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Productores cultivan aromáticas y fabrican aceites esenciales
La ingeniera Laura Berzins cuenta la experiencia de la Asociación de Productores de Aromáticas del Valle.

Por la sutileza, por el uso intensivo de los sentidos o por motivos desconocidos, el cultivo de aromáticas es cosa de mujeres en el Alto Valle. Así lo cuenta la ingeniera agrónoma María Laura Berzins, asesora de la Asociación de Productores de Aromáticas del Alto Valle que nuclea a una mayoría de mujeres productoras.

"Me gustaron siempre las producciones alternativas, las producciones no tradicionales. El campo, en general, es una actividad bastante machista. A las mujeres agrónomas nos cuesta más entrar en las actividades tradicionales. Yo comencé con horticultura, apicultura y después aromáticas. El camino en este sentido se está construyendo. Cuando empecé, en la zona no había investigación ni experimentación y decidí especializarme en ese rubro".

Ella es de Buenos Aires, pero hace 17 años que vive en la Patagonia. Primero se estableció en Las Lajas, donde su esposo (Salvador San Gregorio) fue contratado como técnico jefe de la Agencia Local de Producción Agropecuaria. Luego se mudaron con sus tres hijos a Cipolletti. Su marido se incorporó al PSA y luego al INTA, donde está al frente del área de Apicultura, y María Laura se dedicó 100% a las aromáticas.

Se trata de una actividad relativamente nueva para la región. Hace un siglo atrás, hubo algunos pioneros en estos cultivos como Cariatore, que cultivaba lavandas en Regina, y el ingeniero Darquier, quien producía lavandas y belladona en Allen. Aun así se trató de experiencias aisladas y recién hace una década se hacen experiencias y se estudia el comportamiento de estos cultivos en forma sistemática.

En el Alto Valle, la primera capacitación la hizo el Crear en el año 2003. María Laura fue contratada para hacer capacitación y asesoramiento. "De esa experiencia -cuenta María Laura- surgió un grupo de personas que querían dedicarse a la producción de orégano, todas personas que no eran del ámbito agropecuario, nuevos productores que tenían pequeñas superficies y buscaban alternativas para dimensiones pequeñas, desde un cuarto hasta 5 hectáreas. Las aromáticas permiten eso, tener un cultivo sustentable en pequeñas superficies".

Este grupo fue asistido por la provincia, que le dio un crédito para comprar las primeras plantas; luego se sumó el INTA.

La Asociación de Productores de Aromáticas nació en el año 2004 y tiene 16 productores desde Cordero hasta Allen.

En esta región, en aromáticas se hace básicamente producción de hoja. El grupo inicial empezó a trabajar con orégano (la más usada en la cocina argentina) y un poco de otras aromáticas como salvia, estragón francés, melisa, romero. "Las capacitaciones sirvieron para difundir el consumo de las aromáticas en general, sobre todo enseñando cómo usarlas. Tienen, básicamente, dos usos: culinario y medicinal. Todas las aromáticas tienen aplicaciones medicinales pero aquí tiene que haber asesoramiento médico; es una capacitación específica, yo me dedico a la parte agronómica", explica la ingeniera.

"Las aromáticas de hoja tienen la propiedad de ser digestivas y de ser muy buenas en tratamientos de dolencias respiratorias, por ejemplo en resfríos se usa el té de orégano con miel. El uso medicinal requiere de un saber, porque hay plantas que consumidas en altas dosis son peligrosas. La manzanilla no se cultiva comercialmente porque requiere grandes superficies; pero andan bien el cedrón, el poleo, también lavandines. Todas las aromáticas son medicinales, pero no todas las medicinales son aromáticas, aclara la especialista. Nosotros trabajamos sólo aromáticas de uso culinario y ahora empezamos con aceites esenciales".

María Laura cuenta cómo es el proceso en la toma de decisiones en lo que refiere a optar por este tipo de producción. "Llega la gente a una capacitación para enterarse cómo es hacer aromáticas, qué se requiere, sus ciclos, su eventual renta. A veces se trata de productores que tienen una superficie muy pequeña (hasta 2 hectáreas), superficies que no son rentables en fruticultura tradicional pero sí para estos cultivos. Hay también nuevos productores que llegan desde otra formación, que adquieren pequeñas superficies donde viven y que, además, buscan hacerlas producir. En pequeñas superficies en el Valle se hace apicultura, se crían conejos, se hace horticultura o aromáticas. Algunos de los productores que hacen aromáticas también diversifican con conejos, con apicultura, y otros la tienen como segunda actividad".

Para que una familia pueda vivir de este tipo de producción tenemos que hablar de unas 5 hectáreas. La idea es poner como base el orégano, que es el de más fácil comercialización, y después ir incorporando otras aromáticas. Se está trabajando también con laurel, que tiene buen desarrollo.

"El orégano tiene varias cosechas anuales. Si tenés un cuarto de hectárea ya no podes manejar el cultivo en forma manual, necesitás una máquina para cortar y una despalilladora. Cortás la varita y la secás a la sombra. Después tenés que limpiar la planta, pasás por una zaranda la hoja y te queda el producto final. Primero zarandeaban a mano, luego pusieron un motorcito a la zaranda. El grupo fue, poco a poco, incorporando maquinaria. Hicieron sus propias máquinas porque en el mercado había máquinas de tipo industrial".

Los productores, junto a su agrónoma, producen, procesan y difunden sus cultivos. María Laura hace el asesoramiento técnico del grupo, los acompaña desde su decisión de producir hasta la comercialización. "Cuando empezaron a vender, lo hacía cada uno por su lado, vendían bolsitas a amigos, en el barrio; pero cuando tuvieron más volumen decidieron vender juntos. Para dar este paso hubo que trabajar muy fuerte sobre la producción, porque para comercializar un producto, con una marca, la producción tiene que ser muy uniforme. Trabajamos sobre protocolos, usos de agroquímicos, sobre todo herbicidas; se definió el momento de cosecha para que el producto quede todo verde y no en distintos tonos. Los mismos productores eligieron a sus comercializadores: un grupo se encarga de este aspecto con porcentaje sobre las ventas. Venden todos los productos en la región. Este año empezaron a vender fraccionado. Cuando empezamos, vendíamos en bolsas de un kilo o de 10 kilos, pero buscando una mayor rentabilidad decidieron fraccionar. Empezaron a cultivar otras aromáticas y las comercializan todas".

La experiencia fue exitosa. Hace poco empezaron a trabajar con otros distribuidores extrazona. Trabajan mucho con el sector turístico cordillerano. Desarrollaron mezclas de productos para condimentar carnes, pescados, cerdos. "Como el secado del producto se hace a la sombra, queda un producto de muy buena calidad a nivel del color, no se decolora con el sol; usamos la hoja entera y mantiene los aceites esenciales, así que el producto del Valle es muy apreciado por el sector gastronómico".

Los productores venden todo lo que producen y todavía hay mercado para explotar. Al fraccionar los productos subió la demanda. Venden en bolsitas con una etiqueta especial que ellos desarrollaron. "Han tenido apoyo de distintas instituciones: Crear, INTA, la municipalidad de Cipolletti, la municipalidad de Fernández Oro, con la cual firmaron un convenio de comodato por 10 años para que el galpón de procesado fuera usado por la Asociación. Se trataba de un galpón en desuso; eran 4 paredes y nada más, que hoy está en pleno funcionamiento. Los productores pintaron, pusieron cerámicos en las paredes, hicieron el baño. Una arquitecta que es del grupo hizo todo el diseño del galpón. Fue reciclado y puesto en condiciones por los productores. Hace dos años trabajan allí", cuenta María Laura.

A Fernández Oro llega la producción previamente procesada en la chacra. Allí se junta el producto, se hacen las mezclas y se envasa. Por un proyecto del Ministerio de Trabajo de Nación, pudieron conseguir una máquina envasadora; compraron la fraccionadora. También armaron proyectos con el Ministerio de Desarrollo Social para aumentar las superficies en producción y adquirir máquinas de tipo industrial.

En la Asociación también están comercializando plantines. Cuando empezaron no había nadie en la zona que los hiciese, de modo que los producen y venden ellos.

En el 2009 los productores formaron una cooperativa para transformarse en una empresa comercial con una marca comercial propia: "Hierbas del Alto Valle".

Este año comenzarán a trabajar en un nuevo rubro, el de aceites esenciales. Un proyecto que apunta a explotar un nicho que no está explotado. Se armó un proyecto con la Sepyme para comprar el destilador de acero inoxidable de 100 litros. El año pasado hicieron la primera capacitación en aceites esenciales y fue todo un éxito. Otra alternativa se abre en el Valle para producir de modo rentable y de manera asociativa.

 

Susana Yappert



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