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Huracanazo

Narváez se metió en la historia grande. Y pensar que "ni siquiera fantaseaba con ser campeón"

 

"Ni fantaseaba con ser campeón del mundo". Ésa fue una de las primeras frases que tiró Omar Narváez, quien se metió definitivamente en la historia grande del deporte argentino. Con su memorable victoria ante Rayonta Withfield, el "Huracán" de Trelew llegó a las 15 defensas exitosas y pasó al inmenso Carlos Monzón.

"El boxeo me permitió lograr gloria y prestigio, algo lo que nunca hubiera podido imaginarme sin andar por este camino. Cuando empecé en este deporte ni siquiera fantaseaba con ser campeón", dijo, emocionado el campeón mosca,

El patagónico lleva ya más de seis años como dueño del cinturón OMB de los moscas, que ya forma parte de su alma y de su piel. "Creo que más allá de las 15 defensas lo que valoro es la historia que hay detrás de ellas. Esta vez por suerte pude escribir una página feliz ganándole a Withfield, uno de los monstruos de la categoría, el número uno del ranking, frente a toda mi gente y por nocaut, que es algo que hace mucho no conseguía", resaltó.

Para el "Huracán" el sano deseo del norteamericano de destronarlo terminó por favorecer su tarea y otorgarle un brillo adicional a la noche más extraordinaria de su vida deportiva.

"Se notó que Withfield vino bien preparado y que tiene corazón, ya que a medida que se le fue complicando la pelea no me facilitó las cosas, sino que fue tomando mayores riesgos y eso terminó derivando en el triunfo por nocaut", opinó.

Y luego remarcó lo decisivo que suele resultar un entrenamiento sin descuidos: "Fue una de las mejores preparaciones de mi vida. Creo que sufro más en el gimnasio, cuando estoy trabajando, que arriba del cuadrilátero. Esto me permitió disfrutar de la pelea desde el primer momento, cuando crucé las sogas y la gente empezó a gritar dale campeón".

Un cabezazo en el cuarto asalto hirió el arco superciliar izquierdo de Omar y también se sobrepuso. "Por suerte lo manejé con calma, no perdí la cabeza, pero si me preocupé y empecé a meter las manos con mayor vehemencia porque a pesar de que cuando me senté en el rincón me dijeron que no era nada yo no me veía la herida y pensé que me lo decían para que me quedara tranquilo".

De cara al futuro, comentó que tiene "ofertas para pelear en una categoría superior, pero la verdad es que en estos últimos días me di cuenta de que todavía puedo dar este peso perfectamente y me siento muy cómodo en esta división". Está claro que va por más.

¿La pelea con Withfield? En un colmado y conmovedor Nuevo Palacio Aurinegro, el campeón exhibió un completo repertorio: inteligencia, técnica, velocidad, y un apetito de gloria insaciable.

Con un juego de piernas excelente dejó sin respuestas a un sorprendido rival y ganó en confianza en la medida que pasaron los asaltos. Ya en el segundo, le provocó un leve corte en el labio inferior, por un directo de derecha. De todos modos, en ese segmento, al anfitrión le faltó actividad y el retador terminó arriba en el round, toda una excepción en la noche de Madryn.

En el cuarto, el oriundo de Georgia le pegó el cabezazo que pareció complicarle los planes a Omar. Ese impacto calentó la pelea porque el público bramó en favor de su ídolo y el rey mosca aceitó sus movimientos para apabullar a un rival que había llegado a la Argentina también como imbatido.

Como el estadounidense a los codazos el ár

bitro le descontó dos puntos, pero la pelea ya tenía un dominador excluyente. En el noveno Narváez estuvo a punto de noquear a Withfield, pero en el décimo directamente lo demolió y terminó de darle forma a una obra maestra.

El "Huracán" pasó a gozar de un récord que incluye 29 triunfos (18 antes del límite) y dos empates, y está claro que su ciclo está lejos de acabarse y que por lo contrario está capacitado para incursionar y asombrar en otros mercados. (DyN/AR)



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