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Sos mi único héroe
Con una asistencia y un golazo, Ariel Ortega apareció en el peor momento de River y le dio el triunfo.

Una definición magnífica de Ariel Ortega a cuatro minutos del final, silenció los viejos fantasmas que vienen agobiando a River, que por fin pudo festejar ayer una angustiosa victoria por 4-3 sobre Chacarita.

River presentó el 4-2-3-1: Diego Barrado fue doble cinco con el paraguayo Miguel Paniagua. Delante de ellos, Ariel Ortega, Marcelo Gallardo y Diego Buonanotte, rotando por todo el frente ofensivo. Y Andrés Ríos como referencia en el área.

Parecía que esta vez River cambiaría el rumbo, pues no habían pasado 5 minutos cuando un tiro libre de zurda de Buonanotte se transformó en el 1-0. A pesar de la ventaja, la sinfonía esperada del triunvirato ofensivo se hacía esperar, tanto que al final no apareció en todo el primer tiempo.

Chacarita puso en cancha un esquema defensivo y para atacar de contra. Y le rindió pronto porque el primer pelotazo largo reabrió heridas: Maximiliano Coronel pegó un salto rayano al ridículo a destiempo, Cabral poco pudo hacer para cerrar y Alustiza la cruzó fuerte al segundo palo.

A los 32, un cabezazo de Cabral tras córner de Buonanotte puso el 2-1 para River, pero el zaguero volvió a fallar saltando en defensa y dejó solo a Alustiza frente a Vega. El delantero se abrió y el arquero lo bajó. Alustiza ejecutó fuerte abajo y selló el 2-2 y River se fue al descanso con nuevas alucinaciones fantasmales.

River empezó mal el segundo tiempo, porque a los siete los centrales perdieron la marca, el arquero Vega salió muy mal en un centro desde la derecha y Parra de cabeza puso el tercero de los Funebreros.

El ingreso de Mauro Díaz por Ferrari le permitió a Ortega encontrar su lugar en la derecha. Desde allí dio lo mejor de la tarde: habilitó con fantástico pase recto y largo a Daniel Villalva para el empate en tres, a los 23.

Allí tuvo River su mejor momento con un tránsito más prolijo por el campo rival, utilizando variantes con Ortega por derecha, Villalva por el medio y con Díaz por izquierda. Y a cuatro del final llegó un pelotazo de Villagra a Ortega, que le pegó por arriba de Tauber, haciendo explotar al Monumental. Esa definición calmó los ánimos y apaciguó angustias en un River que sigue sin rumbo.



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