>
Para la industria automotriz el 2010 será un año récord
La producción de autos ha liderado la recuperación económica después del 2009.

Si bien es cierto que el nivel de actividad industrial en nuestro país ha presentado de manera consistente signos de recuperación en los últimos meses frente al escenario pesimista que se vivió el año pasado, el sector automotriz exhibe una efervescencia particularmente elevada que evidencia una de las mejores performances en términos de la recuperación de sus niveles de ventas y producción.

Durante la primera mitad del año la industria nacional se enfrentó a una demanda creciente, tanto por parte del mercado interno como del externo. Así, en esos seis primeros meses se vendieron 303.327 unidades, lo que significó una recuperación del 46% respecto de las ventas de igual período del 2009 y 19.211 unidades más que las comercializadas en los primeros seis meses del 2008, año récord en ventas.

La demanda de vehículos nacionales estuvo impulsada principalmente por el fuerte repunte de las exportaciones, que explicaron un 74% del incremento de las ventas en lo que va del año.

Es importante destacar, en cuanto al destino de las exportaciones, que Brasil fue el principal comprador de vehículos nacionales, con una participación valuada en dólares superior al 80% en los primeros cinco meses de este año. Le siguieron México, Uruguay y Chile, con una participación del 9%.

Se proyectan ventas por 700.000 unidades 

La importancia de Brasil en las ventas al exterior en el 2009 y este año casi se ha duplicado en relación con la participación que tuvo en los primeros cinco meses del 2005 y el 2006, lo que implica un menor grado de diversificación y el consiguiente riesgo de una mayor dependencia de los vaivenes de ese mercado.
Para este año se proyecta un nivel de ventas de más de 700.000 unidades, lo que representaría un crecimiento del 36% en relación con las ventas del 2009 (compuesto por un incremento del 21% de las ventas al mercado interno y del 44% al mercado externo).

Nivel de producción

Hasta junio de este año la producción de vehículos nacionales ascendió a 306.476 unidades. Dicha cifra implicó una fuerte recuperación (incremento del 56%) luego de la importante caída que había sufrido la producción en igual período del 2009 (baja del 32%). Por su parte, en comparación con la producción del 2008, que marcó un récord anual, lo producido en el primer semestre del año en curso significó una suba del 7%, por lo tanto si se mantienen las condiciones actuales la industria cerraría el 2010 con un nuevo récord histórico de producción.
Para pronosticar estos niveles anuales un factor clave a considerar es el manejo de las existencias que habitualmente se hace en el sector, lo cual queda determinado mediante la diferencia entre la producción y las ventas totales de un mismo período.
Tal como puede observarse en una de las infografías, el nivel de producción en general ha sido muy similar al total de ventas anuales, con excepción de lo ocurrido en los años 2000 y 2001 en los que, frente a la recesión y la crisis económica generalizada, se registraron variaciones de existencias negativas de magnitud significativa. En particular en el 2000, a pesar de que se observó un fuerte crecimiento interanual de las ventas (un 65% en relación a 1999), la importante recesión que sufría la economía nacional y las malas expectativas respecto de la evolución de las ventas futuras llevaron a una reducción del nivel de existencias (un 35%). Por su parte, en el 2000 las ventas cayeron un 37% respecto del año anterior y las existencias sufrieron una variación negativa del 28%. A partir del 2002, una vez reducido el stock, el nivel de producción se ajustó estrechamente al de ventas, alternando años de acumulación con otros de desacumulación, aunque en magnitudes relativamente reducidas.
De acuerdo con el patrón de comportamiento observado en el período 2002-2009, sería de esperar que durante este año el nivel de producción se ajustara a los niveles de venta esperados y más aún, que existiera una leve acumulación de existencias. No obstante, dados los niveles históricos a los que está produciendo la industria, deben considerarse algunos factores que resultan restrictivos a la hora de expandir la producción más allá de un cierto límite, como el tipo de cambio real y el nivel del costo laboral.
En general, durante los primeros semestres de los últimos ocho años la industria automotriz había mantenido niveles de producción inferiores a los de ventas totales.
En cuanto a lo que va del 2010, a junio de este año se observó una acumulación de existencias de 3.149 unidades, lo que se explica por las buenas perspectivas de las ventas para este año. Si a lo largo del año se mantuvieran las condiciones favorables de la demanda, el ritmo de producción continuaría creciendo a paso firme. En particular si se quisiera recomponer parte de la disminución de existencias del año pasado, en la segunda mitad del año la producción debería superar las       ventas.
En cuanto al uso actual de la capacidad instalada en la industria, en los primeros cinco meses de este año se alcanzó el 60%. Suponiendo que en lo que resta del año este indicador seguirá aumentando y teniendo en cuenta un límite o tope para la utilización de capacidad instalada, se estima que el máximo al que podría ascender la producción este año estaría dado por unas 670.000 unidades. De manera que, dadas las estimaciones de demanda (en 700.000 unidades), se produciría nuevamente una desacumulación de stock que podría revertirse en los años siguientes con mayores inversiones, en caso de continuar las condiciones favorables que atraviesa la industria.
Otros determinantes

A pesar de que los niveles de producción mantienen una relación estrecha con la demanda total a la que se enfrenta el sector, también deben considerarse otros factores que actúan en el mediano      plazo.
En primer lugar, los niveles de producción de cada año mantienen una relación positiva con el tipo de cambio real bilateral Argentina/Brasil de dos años anteriores; esto es, ante mejoras de la competitividad relativa de la industria argentina en términos de la brasileña, existe una tendencia a aumentar la producción en el mediano plazo. De acuerdo con el estudio realizado, un 52% de los cambios en el nivel de producción de mediano plazo está explicado por los cambios relativos de competitividad.
Asimismo, existe una relación negativa entre los costos laborales argentinos en términos de los de Brasil y los niveles de producción de la industria automotriz en el mediano plazo. Sin embargo, este determinante explica una parte muy baja de las decisiones futuras de producción (sólo un 30%), dada la baja incidencia directa que tiene el costo de la mano de obra sobre el costo de producción total de las terminales automotrices.
Ambos determinantes resultan de fundamental importancia a la hora de planificar el rumbo de la industria automotriz nacional a largo plazo.
De producirse un escenario de devaluación del real, la producción local se vería perjudicada por un encarecimiento de los precios domésticos en términos de los brasileños, lo que llevaría por un lado a una disminución de la demanda de vehículos argentinos y a la necesidad de ajustar los niveles de producción hacia la baja. Asimismo, una devaluación del real conllevaría la conjugación de elementos negativos desde el punto de vista del sector a nivel local: un encarecimiento relativo del costo laboral de producción argentino y un abaratamiento de las autopartes de origen brasileño importadas por la industria argentina.




Fuente: Pizarro y Barraud. Instituto Argentino de Análisis Fiscal. Informe Económico
Nº 60, julio del 2010
 



Use la opción de su browser para imprimir o haga clic aquí