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El gobierno neuquino avanza con una cambio de estrategia
Sapag intenta mantenerse firme ante el reclamo salarial. Carece de fondos para otorgar mejoras.

Las frías estadísticas de los presupuestos ejecutados dan cuenta del poco margen de acción que tiene la administración Sapag para seguir incrementando la masa salarial de sus empleados.

Las cuentas públicas están en rojo, tal como lo señaló en más de una oportunidad el mandatario provincial.

Pero veamos cómo se llegó a esta situación.

Datos del Ministerio de Hacienda de Neuquén señalan que cuando el ex gobernador Jorge Sobisch dejó el poder, en diciembre del 2007, las erogaciones corrientes en el presupuesto finalizaron cerca de los 3.570 millones de pesos.

En dos años de gestión Jorge Sapag llevó este gasto a los 5.850 millones. El crecimiento fue del 63% o, lo que es lo mismo decir, de alrededor del 30% anual.

Paralelamente, la masa salarial de la administración pública neuquina pasó, en el mismo período, de 1.650 a 3.300 millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 100% (alrededor del 50% anual). Este aumento correspondió casi con exclusividad a las mejoras de haberes otorgadas en los dos últimos años y en mucho menor medida a la incorporación de nuevos agentes a la planta estatal. Si se compara este último incremento (100%) con el índice de precios al consumidor registrado en Neuquén en el período 08-09, los salarios de los empleados públicos más que duplicaron la inflación. Un dato no menor.

Se observa claramente que en esos dos primeros años el gobierno privilegió la recomposición salarial sobre el fortalecimiento del funcionamiento del Estado. Pero esta estrategia -liderada en su momento por el ministro Jorge Tobares- terminó por llevar las cuentas fiscales a los desequilibrios actuales.

Salarios públicos más que duplicaron la inflación

Los registros del presupuesto dan cuenta de que las erogaciones salariales en Educación crecieron en torno al 95% en los dos primeros años de gestión de Jorge Sapag.

Nadie duda de que Jorge Sapag recibió hacia fines del 2007 una pesada herencia presupuestaria, con un déficit en torno a los 350 millones de pesos.

Pero en dos años al frente del gobierno la actual administración incrementó el presupuesto en más de 2.600 millones de pesos (todo un récord), llevó el déficit más allá de los 500 millones y sigue tomando deuda para enderezar sus cuentas públicas. Está claro, con estos datos sobre la mesa, que existe una importante cuota de responsabilidad de la actual gestión en lo que se refiere al manejo de los fondos públicos.

El escenario, tal como lo resalta cada vez que puede el gobernador, es complejo. Y más aún si se tiene en cuenta el freno que se observó en toda la economía neuquina durante los últimos doce meses y la complejidad política que atraviesa un país que ingresó, prematuramente, en una canibalesca puja electoral.

EL TEMA EDUCATIVO

Salud, educación y seguridad son los servicios esenciales que debe garantizar el Estado a su población.

Todos, en los últimos dos años, han visto incrementados sus recursos con subas de salarios por encima de la inflación. (Ver infografías)

Pero el sistema de Educación es uno de los paradigmas que exhibe el Estado neuquino.

Las estadísticas presupuestarias muestran que cuando asumió Jorge Sapag al frente del Ejecutivo el presupuesto educativo se ubicaba levemente por encima de los 1.000 millones de pesos. De acuerdo con los números cerrados del 2009, el gasto en este sector del Estado se disparó más allá de los 1.660 millones de pesos. La suba fue del 63%. Sin embargo, los datos oficiales remarcan que esta fuerte inyección de recursos fue orientada, en una alta proporción, hacia el gasto en masa salarial.

Los registros del presupuesto detallan en este sentido que las erogaciones salariales en Educación pasaron de 742 millones de pesos a fines de diciembre del 2007 a algo más de 1.450 millones al cierre del 2009. El crecimiento fue del 95%.

Las estadísticas muestran, por otro lado, que éste fue uno de los aumentos más importantes en relación con los incrementos que percibieron otras dependencias del Estado. (Ver infografías)

Sin dudas, el ingreso de Ernesto Seguel en Educación (hombre duro del riñón del sobischismo) fue una señal para ATEN y un cambio de actitud en el gobierno frente a las demandas salariales del gremio.

Jorge Sapag considera que los aumentos otorgados a los docentes superaron holgadamente los índices inflacionarios desde su arribo a la gobernación. Y las estadísticas avalan los conceptos del gobernador.

Sin embargo, la intransigencia de parte de la dirigencia gremial presiona por mayores incrementos a sabiendas de que el gobierno carece hoy de fondos para hacer frente a nuevos compromisos salariales.

En este contexto, se puede decir que el gremio defiende los intereses de sus afiliados. Pero la puesta en marcha de nuevos paros en Educación toma como rehenes a los chicos, condenando su futuro. No hay que olvidar que los paros perjudican principalmente a los alumnos de los sectores más vulnerables, porque son ellos los que asisten a las escuelas públicas. Los grupos sociales medios y altos hace tiempo que se pasaron a la escuela privada, escapando de este tipo de problemas.

Pero ¿qué es lo que se reclama si el sueldo subió considerablemente en los dos últimos años?

Desde ATEN aducen que el gobierno provincial tiene fondos para cumplir con nuevos compromisos de aumentos y, por otro lado, aseguran que todas las provincias -inclusive aquellas mucho más pobres que Neuquén en recursos- dieron incrementos a los docentes con un piso del 20% para el 2010.

El debate está latente: ¿qué debe hacer el gobierno frente a los reclamos docentes?

Es real que durante los últimos años se han priorizado las cuestiones gremiales del sector y esto ha debilitado el poder de negociación del gobierno provincial a la hora de discutir racionalmente las posibilidades de aumentos. El ingreso de Seguel marca un punto de inflexión en la relación gremio-gobierno. La incógnita es cuánto aguantará Sapag esta ofensiva gremial.

 

Una mala estrategia

El gobierno provincial pecó, como mínimo, de ingenuo. En los dos primeros años de gestión otorgó subas salariales promedio del orden del 100% en procura de llegar a un acuerdo con los gremios que tantos dolores de cabeza le habían causado a la administración de Jorge Sobisch.

Pero en la mitad de su mandato Sapag se quedó sin oxígeno para seguir la carrera disuasiva con los gremios. Cualquier indicador de su gestión que se considere se encuentra por debajo del incremento de salarios percibido por los empleados públicos; por ejemplo, el índice del costo de vida en Neuquén creció alrededor del 40% en el período 2008-2009, contra el 100% de la masa salarial.

Pero los gremios neuquinos, dentro de su lógica, consideran que los acuerdos cerrados son parte del pasado. En la provincia la inflación para este año se proyecta en un piso del 20% y los aumentos de la canasta básica de alimentos se hicieron sentir muy fuerte en la primera parte del año (30% anualizado tomando el primer bimestre). Por lo tanto, los gremios consideran que debe existir una propuesta del Ejecutivo para recomponer la pérdida de poder adquisitivo que sufrió el salario del trabajador estatal, una demanda lógica si existieran fondos que respaldaran este reclamo.



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