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Juan Julián Lastra, poeta y juez
Santafesino de nacimiento, el abogado llegó a Neuquén en 1933. .Fue gestor y presidente de la biblioteca Juan Bautista Alberdi. .Trabajó en su profesión pero además hizo mucho por la ciudad.

Hacedor de la vida institucional y cultural de la ciudad desde los primeros años de su fundación, Juan Julián Lastra, juez letrado y poeta, dejó la impronta de su vida y su obra literaria.

Había nacido en 1881 en Coronda, Santa Fe, y obtuvo el título de doctor en Derecho en 1907 en la Universidad del Litoral. Falleció en Neuquén el 12 de agosto de 1948.

Radicado en esta ciudad desde 1933 participó en el desarrollo institucional del Territorio, y, especialmente, impulsó el crecimiento intelectual y cultural de sus habitantes. Fue el gestor y presidente de la Biblioteca Juan Bautista Alberdi. Se lo recuerda con una calle que nace en avenida Olascoaga y corre en dirección oeste paralela a la ruta 22.

Alfonsina Storni incluyó en 1916 como prólogo de su primer libro de poemas "La inquietud del rosal", una carta que Lastra le escribiera en 1915. Ambos se habían conocido en Buenos Aires cuando Alfonsina trabajaba en las tiendas "Gath & Chávez". Fuera del horario laboral se reunían con otros amigos a leer poesías en el café Tortoni.

Su primer libro "Las rosas del deseo", editado en 1907, tiene el prólogo de Manuel Gálvez y un recordatorio de otro poeta amigo, Rubén Darío.

Frecuentó a críticos vinculados con la literatura, como Baldomero Fernández Moreno e hizo conocer sus trabajos a través de importantes medios gráficos. Colaboró con artículos que fueron publicados en "Caras y Caretas", "Nosotros", "Mundo Argentino" y en los diarios "El litoral" de Santa Fe y "La Nación" de Buenos Aires.

Presentó semanalmente sus análisis desde el "Rincón de Próspero" en el periódico "Neuquén" que dirigía Abel Chaneton.

Pronunció varias de sus conferencias en la Biblioteca Alberdi, lugar en donde también supo divulgar y fomentar el amor por la música.

Sus charlas trataban sobre temas diversos, y entre otros se destacan: "La vida de un ausente que no ha salido de su país: Juan B. Alberdi", "Fundación de la capital del Territorio", "La poesía de Eduardo Talero", "La obra épica de Carlos Guido Spano", "Jerarquía moral y política del Territorio en nuestro régimen institucional", "Influencias de las bibliotecas públicas en la evolución social de los pueblos", "El libro como instrumento de cultura" y "El alma de los libros".

Fuera de su labor como juez, participó en 1938 de la fundación del Rotary Club Neuquén, del comedor para niños de la escuela Nº 2 y del Patronato de Excarcelados, para orientar laboralmente a quienes habían cumplido su condena.

Lastra estaba casado con Francisca Ballesteros (Paquita), quien había nacido en São Paulo (Brasil) en 1906. Del matrimonio nacieron Juan Julián (Coco) y Esmeralda (Beba), quien ejerció la docencia en esta capital.

Mientras ocupaba el cargo de juez vivían en la planta alta del edificio donde funcionaba el tribunal, en San Martín 89. Hoy se conserva esa casa (Farmacia Del Pueblo) y ha pasado a integrar el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Fue juez hasta 1947, año en que se jubiló y tuvieron que dejar la casa. Sin vivienda propia se instalan en la propiedad de la familia Ortiz, en la primera cuadra de calle Roca.

Su jubilación tardó demasiado en llegar y falleció antes de cobrarla. Luego, la esposa al llegar el monto de la jubilación, adquirió el solar de Diagonal 9 de Julio y avenida Argentina. Esta casa fue demolida en 1978 para dar lugar a un moderno edificio.

Su esposa lo sobrevivió varios años y falleció en 1971.

 

Actividad en la biblioteca

En la edición del 24 de agosto de 1978 del diario "Río Negro" el historiador Pablo Fermín Oreja especulaba sobre el pensamiento de Juan Julián Lastra y las inquietudes que tenía en la incipiente Neuquén.

En un párrafo de este homenaje decía "cómo viviría él entonces, cómo llegaría a esta casa de cultura (por la Biblioteca Alberdi) todos los días, haciendo el camino repetitivo dentro de la indiferencia popular, para reunirse con sus amigos, para conversar con ellos, para aconsejar a la juventud, para seguir escribiendo en su casa los libros que nunca se publicaron, para seguir estudiando los problemas agobiantes de los argentinos, que hoy, a 30 años de su desaparición, mantienen vigencia".

El velatorio de Lastra se realizó en la Biblioteca de la que fue su presidente.
Actualmente, la sala de conferencias de esa institución lleva su nombre.

En cuanto a la obra poética de este querido vecino cabe señalar que en 1907 fue editado en Buenos Aires su libro "Las rosas del deseo", con prólogo de Manuel Gálvez y un recordatorio de Rubén Darío.

Más tarde, entre los años 1924 y 1926 se editan "Poemas Innominados" ,"La casa de las alondras" y las "Impresiones de autores contemporáneos".

Quienes saben de su obra afirman que no es ajena para el conocimiento de su producción la circunstancia de vivir en una provincia de organización institucional joven, aunque de trama histórica antigua y compleja.
En 1998, y con motivo de cumplirse el cincuentenario de su muerte, el Fondo Editorial Neuquino publicó obras inéditas.

Este trabajo se presentó finalmente en el 2003 e incluye obras de este autor como "Intervalo de romanzas", "En la hora del angelus" y "La ilusión de los senderos".
Aún hoy, sus familiares cuentan con una abundante producción literaria y de otros artículos que esperan poder editar.



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