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Escritores que se han animado a la historieta

Juan Sasturain, Alejandro Jodorowsky, Pablo de Santis y Marcelo Birmajer figuran entre quienes han cultivado el género.

BUENOS AIRES (DPA).- A pesar de que el cómic aún es considerado en ciertos círculos una suerte de "hermano menor" de la literatura, varios escritores se animaron con él: algunos, como Julio Cortázar, lo hicieron tímidamente, de forma casi experimental, mientras que otros, como el chileno Alejandro Jodorowsky o los argentinos Juan Sasturain, Pablo de Santis y Marcelo Birmajer, conjugan desde hace tiempo su oficio de novelistas y cuentistas con la escritura de guiones de cómics.

"Quien piensa que 'Asterix' o el 'Corto Maltés' parten de un género menor es una persona sin sensibilidad y va a considerar género menor muchas obras de arte", afirmó Marcelo Birmajer, autor de novelas como "Tres hombres elegantes" y libros de cuentos como "Historias de hombres casados", quien comenzó a escribir guiones de cómics a los 19 años en la mítica revista "Fierro", cuya aparición a mediados de los '80 revolucionó el mundo de la historieta nacional.

Pocas personas saben, por ejemplo -incluso la mayoría de sus más fervientes lectores-, que el argentino Julio Cortázar escribió a fines de los años '70 un cómic con fuerte sentido político, una alegoría de la historia argentina llamada "La raíz del ombú", junto al dibujante argentino Alberto Cedrón, cuando los dos vivían en el exilio. Publicado inicialmente en Venezuela con una tirada de 300 ejemplares que nunca se llegó a distribuir -en Argentina su publicación era impensable debido a la dictadura- fue editado recién en el 2004 por la Fundación Internacional Argentina con motivo del 90º aniversario del nacimiento del escritor.

Anteriormente, en 1975, Cortázar había publicado la nouvelle "Fantomas contra los vampiros multinacionales, una utopía realizable", en la que narraba su experiencia en el Tribunal Russel II, integrado por intelectuales, políticos y científicos para denunciar la situación de los derechos humanos en América Latina, intercalando en el texto partes del cómic "La inteligencia en llamas", basado en el célebre villano de novelas policiales francesas "Fantomas".

"La palabra 'literatura' aplicada a una historieta es un elogio, mientras que no dudamos de que un cuento malísimo pertenece a la literatura", indicó Pablo de Santis, ganador del premio Planeta-Casamérica por "El enigma de París", autor de libros juveniles y que también se inició como guionista de cómics en la primera revista "Fierro" (después de años sin circular, actualmente sale una vez por mes con el diario Página/12). "A la historieta como género popular le ha costado entrar en un nivel de reconocimiento, pero también les ha pasado a muchos clásicos de la literatura infantil que hoy en día son considerados parte de la gran literatura pero en su época no lo fueron", agregó.

El caso de Alejandro Jodorowsky es paradigmático. Este múltiple artista chileno, que reside desde 1989 en Francia y se ha destacado como escritor, poeta, filósofo, dramaturgo, director de cine y actor, es además un reconocido autor de cómics que trabajó junto a algunos de los dibujantes franceses más prestigiosos, como Jean Giraud ("Moebius"), con quien ideó la famosa saga de "El Incal".

Jodorowsky incluso colaboró junto al poeta y escritor chileno Enrique Lihn en una "novela-cómic" inconclusa llamada "Roma, la loba", con guión del primero y dibujos del segundo, que se había formado como dibujante en la Escuela de Bellas Artes.

En una larga charla de Jodorowsky con miembros de la industria del cómic chileno publicada junto a "Roma, la loba" en un volumen titulado "Un cómic" (Pablo Brodsky, 1992), el escritor confesó: "El cómic para mí es un arte maravilloso, pero hay que tomarlo como un arte industrial. Es totalmente diferente de las vanidades de la literatura. Cuando hablas con un poeta o con un novelista, se toman como la gran cosa. Son usados políticamente, son honoríficos, tienen premios establecidos, etcétera. El cómic es humilde, no es considerado arte, es despreciado. Hay que partir de la base de que es arte, pero un arte industrial, que es un oficio más".

El argentino Juan Sasturain, autor de novelas como "Manual de perdedores" y director de "Fierro", ideó junto al famoso dibujante Alberto Breccia "Perramus", una de las historietas argentinas más prestigiosas en el país y el exterior. Por "Perramus" desfilaron, convertidos en personajes de historieta, desde Gardel y Fidel Castro hasta Gabriel García Márquez y Jorge Luis Borges, en una pequeña venganza, quizá, contra aquellos que se resisten a relacionar el cómic con la literatura.

"Considerar la historieta un género menor es un prejuicio como el que hizo que la Academia (de Letras) tardara mucho en reconocer como autor importante a Osvaldo Soriano, por ejemplo. Preconceptos habrá siempre, ya que siempre se privilegió lo tradicional, lo que se hace como siempre se hizo", señaló por su parte Daniel Divinsky, dueño de Ediciones de la Flor, que publicó el cuarto volumen de "Perramus", "Diente por diente", además de los trabajos de los humoristas gráficos más importantes del país, como Quino, Fontanarrosa y Maitena.

Para De Santis, si bien hay historias que pueden ser narradas en más de un medio, la historieta es un buen soporte para lo fantástico. "En un cuento o una novela hay que justificar mucho más cuando uno se aleja de la realidad. En cambio, las historietas tienen algo de sueño, uno acepta las cosas sin pensar si es verosímil".

"Yo creo que 'Maus' nos demuestra que cualquier historia se puede narrar en cómic", apuntó por su parte Birmajer en referencia al famoso cómic creado por el historietista estadounidense Art Spiegelman, en el que narra el paso de su padre, judío polaco, por el campo de concentración de Auschwitz retratando a los judíos como ratones y a los nazis como gatos.

"El problema es que la base humana tiene un serio problema para admirar la belleza que producen sus semejantes. Los capacitados para apreciarla son pocos y, dentro de esos pocos, no todos pueden apreciar toda la belleza que producen los demás".

 

Astrid Riehn



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