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Argentina: qué economía hay que esperar para el futuro
Tres importantes analistas proyectan los condicionamientos del modelo para el período 2009-2011. existen más dudas que certezas.

Esto equivale a casi un 6% del PBI argentino. La fuga de capitales desinfla el globo de la demanda agregada y a los pocos meses repercute en la producción. Note que la fuga explicaría por sí sola la recesión argentina. Tengo la impresión de que la prima de riesgo-argentino no bajará de 900 o 1.000 puntos básicos una vez que se estabilice la situación financiera mundial. Con esto quiero señalar que, limpia de la crisis internacional, la prima se mantendría unos 700 puntos por encima de la prima de enero del 2007.

Estos 700 puntos representan el riesgo-K de expropiación, estatización o desastre político. Dicho plus no desaparecerá hasta que el factor K salga de escena. Hasta que Kirchner abandone el poder. A pesar de la gran fuga de capitales y la fuerte recesión, la inflación no cede. Entre abril del 2008 y abril del 2009 fue del 20%, casi la misma que en el 2007 y el 2008. ¿Por qué causa no cede? Porque mientras en el 2007 y el 2008 el dólar se mantenía fijo, entre abril del 2008 y abril del 2009, el dólar ha trepado un 18%.

Esto significa que sin devaluación la inflación argentina sería bajísima. Hay virtual consenso con respecto a que la crisis financiera internacional tocaría fondo en el tercero o cuarto trimestre del 2009 y a que la economía mundial iniciará una modesta fase expansiva en el cuarto trimestre del 2009 o el primero del 2010. El año que viene el PBI argentino acompañaría la expansión mundial con un aumento de entre 0,5% y 1,5%. El pronóstico económico de los próximos doce meses es, sin embargo, terriblemente incierto. Por un lado, el gasto público registra literalmente el nivel más elevado de la historia. El año pasado cerró en 31% del PBI, contra un promedio de 23% en el período 1977-2002 y contra 23% en el 2002.

Kirchner se las ingenió para aumentarlo en 8 puntos en seis años. Rompió los récords de Martínez de Hoz y de Menem y lo hizo con un dólar fijo, igual que ellos. Kirchner nos corre por izquierda y nos miente por derecha en más de un sentido. Cerrado al acceso a los mercados de capitales local e internacional por los defaults no resueltos (holdouts y Club de París), el default del INDEC sobre los bonos en pesos indexados y la estatización de las AFJP, y con la presión tributaria en un pico histórico y sin voluntad de contener el gasto público, sólo le queda el camino de la expropiación por la vía ordinaria (devaluación sostenida) y la vía extraordinaria (estatización del comercio exterior, confiscación de silos bolsa y cajas de seguridad). Son las decisiones que puede tomar un gobierno desesperado y sin límites, que finalmente se irá. A mediados del 2010 sabremos el final de esta apasionante historia.

Un escenario es Kirchner en cohabitación, en acuerdos con el FMI para evitar un default y aplicando medidas ortodoxas para contener el gasto público. Otro es un llamado anticipado a elección presidencial administrado por Kirchner. Y otro podría ser un gobierno de transición sin Kirchner haciendo lo que Kirchner debió hacer.

 

Cuando uno habla de teoría económica puede prescindir olímpicamente de la política. No así cuando uno habla de política económica. Es imposible evitar las consideraciones y los pronósticos políticos cuando se pretende armar escenarios económicos relevantes. Por esa razón me voy a tomar algunas libertades en tal sentido. La exposición se divide en tres partes: a) la coyuntura; b) los próximos doce meses y c) después de mediados del 2010.

El seguimiento de la coyuntura macroeconómica exige tres cosas: un buen modelo, oficio para interpretar los resultados del modelo y series estadísticas confiables para alimentar el modelo. Hasta diciembre del 2006, las series estaban disponibles en las páginas web de las oficinas económicas del gobierno nacional a costo cero. Eran publicadas con puntualidad, eran largas, estaban preparadas por profesionales especializados que usaban un método común y tenían la cobertura necesaria. Desde la intervención del INDEC en enero del 2007, hay que salir a comprarlas a las consultoras privadas. No son largas y no hay garantía de que sean consistentes entre sí. El gobierno ha interrumpido el suministro de un bien semipúblico esencial, por el cual la población sigue pagando impuestos.

Según las series que circulan en el mercado, la economía argentina entró técnicamente en recesión en abril pasado, tras acumular dos trimestres seguidos de caída del PBI respecto de igual período del año anterior. En el cuarto trimestre del 2008, la caída fue de 2,5%, en el primero del 2009, de 4% y en abril llegó a 6%. No creo que la causa de la recesión sea la caída del precio de los commodities de exportación; después de todo, la soja cotiza en la actualidad cerca del promedio del año pasado. Seguimos teniendo buenos precios. Creo que la causa fundamental de la recesión es la brutal suba de la prima de riesgo-país desde la intervención del INDEC. La prima saltó de 180 puntos básicos en enero del 2007 a 1.900 en marzo del 2009.

Tamaña disparada ha provocado una fenomenal reasignación de cartera desde activos (depósitos, bonos, acciones) bajo jurisdicción argentina a activos bajo jurisdicción extranjera. Según estimaciones fiables, la fuga de fondos desde octubre del 2007 alcanza los u$s 37.000 millones.

 

Jorge Ávila (*)

(*) Consultor privado y economista del CEMA.

 

ESCENARIO DE MAYOR CONFLICTIVIDAD SOCIAL

No sé si el resultado de las elecciones influirá tanto.
En todo caso, hay un conjunto de tendencias existentes que indican que el escenario va a ser bastante diferente.
Se ha frenado el proceso de crecimiento en Argentina y se inició un proceso de retracción en los primeros meses de este año.
Bajo cualquier perspectiva, en ningún caso implica que se pueda retomar un crecimiento de 7 u 8%. Lo que indica que en el escenario de los próximos dos años Argentina estará en recesión o en un contexto de nulo o bajo crecimiento. Cualquiera de esta dos variantes implican agravamiento del cuadro social.
Pese al crecimiento de estos años, la Argentina no pudo resolver problemas sociales fundamentales, entre ellos el desempleo y el empobrecimiento de su población.
En un cuadro de recesión o de bajo crecimiento, el desempleo y el empobrecimiento tienden a subir. El cuadro de conflictividad va a ser mayor. Esto se da a su vez en un contexto donde los recursos públicos, tanto a nivel nacional como provincial, son inferiores y donde por lo tanto la capacidad de gestionar los conflictos es más limitada. Sobre todo si no existen políticas públicas que rectifiquen la estrategias que hoy existen para darle ingresos al Estado. Hoy hay que recuperar rentas para el Estado que están en manos privadas. Por lo tanto lo que va a haber es desaceleración del gasto.
El financiamiento del megaplan de obra pública no exis-te. En el segundo semestre carece de financiamiento.
La Argentina tiene un proceso del fuga de capitales de 5.000 millones de dólares por trimestre. Si se mantiene y no hay política de regulación cambiaria distinta, vamos a tender hacia una mayor devaluación, con el impacto que esto tiene sobre los ingresos de la población. Por lo tanto, estancamiento o nulo crecimiento, ajuste fiscal y ajuste cambiario y escenario de conflicto para los próximos dos años. Para evitar esto se requerirían cambios sustanciales en la política económica.

Claudio Lozano (*)

(*) Diputado nacional y economista de la CTA.

 

LA CAPACIDAD DE RECUPERACIóN DE LA ARGENTINA

Los factores de incertidumbre económica que enfrenta a futuro el país son la evolución de los mercados mundiales y el contexto político interno. Luego del "veranito" internacional que hemos estado viviendo, es esperable que haya alguna recaída fuerte, aunque no caótica.
Sin embargo, lo peor de la crisis financiera externa habría pasado y eso haría que se moderara el ajuste económico mundial, que tocaría su punto mínimo a fines de año o principios del que viene, con una posterior lenta recuperación en EE. UU. En tanto, el marco doméstico luce más complicado.
La fuga de capitales empezó en el segundo trimestre del 2008 por el mal manejo gubernamental del conflicto con el campo, pero un contexto internacional todavía favorable moderó su costo interno. En tanto, a partir del estallido de la crisis mundial y particularmente del aumento de la percepción de riesgo por la confiscación de los ahorros para la vejez de los afiliados a las AFJP, las tendencias recesivas locales se profundizaron. Si bien la mejora mundial moderó la caída local, será el resultado electoral el que determine la capacidad de recuperación argentina. La situación de menor riesgo es aquella en que el gobierno, aunque no le vaya bien, retenga el poder suficiente para negociar condiciones de gestión mínimas con el resto del justicialismo.
Esto moderará sus posibilidades de avanzar en el camino de intervencionismo, estatismo, manejo de la Justicia, coacción a la libertad de prensa y otras líneas propias de esta gestión, que tienden a ahuyentar a los inversores locales y extranjeros. Por lo tanto, podríamos ver que la economía local se recupera de la mano de la internacional, pero con menor fuerza que otras de la región.
Esto último se debe a que, aun en el mejor de los casos, los próximos dos años y medio serán de un fuerte desgaste del poder del gobierno y, por ende, de creciente incertidumbre política, sobretodo cuando se vea en el horizonte la elección presidencial del 2011. Por ello, las tendencias recesivas deberían volver hacia finales del 2010 o inicios del siguiente.
En tanto, otros tres escenarios asoman, aunque con baja probabilidad. En uno, el gobierno logra retener el liderazgo del PJ, porque le va bien electoralmente o porque a sus competidores les va peor. En este caso, intentará fortalecer su poder autocrático avanzando sobre el sector privado, la Justicia y la prensa, para compensar una mayor debilidad política. Esto lleva a una situación muy conflictiva y peor que la anterior en términos de actividad. En tanto, los otros dos son más recesivos aún. Implican que, luego de un resultado electoral que lo debilita, no acepta diálogo alguno y eso deriva en inestabilidad institucional y, a la larga o a la corta, nos lleva a un escenario parecido al del 2001-2002.
Por último, en la primera proyección, la más probable, el Banco Central seguirá con su política de "flotación administrada", aunque acelerando el ritmo de suba. Por lo tanto, el dólar terminaría el año por encima de $ 4,20. La inflación, también, tocará piso en junio o julio, para tender luego a aumentar.

 

Aldo Abram (*)

(*) Aldo Abram es director ejecutivo del CIIMA-ESEADE .



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