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Paliza a la española
Rafa primero elogió a Murray, pero después lo destrozó en la final de Indian Wells. Fue 6-1 y 6-2 en 80 minutos.

"Tiene buenos golpes, conoce a la perfección el juego en las líneas... Es completo Andy, será difícil vencerlo. Tendré que hacer mi mejor tenis para derrotarlo".

Rafael Nadal regó de elogios los pies de Andy Murray, pero 24 horas más tarde lo trató como a un novato y lo destrozó en la final de Indian Wells.

Fue un concierto de primer nivel el que brindó "Rafa" ante un Murray que vivió el partido como una pesadilla, y que terminó cayendo en manos del número 1 del planeta por un inapelable 6-1 y 6-2.

Aquellas palabras de Nadal no tuvieron nada que ver con un acto de falsa modestia, porque en realidad es cierto es que el británico venía jugando excelente, al punto de que en semifinales se había encargado de Roger Federer.

Pero Rafa lo borró literalmente de la cancha, tanto que cerró su victoria en apenas una hora y veinte minutos y volvió a calzarse la corona del Master americano (entregó 1000 puntos al ganador), como lo había hecho en 2007.

En el mano a mano, el español tiene una ventaja de 6-2 con Murrray, pero la última vez había sido alegría para el escocés de 21 años en la final del abierto de Rotterdam, en febrero pasado.

Antes del choque, la preocupación pasó por el intenso temporal que azotó desde las primeras horas de la mañana Indian Wells, y que cayó tras la final femenina (ver Drop Shot). Cuando a lluvia amainó, las tribunas comenzaron a poblarse y los dos gladiadores arrancaron sin dudas en su servicio: el escocés mostrando su habitual temple y los latigazos de marca registrada; el español, con esa garra interminable y su arsenal de combinaciones.

En el cuarto punto del primer set llegó la rotura de servicio de Nadal en la tercera bola de "break",. El "1", de nuevo con su saque, consolidó esa ventaja gracias a los continuados errores de su rival (4-1).

Los nervios tenían atenazado al escocés, incapaz de espantar los fantasmas. Así Nadal volvió a conseguir otro "break" que dejó muy llano el camino hacia el primer set, un objetivo que cumplió inmediatamente después, ayudado por unas ráfagas de viento que acusó más su rival.

Murray comenzó a ver el principio del fin y supo que debía dar un giro total a la situación para mantener alguna opción de victoria. Regresó a la pista con determinación y se apuntó el primer juego en blanco, pero Rafa jamás teme, muy pocas veces duda.

Si el británico se desesperaba por las condiciones climatológicas, a Nadal, superior mentalmente, le salía todo. Murray optó por subir más a la red, pero la estrategia no resultó y el español primero consiguió un nuevo "break" y luego lo confirmó (4-2).

De ahí al final, un repertorio sin fin aparente de globos y golpes ajustados a la línea auparon al mallorquín a su segundo título de la temporada, tras la corona de Australia.



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