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Las ideas simples
Claudio Borghi construyó el fútbol de Argentinos con un pensamiento claro y transparente.

Cultor de un lenguaje llano e inusual para el ambiente futbolero, Claudio Borghi alcanzó el título con un plantel formado alrededor de un manojo de ideas sencillas y un estilo de juego definido.

Sin estridencias retóricas, Borghi reemplazó en el cargo a Claudio Vivas, hace un año, y formó, sin demasiados recursos económicos, el plantel campeón.

Tuvo aciertos indiscutibles: incorporó a goleador Ismael Sosa, postergado en Independiente, y revalidó los valiosos pergaminos de José Luis Calderón, ya retirado.

Siempre que pudo, Argentinos exhibió momentos de buen fútbol durante el Clausura. No hubo huellas equiparables a aquel plantel que, 25 años atrás, logró el Nacional, la Libertadores y cayó en una memorable Intercontinental, por penales, con la Juventus.

El propio Borghi, protagonista como jugador de aquella época, lo admitió. "El equipo del ´85 era mucho mejor que este, ya sea por nombres, ya sea por juego".

Sucede que el técnico campeón no cultiva un discurso políticamente correcto. Este bonaerense de 45 años entiende como pocos las nociones cardinales del juego del fútbol y las transmite sin sobreactuaciones.

Como futbolista fue el portador de un talento infinito, que no supo capitalizar en su justa medida. Diestro, elegante, explosivo, inmortalizó su recuerdo con jugadas que despertaban asombro y admiración. Su nombre se asoció a la rabona, que utilizaba para compensar la falta de zurda y no como gesto tribunero.

Consagrado con Argentinos, fue campeón en el Mundial 86 donde sólo jugó dos partidos; después pasó sin suerte por el fútbol italiano (Milan, Como) y prosiguió, con éxito diverso por River, Huracán, Unión, Platense, Independiente y clubes de Chile, Brasil y México.

Tras un paso como DT por el fútbol universitario chileno, debutó en el fútbol profesional con Audax Italiano (02/03), pero su consagración llegó como técnico de Colo Colo, donde fue el primer técnico tetracampeón del país trasandino (ganó los Apertura y Clausura de 2006 y 2007).

Con ese impulso volvió al fútbol argentino donde su paso por Independiente y Argentinos lo elevaron a la cima de la consideración futbolera. Sus éxitos y fracasos se sostienen en su proverbial conocimiento del fútbol-juego. En ideas simples y el trato franco con el jugador. Por eso el fútbol, que a veces luce confuso y enredado, se nos revela sencillo y hermoso cuando Borghi lo juega o lo dirige.



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