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“Más allá de la coyuntura, la clave es la credibilidad del gobierno”

Para De Pablo, “cuando tenés un problema de credibilidad es muy difícil armar la política económica”. Por ello, aclara, la gente compra dólares y posterga decisiones.

 

Semanas atrás visitó la región el reconocido economista Juan Carlos de Pablo. Planteó la necesidad de reformar el sistema tributario y cuestionó el avance estatizador de la administración Kirchner. El siguiente es el diálogo mantenido con “Río Negro”.–Para salir de la coyuntura, ¿qué reformas de fondo requiere la economía argentina?–La política económica nunca se da en el vacío sino en una coyuntura internacional y una cultura política. Más allá de la coyuntura, la clave es la credibilidad del gobierno. Cuando se tiene un gobierno como éste, armar la credibilidad, pensando en un nuevo gobierno, tipo 2011, también va a costar. Cuando tenés un problema de credibilidad es muy difícil armar la política económica. Entonces la gente compra dólares, posterga decisiones y la economía se para cada día más; esto va de la política a la economía.–¿Qué habría que hacer a nivel tributario para incentivar la producción?–Hay que ir a impuestos generales, sin excepciones, como Ganancias, IVA, alguno al patrimonio; salir de los impuestos específicos lo más rápido posible. Y desde el punto de vista del gasto tenés que ser puntual. Cuando querés ser generoso en cuestiones mayoritarias los recursos no alcanzan. –Pero parece que lo racional tiene poca aceptación...–Es parte del problema que tenemos. Cuando uno habla de política económica, hablamos de cosas prácticas. Escucho el entusiasmo con el cual se quiere distribuir y uno tiene que decir: “Ojo, lo que hay para distribuir no cae del cielo ni hay una herencia del abuelo. Hay que levantarse todos los días a producir”. –Todo es cuestión de incentivos...–Los incentivos son una parte esencial de toda acción humana. El siglo XX ha mostrado, en experiencias comunistas, socialistas, altamente intervencionistas, que cuando vos quitás elementos obvios de análisis beneficio-costo, las cosas dejan de funcionar. El otro día leía el caso de Venezuela, en donde el amigo Chávez ha estatizado el 25% de la tierra cultivable: se la dio a los campesinos para que la explotaran. Supongo que los campesinos se comieron el capital y ahora estarán en una agricultura de subsistencia. Moraleja: Venezuela está importando alimentos.–¿Cómo ve la tendencia estatizadora de la administración K?–En Argentina hemos tenido cuatro décadas seguidas de experiencias con empresas públicas. Nos volvimos privatistas a fines de la década del ’80 porque estábamos cansados de no tener teléfonos, no por el consenso de Washington. Si no capitalizamos la experiencia, entendiendo que las cuestiones no son de la personalidad de A o B sino que tienen que ver con el sistema, vamos a seguir pagando el precio.–Y con respecto a la estatización de las empresas del grupo Techint por parte de Chávez, ¿existen riesgos de que se acentúe la tendencia en la Argentina?–Los Kirchner no parecen tener ideas sistemáticas o estructurales, pero aparecen las oportunidades. Se cae Suez y se quedan con Aguas Argentinas. Por la bronca con Macri padre, el Correo. Quizás a las AFJP siempre le tuvieron ganas y actuaron con la complicidad de legisladores de otros partidos que votaron alegremente y ahora están lamentándose del manejo discrecional.–¿Existe el riesgo de una mayor injerencia del Estado en la vida económica?–No espero un cambio en la forma de ser de los Kirchner, con lo cual habrá aumento de la tensión. El intento de querer hacer más cosas les va a resultar complicado. Estatizaciones tipo AFJP serán más difíciles de concretar. –¿Por qué nos cuesta aprender de la experiencia?

–Hay gente que vive del Estado, como proveedores, empleados, jubilados, planes trabajar. No descarto que haya gente que ingenuamente crea que todas las experiencias de alta intervención fracasaron por razones circunstanciales o porque los dirigentes no eran genios, pero que ellos sí lo van a hacer mejor.



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