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El gobierno enfrenta un cambio de escenario
Sin grandes apoyos a los Kirchner, la economía comienza a complicarse.

Tras la derrota electoral del gobierno llegaron los cambios en el gabinete.

No hubo grandes sorpresas. Los reemplazos que se exigían desde algunos sectores económicos nunca llegaron.

Es más, con la salida de Carlos Fernández y la llegada de Amado Boudou, la administración K apunta a profundizar el modelo. La continuidad de Moreno en la Secretaría de Comercio es una clara señal de que "el rumbo no se cambia".

Como en las viejas épocas, los conflictos políticos comienzan a repercutir en los indicadores económicos. Es por ello que a partir de ahora será muy complejo separar la economía de la política para hacer un análisis del país. Y más aún cuando ya comenzó la carrera hacia las elecciones del 2011.

¿Qué es lo que hay que esperar para el segundo semestre del año?

En el plano político, continuará la puja por el dominio del Partido Justicialista (PJ). Los gobernadores que mantuvieron su caudal de votos en la última elección se están agrupando para solicitar profundos cambios en la conducción partidaria. Está claro que con el gesto de Néstor Kirchner no alcanzó. Exigen la renuncia del otro gran derrotado, Daniel Scioli, a la titularidad del partido.

En los próximos seis meses debería estar definida la nueva conducción o, por lo menos, las señales para saber cómo queda la nueva estructura del PJ.

En principio, el kirchnerismo ya adelantó que mantiene intacta su expectativa de ser gobierno para el 2011.

El otro sector que puja por el poder del partido está conformado por los gobernadores que salieron victoriosos en la última contienda electoral. Todavía no está definido quién liderará este frente, aunque no se descarta que sea "monitoreado" por el ex presidente Duhalde.

Queda claro para la sociedad que aquel que tome las riendas del PJ será quien defina el candidato presidenciable para el 2011.

Una transición "ordenada" dentro del justicialismo será clave para mantener las aspiraciones de poder una vez finalizado el mandato de los K.

En rigor de verdad, ya se inició esta transición política con un gobierno debilitado.

Y es en este escenario donde la economía tiene mucho que ver.

Para la mayor parte de los analistas consultados, los efectos de un nuevo viento de cola proveniente del repunte de los mercados externos no tendrán la incidencia que tuvieron en el período 2003-2007.

La micro interna de la Argentina hoy está condicionando al modelo y sólo con los buenos precios de los commodities no alcanza para mantener la economía por encima de la línea de flotación. Como mencionamos oportunamente, tras la elección del 28 cobró particular relevancia el factor político. Ello no significa que de ahora en más mandará la política sobre la economía y la situación internacional. "La etapa que se viene se caracterizará por una interdependencia permanente y muy fuerte entre estos tres ejes. Ése es el nuevo escenario", confió el economista Carlos Melconian en una de sus últimas apariciones en los medios.

De ahí que el rol de los gobernadores en esta nueva etapa estará íntimamente ligado a este esquema. Por ejemplo: si suben los commodities en el mercado internacional, la Nación tendrá más recursos no coparticipables en un escenario local en que las cuentas de los gobiernos provinciales están al "rojo vivo".

En los últimos cuatro años las transferencias de la Nación hacia las arcas provinciales se desplomaron significativamente. Entre la nueva agenda de los gobernadores está el reclamo por una mayor participación en la "torta" de los ingresos que llegan a la Nación. Nadie duda de que la presión política sobre este tema se mezclará con la negociación por el liderazgo del partido.

Pero la realidad matemática muestra que si la Nación cediese los recursos que les corresponden a las provincias, se generaría automáticamente un faltante adicional al financiamiento del Tesoro. Es una ecuación fiscal de suma cero: si a un sector le falta menos, al otro le faltará más. Frente a este complejo escenario Melconian destaca que "el objetivo político de la transición debería ser abrir fuentes de financiación genuinas que hoy no están disponibles".

Aunque no todo es tan sencillo para esta transición. Los gastos dentro de la órbita estatal se mantienen con una tasa de crecimiento peligrosamente alta (ver más información en página 8) mientras que los recursos se encuentran planchados por el parate económico del país. Esto quiere decir que el superávit fiscal con el que cuenta hoy la administración K se pulverizará hacia fines de este año. Estudios del sector privado así lo evidencian. En este contexto, está claro que las posibilidades de abrir nuevas fuentes de financiamiento para el país quedarán restringidas sólo para poder cubrir los desequilibrios de la caja nacional proyectados para el período 2010-2011. No hay manera de ampliar la "torta" para poder reorientar mayores fondos a las provincias.

Nación, en este contexto, se vería obligada a destrabar la cláusula que impide a las provincias endeudarse sin autorización del gobierno central. El problema reside en cuál será el uso que le darán los gobernadores a ese financiamiento.

Hoy, para sostener sus gastos corrientes, muchos municipios del país son asistidos por el sistema bancario, que presta a tasas superiores al 35% anual, un esquema inviable cuando se quiere trasladar al conjunto de las provincias. Antecedentes de este tema sobran. Basta recordar, a finales de los ´90, cuando muchas provincias terminaron pagando más por intereses a los bancos que por salarios a sus empleados.

 

La dolarización continúa

Durante el primer semestre del año la dolarización de portafolios en el sistema financiero argentino totalizó 10.200 millones de dólares. Hasta ahora el gobierno no tuvo grandes problemas con el suministro de divisas al mercado para poder saciar la fuerte demanda de dólares. El superávit comercial acompañó positivamente esta "mini-corrida cambiaria". Según las estadísticas oficiales, el intercambio comercial argentino (exportaciones menos importaciones) dejó un saldo positivo del orden de los 9.900 millones de dólares en los primeros seis meses del año. Esta cifra muestra que en definitiva el ingreso genuino de divisas al país fue directamente al bolsillo de los que se dolarizaron en la primera parte del año. Si bien coyunturalmente este problema fue sorteado por el gobierno, el esquema no es sostenible en el tiempo.

Por un lado el superávit comercial -que permite tener disponibilidad de dólares- está dado por los controles policíacos que ejerce el secretario Guillermo Moreno sobre las importaciones que realiza el país. Este esquema, de mantenerse en el segundo semestre del año, terminará afectando el desarrollo de la economía.

Por otro lado, si no se corta la dolarización, la demanda de divisas será progresiva y el Banco Central deberá intervenir vendiendo reservas. Hasta hoy poco más de 1.000 millones salió de las cajas del Central para sostener el sistema cambiario. Para que la gente deje de comprar dólares, la economía debe dar señales claras de su fortaleza y el gobierno, restablecer la confianza en el país.


¿ECONOMíA EN PILOTO AUTOMÁTICO?

Un reciente estudio de la Consultora M&S señala que, en general, en los momentos en que coexistieron gobiernos debilitados en sus años finales de mandato con programas económicos deteriorados, los oficialismos de turno terminaron optando por manejar en "piloto automático" la economía. Esto, para evitar que la macroeconomía estuviera a la deriva. Es dedicarse exclusivamente a tratar de llegar a la orilla (la elección presidencial) sin volcar: evitando líos "macro" gordos y conflictos sociales de envergadura.

El "piloto automático" fue una elección casi impuesta por las condiciones prácticas, políticas y económicas. Siempre existe la posibilidad de que un gobierno gire y replantee la política económica. Pero empíricamente en la última parte del mandato, y de cara a una elección, se termina buscando aguantar y administrar los problemas.

Lo que no se hizo en años previos ya no se hace.

Mirando la historia y evaluando los antecedentes de los últimos años, en el período 2009-2011 la chance de que el gobierno dé un giro de 180º en la política económica y resuelva en serio los problemas que no resolvió hasta ahora es nula.

No puede descartarse una profundización de la política económica, con el Estado "acosando" aún más a las empresas y órganos de control interviniendo en forma extrema en los mercados reales y financieros. Pero la chance de una "chavización" de la economía luce difícil de poder ser implementada. Con el resultado del 28 no hay plafond político para avanzar demasiado en este camino.

 

Javier Lojo

jlojo@rionegro.com.ar



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