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Un equipo al ritmo del torneo

Contrariamente a otras posturas, Claudio Borghi no tuvo un equipo de memoria. Cambió cuando tuvo que hacerlo, antes y durante un partido. Sólo Néstor Ortigoza, Facundo Coria y Juan Mercier fueron inamovibles y respondieron para ello.

El estratega que no se vio en el poco tiempo que estuvo al frente de Independiente, afloró de la mejor forma en el equipo que lo lanzó al ruedo del fútbol casi tres décadas atrás.

Manejó sin dramatismos a un plantel los momentos culminantes, quitó presión a sus jugadores que le respondieron con fútbol y respeto. No hubo quejas por dejar la titularidad. Acaso Nicolás Pavlovich, autor de dos goles en el milagroso partido ante Independiente, puso algún pero ante la consabida vuelta de Sosa al once de salida.

Es distinto el Borghi jugador al Borghi entrenador. Como distinto es este Argentinos, más estratégico en defensa y en ataque, que aquel de puro toque y ataque de 1984 y 85. Borghi poniendo el lujo y el gol, Ereros y Castro sus corridas en desborde y diagonal, la distribución de Batista, el toque perfecto del "Panza" Videla y con una defensa de buen pie, gobernada por Jorge Olguín.

Ese equipo de José Yudica sí salía de memoria. Este de Borghi nada tiene que ver con aquel. En un plantel corto, varios alternaron la titularidad, pero el gran mérito del técnico fue saber qué hacer sobre la marcha.

El glorioso día del 4-3 sobre Independiente lo dejó en claro. Si hay que cambiar en el fondo de cuatro a tres defensores, se hace. Si hay que tirar a los laterales hacia adelante, se hace. Que Juan Mercier o Néstor Ortigoza se sumen como zagueros y Matías Caruzzo de "10", también.



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