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La industria de autopartes trata de resolver su propio rompecabezas
El sector podría perder 15.000 puestos de trabajo a lo largo del año. Ante la retracción continúan acumulándose las promesas de medidas gubernamentales.

Los problemas de competitividad en la industria de autopartes se acentuaron desde principios del 2008, fundamentalmente por los aumentos de los costos internos y la depreciación cambiaria en Brasil, que impactó allí en las decisiones de fabricar nuevos modelos, las localizaciones de piezas y la facturación de las empresas. Con la ley 26.393 de fortalecimiento del sector, el año pasado se estableció financiamiento para la integración de componentes locales en nuevos modelos.

Casi en las vísperas de la última Nochebuena, Débora Giorgi, ministra de Producción, y Fernando Fraguío, secretario de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa, se comprometieron ante directivos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) a implementar una línea de financiamiento de 500 millones pesos, con una tasa anual del 11 ó 12%, para preservar la estabilidad de la industria ante la crisis.

No fue eso todo, ya que los empresarios solicitaron al gobierno corregir la cobranza del gravamen a las Ganancias, eliminar retenciones industriales del 5%, elevar los reintegros a las exportaciones y disponer el pago de aportes patronales a cuenta del Impuesto al Valor Agregado u otros.

Después se registraron solicitudes de autopartistas al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para que abriera procedimientos preventivos de crisis (PPP), ante la posibilidad de una retracción significativa, por el impacto de la situación sobre las terminales automotrices.

Varias autopartistas solicitaron a sus casas matrices en el exterior que aceptaran esperar un tiempo prudencial antes de adoptar cualquier drástica decisión, otras achicaron sus estructuras y algunas anunciaron para un futuro próximo cierres de plantas y la concentración de sus operaciones en Brasil.

La AFAC advirtió que firmas que nuclea no estarían en condiciones de afrontar aumentos salariales en el mediano plazo sin un fondo de suspensión o con la extensión del "Programa de recuperación productiva" (Repro), que consiste en un subsidio de 600 pesos por operario, otorgado por la cartera laboral para complementar haberes caídos y que ciertas firmas recibieron. De cualquier manera, hubo autopartistas que concedieron sumas no remunerativas y pactaron incrementos a partir de determinada fecha.

La actividad, en promedio, cayó el 30% y en determinadas franjas el 50%. Por eso en la AFAC consideraron "muy importante que el gobierno se involucre y que los anuncios tengan como objetivo la preservación del empleo". De las 130.000 personas ocupadas por toda la cadena de valor, aproximadamente la mitad -62.000- corresponde al autopartismo, repartiéndose el resto entre las terminales y los concesionarios casi en proporciones iguales.

Como el autopartismo se complicó quizás más que cualquier otra industria, se dijo que podría perder 15.000 puestos a lo largo de este año. En el grupo Proa, que nuclea a fabricantes de componentes de la Asociación de Industriales Metalúrgicos Argentinos (ADIMRA), diagnosticaron que "la situación es sumamente grave considerando que tenemos empresas que experimentan caídas del 50 al 60%; todas muy complicadas, tanto las que proveen a las terminales como las que venden al mercado de reposición".

Juan Cozzuol, presidente de la AFAC, explicó en diciembre último que era "utópico" suponer el reemplazo de las ventas externas -representaban el 75% de la producción- con las internas, por más que se promovieran.

Las exportaciones del complejo automotor aumentaron el 20,6% en el 2008 con relación al 2007 y proporcionaron 7.246 millones de dólares, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Correspondió a los automóviles el 39%; vehículos de carga, ómnibus y otros y sus chasis, 33%; cajas de cambio, 8%; motores, 5%; demás autopartes, 15%. En lo que se refiere a las operaciones de colocaciones de componentes en otros países, la AFAC documentó que aportaron 2.557 millones de dólares, en tanto las importaciones demandaron 7.928 millones al elevarse el 13% y el 24%, respectivamente, sobre el 2007 y provocar un desequilibrio de 5.370 millones que fue récord histórico.

Brasil siguió siendo entonces el principal cliente: adquirió componentes por 1.446 millones de dólares, el 57% del total, con un crecimiento del 21% con relación al año precedente. Estados Unidos compró por 190 millones, casi el 6% por debajo del 2007, principalmente asientos, partes de ejes, neumáticos y válvulas de admisión, y México redujo el 10% sus demandas de cajas de cambios, ejes, partes de motor y amortiguadores.

Para el 2009, en un primer momento se estimó que se fabricarían 700.000 automóviles y luego 410.000, es decir el 30% menos que los 600.000 del 2008. Entre enero y abril de este año se realizaron 108.796, o sea 70.282 menos que en idéntico período del 2008, cuando se hicieron 179.078, según la Asociación de Fábricas de Automóviles (Adefa). Las exportaciones del primer trimestre, en tanto, llegaron a 37.486, con una merma de 31.011 frente a 68.497 de idéntico lapso anterior.

En gran medida, el futuro autopartista local estaría supeditado a la performance de Brasil, ya sea a través de las ventas directas como de las indirectas concretadas mediante unidades terminadas, pero bajo ciertas condiciones. El encuentro bilateral de empresarios en abril contribuyó a que los fabricantes brasileños de baterías aceptaran limitar este año sus envíos a la Argentina a no más de 850.000. En Buenos Aires, los días 4 y 5 de junio representantes de sectores sensibles de ambas naciones cerrarían nuevos acuerdos, entre ellos los de frenos y embragues.

Al concluir abril, Giorgi publicitó que el gobierno buscaba "encontrar una solución integral y preservar la totalidad de los puestos de trabajo y las producciones de las fábricas de autopartes". Lo dijo delante de Carlos Tomada, titular de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, quien confirmó, a su turno, que se estudiaba esa alternativa.

Los vehículos nacionales tienen, en promedio, un 40% de componentes locales, proporción que en términos de valor de las unidades es del 25%. Como contrapartida, Brasil exhibe una integración cercana al 80%.

En las postrimerías de marzo, Giorgi aceptó evaluar la ampliación de créditos "blandos" para los autopartistas, provenientes de fondos de la seguridad social, y controlar el convenio firmado un mes antes entre la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa y Adefa, dentro del "Régimen de Aduana Factoría" (RAF), para reducir en un 6% el índice de componente importado durante el período 2009-2011.

Cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner visitó el vecino país, en marzo, trató el tema automotriz (incluyendo las autopartes). Como allí fabrican autos de baja gama, que son los más rentables del negocio, y la Argentina se especializa en los de alta gama y utilitarios, se propuso avanzar en cupos de importación. Mientras tanto, los autopartistas pidieron disminuir las retenciones y acelerar la devolución de impuestos a la exportación.

Para ayudar al autopartismo y bajar el déficit comercial con Brasil, el gobierno nacional confió últimamente en que el múltiple Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, consiga que las terminales reemplacen gradualmente en sus producciones las piezas brasileñas por las nacionales. Evidentemente se tuvo en cuenta que Néstor Carlos Kirchner, al lanzar su candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, reveló que sueña con volver a "construir el auto argentino, como lo hizo el general (Juan Domingo Perón), el avión argentino, con manos argentinas, producción nacional e industria argentina"...

La mayoría de las terminales dispusieron, desde el año pasado, recortes en las horas de producción, suspensiones, adelanto de vacaciones y no renovaron contratos temporarios. Como la ayuda requerida del gobierno no surgiría de la constitución de un fideicomiso, General Motors, Mercedes Benz y Peugeot-Citröen procuraron que la Anses participe en la suscripción de obligaciones negociables que emitirán por 250 millones de pesos.

Por los reclamos del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), algunas automotrices aceptaron rever medidas, mejorar las remuneraciones de sus planteles, incluso con ayuda estatal a través del Repro, y previeron reanudar las negociaciones en julio.

En Adefa pensaron en el relanzamiento del plan "Auto cero kilómetro barato", con colocación de todos los modelos, sin restricciones, y la ayuda de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) para financiar hasta el 80% de los precios de los "modelos base", en tanto que el 20% restante deberán aportarlo los compradores.

 

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar

 



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