el que más inquieta al pueblo argentino.

? Hay una tradicional incapacidad de políticos, historiadores y analistas norteamericanos y europeos para comprender la naturaleza del peronismo y, en general, de los movimientos nacionales de los países en desarrollo. Pocos estudiosos han logrado una aproximación a estos fenómenos, diferentes de las prácticas políticas corrientes en aquellas naciones. Utilizan la palabreja "populismo", con fuerte carga peyorativa, porque no pueden dar cuenta de la complejidad de un movimiento popular que no es socialista y que sin embargo hace de la justicia social su razón esencial de existencia.

("Memorias del incendio", Eduardo Duhalde, editorial Sudamericana )



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