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De banco oficial a sociedad anÓnima

El Banco Hipotecario Nacional (BHN) fue creado el 24 de setiembre de 1886. Entonces se sancionó la ley 1.804, por la que pudo emitir cédulas hipotecarias, en principio vinculadas con las actividades agropecuarias. Pequeños inversores ingleses prefirieron esos títulos en pesos, con altas tasas de interés implícitas, hasta que se perjudicaron por la inflación de 1889, que provocó una escalada de los precios de las propiedades y el "default" de bancos un par de años más tarde.

La entidad es recordada por sus préstamos durante parte del siglo pasado para la construcción de viviendas con garantía real, a largo plazo y baja tasa de interés.

Habitantes de escasos recursos obtuvieron créditos adecuados a sus ingresos y mayormente se beneficiaron con las sucesivas inflaciones, que hicieron irrisorias sus cuotas. Esto dejó de suceder cuando el Banco Central, en 1977, implementó la inolvidable circular 1.050 indexatoria, que perjudicó a tanta gente.

Con la renuncia de Domingo Felipe Cavallo como ministro de Economía de Carlos Saúl Menem, se preparó reservadamente en 45 días la privatización del BHN. Sin recurrir a ninguna consultora local o internacional, la operación fue preparada por Pablo Rojo, nombrado al frente de la entidad. La reestructuración culminó en 1997, cuando Menem sancionó la ley 24.865. Esto hizo acreedor al Estado de acciones de la nueva sociedad anónima, que comenzó a venderlas en ofertas públicas y fideicomisos. La composición del actual Banco Hipotecario tiene al Estado nacional como accionista mayoritario (43%), seguido por el grupo Irsa, con el 21%.



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