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Que se haga costumbre
Por segunda vez en el torneo, Boca ganó dos veces seguidas y por primera vez no le hicieron goles.

Boca se deshizo con relativa facilidad de un muy débil Huracán, al que superó como local por 2 a 0, al cabo de noventa minutos de fútbol opaco. Además de los tres puntos, el equipo de Claudio Borghi celebró ayer haber sostenido el cero en el arco propio, por primera vez en el torneo.

El Xeneize mantuvo en el primer tiempo amplia diferencia en cuanto a posesión de la pelota y jugó por mucho tiempo en campo rival, pero sin que esto signifique que haya tenido el control del partido, ya que le costó muchísimo encontrar profundidad y no tuvo coordinación en sus movimientos de ataque.

Huracán esperó con dos líneas de cuatro, trabajó bien el achique hacia adelante y contó con algunas posibilidades por derecha, a espaldas de Matías Giménez, en un amplio espacio que no cubría debidamente Juan Insaurralde.

Lo mejor de Boca fueron los primeros 10 minutos, lapso en el cual a los 4, tuvo una buena oportunidad a través de Damián Escudero, con un zurdazo recto y fuerte.

Las dos siguientes llegadas fueron de Huracán. A los 17, Rolando Zárate la cruzó de izquierda a derecha, para la llegada de César Montiglio, quien remató alto; y a los 31, por el mismo camino, aunque esta vez el que apareció sin marcas fue Angel Morales, pero el volante le pegó tan mal a la pelota, que salía por la línea lateral.

Boca recién volvió a inquietar a Monzón en el minuto 34, merced a un imprevisto remate de Gary Medel, desde muy lejos, la pelota cayó de golpe y obligó a un gran esfuerzo del arquero para enviar el balón al córner.

Cuando parecía que la primera mitad se iba sin goles, a los 43 Cristian Lucchetti sacó largo, Martín Palermo dominó de espaldas al área, luego de que la pelota le pegara casualmente en el brazo izquierdo, giró y sacó un perfecto zurdazo, alto, que superó a Monzón y puso a Boca en ventaja.

Huracán comenzó el segundo tiempo con dos cambios y además varió de esquema, ya que paso a jugar con línea de tres en el fondo y con Luciano Nieto acompañando a Zárate en ataque. Pero llegar hasta Lucchetti le costó más aún que en la etapa inicial, ya que Boca, con el marcador favorable, le dejó menos espacios y cubrió bien su costado izquierdo, el que antes había sido un problema.

En el minuto 20 Boca literalmente se encontró con el segundo gol. Chávez avanzó por izquierda, perdió ante los defensores. Filippetto y Quiroga se molestaron y la pelota le quedó servida a Viatri, que remató para vencer a Monzón por segunda ocasión.

El partido quedo virtualmente definido porque estaba muy claro que el equipo de Miguel Brindisi no tenía argumentos para inquietar a Lucchetti y la diferencia pudo ser más amplia, pero Monzón logró controlar el remate de Chávez, después de la mejor maniobra asociada de Boca en ofensiva.

Boca volvió a ganar, su gente festejó, y Borghi y sus jugadores se ganaron la segunda semana seguida de tranquilidad.



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