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Hay mucha preocupación por el deterioro de los campos
Grandes superficies productivas de La Pampa y Buenos Aires sufren "voladuras".

Los campos del sudoeste bonaerense se están deteriorando "de manera alarmante sin que el gobierno reaccione", afirmó el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Pedro Apaolaza, al sobrevolar diversas regiones pampeanas y comprobar el deterioro de las tierras zonales.

En el marco de una gira realizada por el dirigente, en especial por el sudoeste bonaerense, se observó la preocupante desertificación de campos del partido de Puán y Patagones, "sin reacción alguna por parte del gobierno central", dijo el titular de la entidad pampeana.

El proceso, conocido también como "voladura de campos", motivado por la extrema sequía, hace que los rodeos bovinos de la zona hayan decrecido a un tercio, en comparación con el de hace dos años, y el área sembrada de trigo se haya visto fuertemente reducida, explicó.

En opinión de Apaolaza, "hoy, el productor se encuentra solo y resistiendo tanto los embates de la sequía como los de erróneas políticas del gobierno nacional para con el sector y la zona en particular".

En su recorrida, el dirigente recogió testimonios de productores como el de Luis Geuna, de Stroeder, quien expresó que "hace dos campañas" que no siembra trigo por falta de agua y están paralizadas las máquinas que tiene para hacer trabajos en campos de terceros, "porque nadie mueve nada". El productor agregó que "las pocas vacas que tengo, unas 100, las estoy aguantando como puedo. Ya se murieron 25 y al resto que me queda le estoy poniendo la plata que no tengo para aguantarlas y que no se me mueran", explicó.

Apaolaza remarcó que en el 2008 cayeron 200 mm de precipitaciones en la zona de Puán, Villarino, Villalonga, Stroeder y Carmen de Patagones, la mitad del promedio anual y en lo que va de este año, tan sólo 74 mm, 68 de ellos en enero y febrero, y puso de relieve que tan sólo en las últimas tres campañas, con datos estadísticos, "se perdieron unos 475 millones de dólares" por la imposibilidad de producir que provocan las voladuras.



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