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Alrededor de la glicina
Desconcierto y ansiedad de una lectora. Solución: esperar y tener paciencia.

El título de la carta era lacónico: ¡Desconcertada! La consulta tan sincera me resultó risueña, a pesar de la ansiedad que trasmitía y, con el consentimiento de su autora, me tomo la libertad de trascribirla con sólo algunos retoques por razones de espacio, junto con la respuesta que le he dado.

Tal vez otros lectores estén pasado por esta situación y compartan sus sentimientos, frustraciones y esperanzas y deseen tener una mejor convivencia con sus mascotas vegetales.

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Teodorico, te quisiera hacer una consulta. Hace aproximadamente seis años compré una glicina cuya vendedora japonesa me aseguró que los vecinos me envidiarían por el aroma... la plantamos en un sector de nuestro jardin en el que no le daba el sol durante el día, pero sí tenía luz natural, era un lugar húmedo... acorde a lo que la vendedora me sugirió. Pasaron los años y mi ansiedad iba creciendo, sólo para poder sentir la envidia de mis vecinos. Pero nunca llegó.

Comenzamos a pensar los motivos y sin obtener respuesta decidí regresar a la nipona vendedora, quien muy amablemente me consoló diciendo que lo que me faltaba "ela pachienchia, pachienchia" y salí sonriente con un frasco de líquido para estimular la floración que puso en mis manos.

Fue así que esperé "paschientemente" un nuevo año... claro, habiendo colocado el mágico líquido completamente en la planta... cuyas ramas y hojas volvían a tapar casi todo el enorme paredón de nuestro patio.

Ya algo agotada por tanta espera, expliqué a mi marido que deseaba destruya esa gigantezca planta que sólo me daba cada año guías gigantes, largas y deformadas, immaginando que algún día se tragaría a alguno de nuestros hijos, quienes dormían cerca de ella.

Fue así que compartí mi enorme preocupación con mi hermana mayor, amante de las flores y arbustos de la zona y aledaños.... y ella tiernamente me dijo "no gordita, no la tires, trasplantémosla a un lugar donde hay sol directo durante la mañana".

Bue... fue así que ante su insistencia decidí darle una nueva oportunidad a semejante ser... Mi esposo tomó una pala y con esfuerzo sacó a la maravillosa plantita, cuya raíz habia atravesado no sólo nuestro patio sino el de mis vecinos, introduciéndose hasta en las cloacas.

Con esos troncos enormes pasó mi adorable marido frente a mi, seguido por mi hermana y una estimulante sonrisa diciéndome "¡vas a ver, este año estará espectacular!".

Vi desde adentro, sentada en el sillón, el esfuerzo, dedicación y amor que pusieron en su transplante... comenzó esta primavera y no puedo contarte... mi ansiedad era impresionante. En una oportunidad salí de mi casa hacia el centro y vi con asombro en diferentes casas que era época, pues algunas ya estaban florecidas... regresé a casa casi corriendo, pensando que no habría mirado bien o algo ocurría con mi vista.

Al llegar, vi que con mi glicina nada había sucedido, sólo sus hojas verdes habían comenzado a salir, pero de sus flores ... ni una sola novedad.

Ahora recurro a vos, después de tantos años de espera, para que me digas... la desplanto literalmente y realizo con sus ramas el más rico asado que haya saboreado en mi vida o le doy la última oportunidad, haciendo con ella lo que vos me sugieras que deba hacer. Por favor, sinceramente necesito tu ayuda... no me abandones en esta cruzada.

Gracias, Adriana

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RESPUESTA

 

Evidentemente su glicina "se fue en vicio", como se dice habitualmente cuando una planta crece y crece sin producir flores y solamente follaje. Eso sucede habitualmente en las plantas cuando sus condiciones de vida son excepcionalmente buenas en todo sentido... alimentación, luz y temperatura. La floración es la sexualidad de una planta y eso tiene que ver con su madurez física y sexual. Cuando una planta "equis" tiene todo a favor, se "engolosina" y aprovecha para crecer vegetativamente, porque en la naturaleza eso le asegura ganarle a la competencia y especialmente en plantas como la glicina, que deben treparse por los árboles para alcanzar la luz. Si esa misma planta de repente tuviera un período de sequía, o viera amenazada su vida, la naturaleza la incitaría a pensar en su descendencia y es allí que se apuraría a florecer y semillar. Eso pasa en la naturaleza y tal vez algo de eso sea el "mal" de su glicina. Por otro lado usted comenta que la trasplantó y esperó que ya en la siguiente primavera floreciera... estimada amiga "desconcertada", permítame decirle que eso es pedirle demasiado. Le adjunto copia de mi nota del domingo 10, donde podrá leer que una glicina "china" (que seguramente es la suya, a pesar de que se la compró a una japonesa) puede tardar ¡hasta 10 años en hacerlo!, por lo que debería esperar por lo menos 2 o 3 años más para ver que lo haga.

En cuanto a que las raíces han sido invasivas, es la primera vez que me lo comentan, pero tenga en cuenta que si se introducen en la cloaca, es porque previamente esta debe estar rota o fisurada en algún sitio, ya que no tienen la fuerza suficiente para levantarla y romperla.

Si fuera una planta obtenida de semilla puede suceder que no florezca nunca, pero eso es muy improbable por no decir imposible, pues en los viveros productores es mucho más fácil hacerlas por estacas de plantas madre de buena floración.

 

CONSEJO

 

Si su ansiedad no le juega otra mala pasada, espérela. La otra solución sería injertarla con una planta que usted observe que florece profusamente.

No aclaro el lugar de los hechos para no "mandar al frente" ni a a la lectora ni a la "vendedora japonesa"... no vaya a ser que provoquemos un conflicto internacional entre una compradora criolla, una vendedora nipona y este redactor teutón.

(Las fotos son de Internet).



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