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“Si el panorama no es claro, los que invierten no quieren poner plata\"
“El que pensó que el auge inmobiliario iba a continuar está en problemas”, dijo el empresario. Y explicó que la caída del sector petrolero echó para atrás el mercado.

 

Roberto Rezzónico es un referente de la construcción en Neuquén y propietario de ECOR SA. Dialogó con “Río Negro” sobre la situación del sector y de su último emprendimiento: un sistema robotizado de estacionamiento, el primero en Sudamérica.

 

–¿Cómo está el nivel de actividad de la construcción en la región?–En general, flojito con respecto a años anteriores. No veo una posibilidad inmediata de reactivación. Posiblemente se produzca en la medida en que se vayan liberando créditos.–¿En qué segmentos observa mayor disminución?–En el sector privado la gente está tratando de terminar las cosas que tiene en marcha. En la parte pública prácticamente se ha parado  y no se tiene un panorama cierto de lo que puede ocurrir.–¿Cómo explica esta caída en la actividad?–En la zona el petróleo es lo que más ha favorecido todo. Los alquileres han estado empujados por la demanda de los petroleros, que pagaban sumas que no eran las posibilidades del término medio. Como el petróleo se cayó, todo va para atrás. También influye la incertidumbre que tiene la gente. Si no hay un panorama bien claro, los que invierten no quieren poner plata…–A nivel de costos de la construcción, ¿cuál es la situación?–En un primer momento parecía que las cosas seguían subiendo, ahora se empezaron a dar cuenta de que no se pueden pagar esos aumentos. Hay materiales que hace poco más de un año estaban en un pico muy elevado y a medida que fue decreciendo la demanda se han ido estacionando pero no bajando; dejaron de aumentar.–¿Qué le falta a la región en materia inmobiliaria?–Yo únicamente he construido algunas oficinas y departamentos. Oficinas hay; el mercado está prácticamente saturado, hay mucha oferta y poca demanda. Con respecto a los departamentos existe demanda, pero orientada a los que no son de gran valor. Nosotros hemos vendido prácticamente todo, son departamentos de precios superiores al promedio. Pero el problema que tenemos es la incertidumbre, hasta dónde seguimos, a qué ritmo vamos a avanzar. El que pensó que iba a continuar el auge inmobiliario está en problemas.–¿Cómo surgió la idea del sistema de parking robotizado que acaba de inaugurar?–Al haber poco espacio y problemas de estacionamiento, tenía interés en conseguir un sistema que fuera automático y cumpliera ciertas normas de seguridad en cuanto a los usuarios. Hace unos ocho años comencé a averiguar qué se podía hacer.–¿Cómo funciona?–Es una tecnología italiana. El conductor sólo tiene que dejar su coche en una cabina en la forma en que le indica un monitor. Luego actúa el sistema automático: la instalación recoge la plataforma en la que se encuentra el vehículo y lo sube hasta uno de los niveles de almacenamiento. Allí se traspasa el automóvil, a través de una mesa de transferencia, a una lanzadera que coloca el coche en el lugar más próximo desocupado.–¿Y en cuanto a los beneficios?–Lo que más se valora es que no hay accesibilidad para robo ni necesidad de buscar un lugar libre. No es necesario que alguien más manipule el auto o tener que dejar las llaves, con lo que se evita que lo rayen, por ejemplo.–Volviendo a los temas del sector, ¿qué hace falta para reacti-varlo?–Generar confianza en los inversores con un mercado más seguro. Y acceso al crédito.–¿Y qué genera la desconfianza?–Fijate que han salido aumentos salariales y sigue la presión. Los incrementos salariales influyen muchísimo en los costos. El que tenía un departamento no lo quiere vender porque dice: “con el aumento de costos este departamento no lo vuelvo a hacer”.–¿Qué le complica más la vida al empresario?

–La cantidad de gravámenes y trámites que hay que pasar para habilitar una obra. Antes para aprobar un plano te pedían un valor sobre la superficie cubierta. Ahora, según la zona tienen determinada tasa.

perfilRoberto Rezzónico nació en Buenos Aires. Es ingeniero egresado de la UBA en la especialidad de construcciones viales. Estuvo 30 años a cargo de Seminara, la empresa que hizo la pista del Aeropuerto de Neuquén. También fue socio de Hunter Aviación SRL, dedicada al transporte aéreo de pasajeros del sector petrolero.En materia de deportes, practicó aviación y se asume fanático de los aviones. También practica pelota paleta y vóley con amigos. Le gusta leer sobre temas técnicos vinculados con la actividad.

Con 75 años, está casado y tiene cinco hijas de 20 a 27 años.

  

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