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Una antigua pasión por el cine
El Cine Teatro Español, un clásico que se renueva. .Creado en 1938 supo resistir grandes cambios.

El Cine Teatro Español es uno de los dos grandes hitos que mantiene intacto la ciudad. Fue inaugurado en 1938 por la Asociación Española de Socorros Mutuos, luego pasó a manos de los hermanos Savrón, fue regenteado un año por el complejo Villages y en la década del 90 estuvo por cerrar. Hoy, setenta y dos años después, redobla su apuesta con oferta de cine, teatro, música y danza.

En 26 de noviembre de 1938, con Florentino Ferreras en la presidencia, la Asociación Española de Socorros Mutuos inauguró el primer cine de la ciudad, revolucionando el ambiente cultural de la época.

Eran tiempos en los que avenida Argentina aun no era avenida, las calles del centro se inundaban y el desierto dominaba el paisaje capitalino. Por aquellos años el tren acercaba a la sala neuquina los estrenos que se producían en Buenos Aires. Por entonces, las marquesinas de los cines porteños estrenaban películas que luego se convertirían en clásicos, como "La guerra gaucha", "Las aguas bajan turbias" y "Más allá del olvido".

A lo largo de los años el Español fue convirtiéndose en el punto de encuentro preferido de los citadinos. Cambió varias veces de dueño y la sala continuaba mansa en el mismo lugar.

Pero desde Centenario bajaron dos hermanos, Juan y Néstor Savrón, miembros de una familia de expertos cinéfilos. La familia tenía pequeñas salas en Centenario y Cinco Saltos.

El Cine Español estaba en manos de "un tal Perego", según recuerda Néstor Savrón. "No podíamos competir con este señor. Y si no pueden vencer a tu enemigo, únete a él. Con mi hermano le pedimos que nos programara nuestras salas, pero de a poco el Español se venía abajo, hasta que se fundió. Ahí fue cuando le compramos las instalaciones y le incorporamos algunas remodelaciones", recordó Néstor Savrón.

Comenzaban los años 90 y el Cine Español comenzaba a cambiar, se construyeron camarines y un escenario, se amplió el hall de ingreso, al que se le incorporó un pequeño bar. El piso del palier es de mármol travertino traído especialmente desde la localidad neuquina de Buta Ranquil.

El equipamiento de sonido y acústica se modernizó y así reabrieron luego de un paréntesis de un año, las puertas del nuevo Cine Teatro Español, el 21 de febrero de 1991.

"Había una necesidad imperiosa de contar con una sala que satisficiera las demandas del público y fue todo un éxito", continuó Savrón.

En ese momento la empresa Savrón S.A. regenteaba además las salas de cine de Cipolletti y General Roca, pero luego de unos años abandonaron las últimas dos para dejar "vida y alma" en el cine neuquino.

El estreno de la sala fue con un éxito de taquilla mundial. Ese día se proyectó "Ghost, la sombra del amor", la película más taquillera de ese año en Estados Unidos, desplazando a "Mujer bonita" y "Las tortugas ninjas".

"Desde un primer momento decidimos complementar con espectáculos, aunque en un principio lo prioritario era proyección de las películas y después el teatro. El primer espectáculo en vivo fue Paco de Lucía. Era un domingo y había elecciones; el MPN había ganado y estaba de festejos en el monumento con bombos y bombas y acá tocaba Paco de Lucía", continuó Néstor.

Todo fueron éxitos y buenaventura hasta que sobre las bardas de la ciudad se instaló la cadena de cines Villages, quitándole al Español la prioridad de los estrenos. "A medida que iban ganando terreno entre las distribuidoras de películas, nos fueron desplazando. Fue un golpe muy duro. Antes nos ponían alfombra roja", comentó.

"Veíamos que nos estábamos por fundir y fue ahí cuando los Villages se hicieron cargo del Español. Al año cuando dejó de resultarles rentable lo dejaron y la Asociación Española nos volvió a llamar y acá estamos desde entonces", dijo con orgullo de sí mismo.

En la actualidad, Néstor y Juan, tan parecidos, tan apasionados, tan tenaces y persistentes en sus objetivos, pasan los días dentro del cine organizando, programando, cerrando contratos y vendiendo entradas.

Supieron sortear todos los obstáculos y mantener el espíritu original de la sala. El español es el único cine que utiliza el proyector manual, las películas llegan en rollos dentro de latas etiquetas y son enviadas desde Buenos Aires por colectivo. Igual que hace 20 y 30 años atrás.

 

 UNA HISTORIA LIGADA A LA CIUDAD

Cuando ese jueves 21 de febrero de 1991 se abrían las puertas del Cine Teatro Español para el estreno de la histórica película "Ghost, la sombra del amor", no faltó nadie a la cita.
Félix Giménez era el presidente de la Asociación Española de Socorros Mutuos, Herminio Balda era el intendente de la ciudad. Junto a ellos asistieron al corte de cinta el ministro de Educación Alberto Fernández y destacadas personalidades de la cultura local.

Fue un acontecimiento que marcaba un hito en la historia de Neuquén. Una vez más el emblemático primer cine que tuvo la ciudad resurgía de las cenizas para afianzarse en pleno centro.
La banda de la policía provincial se instaló frente al edificio para "musicalizar" el momento en que abrían las puertas de vidrio adornadas de afiches.

Los diarios de la zona no estuvieron ausentes dedicándole grandes titulares en sus páginas centrales. "A más de cincuenta años de la primer fundación, el espectáculo continúa", publicó el Diario del Neuquén.
"Salvo los locales de comercios que disimulaban la ausencia de la 'televisión gigante' y que proyectaban alguna que otra película, Neuquén no podía contar con un verdadero cine. Entonces la Sociedad Española, con su filosofía de vida, más que institucional, dio forma a este proyecto que 52 años después no ha terminado. Y el objetivo sigue siendo el mismo porque Juan y Néstor Savrón, verdaderos baluartes en la historia del séptimo arte neuquino, continuaron la obra, pero dejaron intacta la intención del ya histórico Cine Español", publicaba el diario neuquino.

"Aunque la ciencia imponga nuevas formas de disfrutar de una película, el cine siempre será el cine, por la magia que tienen sus pasillos, por la expectativa de un estreno o simplemente, por ser el cine, con todo lo que rodea el simple hecho de asistir a una función", publicó este diario el 21 de febrero de 1991.
Es por esto también que los hermanos Savrón siguen peleando día a día por la continuidad de la cartelera, porque el cine para ellos es la vida misma y porque siempre será un instrumento mágico de esparcimiento.

 

Como cinema paradiso

Néstor y Juan Savrón pertenecen a una familia de cinéfilos. Su padre inauguró en los años cincuenta la primer sala de cine en Centenario. Los hermanos crecieron entre las butacas y estrenos de cine. Saben todo lo que se debe saber sobre el séptimo arte y además tienen la pasión incrustada en las venas.

"A los doce años yo proyectaba las películas en Centenario. A los quince me encargaba de programar las películas que iban a venir desde Bahía Blanca, ciudad donde se concentraban las distribuidoras de películas hacia el sur del país", indicó.

Néstor asegura que la mejor película que vio fue "Lo que el viento se llevó", pero sin duda la que más impacto produjo en sus recuerdos y afectos de niño fue "Cinema Paradiso".

Es que él también fue un poco Salvatore que soñó que la realidad fuera magia como se veía en el cine. "Si cierro los ojos aún veo las imágenes de esa película y me veo, de chico, en el cine de Centenario", recordó.
"Por esos años había tres mil salas en el país. Ir al cine era todo un acontecimiento y la gente se vestía de gala para ir a las funciones. Fueron épocas doradas sin duda", dijo.

Cuando se les pregunta a Néstor y Juan si se imaginan haciendo algo diferente, ambos miran como si de verdad uno creyera que puede existir para ellos algo más que cine. "Me voy a jubilar haciendo esto y voy a seguir haciendo esto", sentenció el hermano mayor.
 



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