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Inundados de flores y aromas
Un invierno suave y un calor que tarda en instalarse provocan un fenómeno poco usual.

No sé si lo habrá observado, pero este fin de año estamos virtualmente sumergidos en un mar de flores y perfumes de todo tipo. Las fotos que les ofrecemos aquí es sólo una pequeña muestra de lo que está sucediendo.

Al abrir los ventanales de esta redacción, nos inunda el perfume de los tilos en plena floración (foto 1)... que no a todos les agrada y a otros les produce alergia pero que, según los que saben, tienen un efecto tranquilizante sobre los nervios de las personas siempre "enchufadas a 330", como somos la mayoría de los periodistas.

Por otro lado, he sido virtualmente acosado por colegas y amigos que me pedían que le sacara "una fotito a mi jacarandá, que está precioso"... para zafar también les agrego una imagen (foto 2), para que nadie se sienta "echado de menos".

Por mi cuenta agrego también unas imágenes de la humilde catalpa (fotos 3 y 4). Por ser generalmente de cierta altura, tal vez muchos de ustedes no han reparado en la belleza de sus flores.

 

COMO EN BOTICA

 

Pero la pregunta que ustedes seguramente se harán es qué ha sucedido para que todo este mar de flores se haya unido en esta época, "todo junto, como en botica". Intentaré darle una explicación y si me equivoco... pues que me desmientan.

El invierno ha sido suave, lo que evitó que plantas sensibles como el jacarandá perdieran sus yemas florales. Pero también fue largo "como esperanza e´ pobre", de modo que recién ahora, a comienzos de diciembre, tenemos días con temperaturas diurnas que rondan los 30° C... esto trajo aparejado un "amontonamiento" de las floraciones.

Generalmente los jacarandás florecen a mediados de noviembre y las catalpas incluso antes, pero ambos unos 30 días antes que los tilos. Bienvenida entonces esta explosión de flores y aromas, y a disfrutarla a pulmones llenos y los ojos bien abiertos.

 


Teodorico Hildebrandt
eljardin@rionegro.com.ar

 

Carta de lectores

Hildebrandt. Le escribo para solicitarle consejo respecto a los abedules que se están secando. En el frente de mi casa -barrio Frank- tengo los abedules que el barrio requería en la época en que se comenzó el loteo, ya hace más de 20 años.

Hace ya un tiempo he observado que en distintas partes de la ciudad se han empezado a secar y de forma particular, ya que se ven en grupos en general y se seca uno o dos al lado de otros que tienen el mismo tiempo, que no lo hacen. Pensé que era problema del agua, pero, al secarse uno al lado de otro que tiene perfecto estado y reciben ambos el mismo riego, me resulta extraño, y al estarse secando dos plantas de tanto tiempo, no encuentro la solución al problema. ¿Es alguna peste que debe tratarse de alguna manera y con productos específicos o es irreversible? Desde ya le agradezco la atención que le dispense a esta nota. Atentamente. Daniel-Roca.

He observado este fenómeno en abedules en la zona en que reside el lector, la adyacente al Canal Principal de Riego, que fue cementado. Atribuyo este problema a la interrupción de la filtración de agua de buena calidad de ese canal lo que provocó dos fenómenos: por un lado el descenso de la freática en casi 1 metro (por referencia de perforaciones que quedaron en el aire) y la salinización de esa freática al interrumpirse el aporte de agua de buena calidad. El consejo es regar con mayor asiduidad y volumen y no hacerlo con agua de perforación. Donde la freática estaba alta pero sin aporte de agua buena y provocaba daños en árboles como los tilos, al descender aprovechan mejor el riego con agua de calidad. Es decir, los que antes se veían beneficiados ahora se ven en problemas, y viceversa. Así influimos en la vida vegetal.



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