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Cómo evolucionaron las exportaciones de las empresas
Los ciclos económicos del país marcaron la tendencia sobre el comercio exterior de las firmas regionales.

La salida de la convertibilidad marcó un punto de inflexión para las economías regionales.

Hacia finales del 2001 muchas de las empresas de la región estaban virtualmente quebradas. La ruptura del corsé que sostenía el uno a uno permitió a muchas firmas recomponer su situación patrimonial por dos vías: la licuación de pasivos a través de bonos del Tesoro y mejora en la competitividad por la brusca devaluación de la moneda local.

Hacia finales del 2001 las cinco empresas que lideraban las exportaciones a ultramar eran: Expofrut, Patagonian Fruit, PAI, San Miguel y Moño Azul.

Hoy la realidad es otra.

Desde el punto de vista económico, la situación de la fruticultura se encuentra con un escenario algo parecido al del 2001. Los costos están 120% por encima en dólares y la paridad cambiaria se encuentra retrasada como para volver a ser competitivos en los mercados.

La diferencia está en que los precios en destino se recuperaron en forma importante y existe cierta liquidez en el sistema que financia la operatoria. Previo al 2001, los bancos eran los dueños del 50% del capital del Valle a través de las garantías de créditos tomados por las frutícolas.

La otra gran diferencia que existe respecto del 2001 está dada en la evolución que mostraron las firmas exportadoras a la fecha.

San Miguel, por ejemplo, que en el 2001 estaba cuarta en el ranking de exportadoras hacia los mercados de ultramar con cerca de 26.000 toneladas de frutas embarcadas, hoy no figura en las estadísticas regionales.

Luego de la debacle del 2001, abandonó la región.

La firma familiar Moño Azul, hoy en manos del GF Group de Antonio Orsero, que se ubicaba entre las cinco primeras comercializadoras, fue una de las que más sufrieron los efectos de la convertibilidad. Si bien a partir del 2002 recuperó gran parte de su capital, cancelando deudas que mantenían con hipotecas sus activos, nunca pudo recomponer los niveles de su oferta exportable (ver recuadro en pág. 2).

Dos empresas ocuparon este lugar dejado por Moño y San Miguel. Ellas son Ecofrut, ligada a un grupo de productores de Cipolletti, y Salentein Fruit, hoy en manos del empresario holandés Mijndert Pon.

Las estadísticas privadas muestran claramente cómo fue la evolución de cada una de las empresas en estos últimos años.

 

En el 2001, las estadísticas privadas detallaban que la empresa Expofrut participó en esa temporada con el 36% del total de las exportaciones de frutas y hortalizas a ultramar.

En el 2009 ese indicador se ubicó en 25%, lo que muestra una caída de nueve puntos en el período.

La firma Patagonian Fruit, que comenzó a operar en octubre de 1999, pasó de una participación del 11 al 16%, ganando algo más de cinco puntos en el total de las exportaciones de frutas y hortalizas a ultramar. Los gráficos adjuntos detallan la evolución de las cinco principales empresas que lideran el ranking en el 2009.

 

Causas de los cambios

Si bien cada empresa tiene su dinámica propia, los ciclos de la economía argentina pueden dar algunas señales sobre las tendencias de las estadísticas que se detallan.

- La crisis económica del 2001 dejó muchos heridos. La mayor parte de las empresas regionales se vio beneficiada con la devaluación y la licuación de pasivos luego de la salida de la convertibilidad, sin embargo otras no pudieron aguantar el golpe y prefirieron replegarse de este complejo mercado. Éste fue el caso de la empresa San Miguel, líder en el sector citrícola y un ejemplo para la actividad en el mercado de capitales, ya que fue la primera frutícola en colocar acciones en la Bolsa de Comercio. San Miguel comenzó a incursionar en el negocio de las pomáceas hacia fines de la temporada de 1997. Al año siguiente ya exportaba, con el nombre de la firma, un total de embarques por algo más de 2.400 toneladas. En el 2001 llegó a exportar 25.800 toneladas, pero la profunda crisis económica nacional sumada a la falta de gestión en la comercialización de frutas, llevó a que al año siguiente, ya en plena retirada, las exportaciones se desplomaran ubicándose en torno de las 1.000 toneladas. En el 2003, San Miguel ya no figuraba entre las empresas exportadoras de la región.

Moño Azul fue otra de las firmas que sufrieron los coletazos de los ´90 y que no pudieron recomponerse comercialmente luego de la salida de la convertibilidad. La firma, en aquel entonces manejada por Osvaldo "Pirincho" Grisanti, pasó de exportar cerca de 30.000 toneladas en 1998 a las 17.000 diez años después (ver recuadro adjunto).

Los ejecutivos de Moño Azul, en plena crisis del 2001 y salida de la convertibilidad a partir del 2002, priorizaron la reestructuración de sus activos y la cancelación de pasivos por encima del esquema comercial. Altas fuentes de la firma aseguraron que se puso en marcha este esquema de trabajo porque "era la oportunidad para recomponer los activos de Moño Azul ante una posible venta futura de sus acciones".

- El otro tema para analizar fue la evolución que tuvieron las temporadas desde la salida de la convertibilidad.

Salvo el 2005, que fue un año duro por el revés sufrido en el mercado ruso, el principal destino de la oferta exportable de la región, el resto de las temporadas fue positivo para la actividad. Buenos precios en destino y paridad competitiva hasta el 2008 son variables que se manifestaron en todo este período.

Y frente a varios años buenos para la fruticultura, aparecen nuevas oportunidades de negocios. Esto quiere decir que muchos productores comienzan a desprenderse de las grandes empresas, a riesgo propio, para comercializar su fruta por otras vías. Quienes en general pierden frente a este escenario son las grandes firmas que manejan importantes volúmenes, mucho de los cuales provienen de productores. Estadísticamente está comprobado que, con más de dos temporadas positivas, se atomiza la oferta comercial de frutas por encima de la media histórica.

En estas tres últimas temporadas se ha visto en la región a "fruteros" comprando al barrer en las chacras y pagando al contado la pera y manzana que se terminan vendiendo en los grandes centros urbanos del país. Esto compite en forma directa con las grandes empresas. También se observa una mayor oferta de galpones con servicio de empaque que tienta a participar a los productores.

Con las buenas temporadas crece la migración sobre la cosecha de terceros. Y la fidelidad del productor se pone a prueba.

 

El caso moño azul

La evolución de las exportaciones de Moño Azul es realmente llamativa. Las estadísticas  muestran los siguientes datos, siempre hablando de ultramar:


- Temporada 1999    29.200 toneladas
- Temporada 2000    21.300 toneladas
- Temporada 2001    24.800 toneladas
- Temporada 2002    28.600 toneladas
- Temporada 2003    38.500 toneladas
- Temporada 2004    35.800 toneladas
- Temporada 2005    38.600 toneladas
- Temporada 2006    18.400 toneladas
- Temporada 2007    29.300 toneladas
- Temporada 2008    17.200 toneladas
- Temporada 2009    18.400 toneladas


La mayor participación de Moño Azul en el total de las exportaciones por el puerto de San Antonio se generó durante la temporada 1998. Ese año terminó con una concentración en torno del 9% y fue la segunda firma que más exportó después de Expofrut.


En valores absolutos, el récord de embarques se dio en la temporada 2005, con 38.600 toneladas. La venta del paquete accionario de la firma al GF Group se concretó a principios del 2008.

 


Los dos recambios

Dos empresas ingresaron en las "top five" en estos últimos años, desplazando a Moño Azul y San Miguel de este representativo cetro. Una de ellas es originaria de productores y empacadores de Cipolletti: Ecofrut SA. En las últimas temporadas, esta firma se posicionó como una de las exportadoras más importantes, la cual abrió en forma directa el mercado interno para colocar fruta en este destino. Respecto de los mercados de ultramar, Ecofrut tiene una concentración del orden del 8% sobre el total de las exportaciones.


La otra empresa es Salentein Fruit, que mantiene el quinto puesto en el ranking de mayores exportadoras de frutas y hortalizas hacia los mercados de ultramar desde la temporada 2006. Si bien la mayoría de la fruta que comercializa esta firma lo hace a través de los puertos de San Antonio y Bahía Blanca (que es lo que se contempla en las estadísticas presentadas), otra parte importante lo hace a través de Buenos Aires, sobre lo que no hay datos al respecto.

 

Javier Lojo

jlojo@rionegro.com.ar

 



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