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La Argentina ocuparía el lugar 29 en un ranking de países más atractivos
Preocupación por la crisis financiera casi global, la recesión en las principales .economías y la caída en los precios de los commodities. Serán importantes los esfuerzos por mantener el crecimiento sustentable -aunque no a tasas tan significativas como en el pasado reciente- y profundizar diferentes acciones.

Cristina Fernández de Kirchner, primero cuando era candidata a presidenta de la Nación y después como titular del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), visitó diferentes países y en cada uno prometió, de alguna manera, consolidar los logros macroeconómicos del anterior gobierno de su esposo y mantener abiertas las puertas a las inversiones extranjeras. No obstante semejantes promesas y los intentos por demostrar una política exterior muy activa, no fueron los esperados los resultados concretos en cuanto a nuevas radicaciones de capitales, probablemente por ciertas decisiones internas. Tampoco ayudarán otras más recientes que pueden suponerse expresiones de inseguridad jurídica, como la eliminación de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), las denuncias contra la distribuidora de electricidad Edelap, controlada por la norteamericana AES; la expropiación del paquete accionario de Aerolíneas Argentinas y Austral y hasta el proyecto de blanqueo de capitales.

En el país, además, "no obstante estar mejor preparado que en el pasado, la conjunción global de la crisis financiera, la recesión en las principales economías desarrolladas y la caída en los precios de los commodities harán sentir su impacto sobre el crecimiento", observaron desde Prosperar, la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones.

Los flujos de inversión extranjera directa (IED) mundiales alcanzaron su record histórico en el 2007, con 1,8 billones de dólares, pero esa trayectoria alcista se revertiría. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estimó que esos flujos caerán el 10% en el año que concluye.

A su vez, "si bien la IED podría caer en el corto plazo, la creciente internacionalización e integración a cadenas de producción globales permitirían prever su sostenimiento en valores moderadamente altos en el largo plazo", interpretaron en Prosperar. Los factores que debilitarían los citados flujos serían:

? Estados Unidos y Europa, que son los principales emisores de IED a América Latina y la Argentina y los más afectados por la crisis.

? Menores créditos y rentabilidades.

? Precios inferiores de los commodities exportados, con un doble efecto: menor atractivo de inversiones y efecto ingreso negativo, que afectaría el ingreso disponible, el ahorro y, consecuentemente, la tasa de inversión doméstica.

 

"ACTIVIDAD MODERADA"

En el 2009 la Argentina tendría -según la citada agencia estatal- "una actividad económica moderada" cuyo desempeño final dependería en buena medida de "las posibilidades reales de contención de la crisis por parte de las economías desarrolladas, del ritmo de crecimiento de los principales mercados emergentes (en particular Brasil y China) y de la implementación de políticas coordinadas a nivel internacional para proveer de liquidez a las economías emergentes afectadas, así como del impacto de las políticas anticíclicas que aquí se adopten".

En ese marco, serán importantes los esfuerzos que se desplieguen a nivel nacional para mantener el crecimiento sustentable -aunque a tasas no tan significativas como en el pasado reciente- y profundizar las acciones para continuar invirtiendo en las capacidades macroeconómicas, la infraestructura, la tecnología y la preparación de la fuerza laboral con el propósito de mejorar la competitividad.

Luego de alcanzar su punto más bajo en el 2003, la IED en el país comenzó a recuperarse. Alcanzó los 6.462 millones de dólares en el 2007, más que los 5.300 millones del promedio anual de los ´90. Y mientras el balance de pagos del primer semestre del 2008 reflejó un crecimiento del 64,3% ante el mismo período del 2007, el balance cambiario para el tercer trimestre de este año, que contempló sólo la categoría de "aportes", ostentó una suba del 40% de la IED frente a idéntico lapso del 2007, una evolución que "no necesariamente se va a mantener en el cuarto trimestre del 2008, así como en el 2009, dado el cambio en el contexto internacional". Para Beatriz Nofal, presidenta de Prosperar, "se distingue una mejora en la composición de la IED", explicada por la mayor capacidad productiva de las empresas extranjeras establecidas en la Argentina y el ingreso de nuevas transnacionales o "greenfield investments" (las que preparan el terreno para futuras inversiones). Asimismo, aumentaron en el 2007 la participación de las inversiones vía nuevos aportes de capital y la reinversión de utilidades, con el 35,5 y el 31,7% respectivamente, en contraste con los cambios de manos (fusiones y adquisiciones) que en los ç90 participaron en promedio el 56,4% (ver aparte) y alcanzaron sólo al 4,3% de la IED en el 2007.

"Con estos montos de IED, si bien por debajo de algunas naciones de la región, la Argentina se ubicó en un nivel similar al de algunos desarrollados o de reciente desarrollo", publicitó Nofal.

En una encuesta a 560 ejecutivos de empresas globales del Ministerio de Comercio e Inversión de Gran Bretaña se identificó a la Argentina como "uno de los principales mercados de alto crecimiento". Fuera de los BRIC -Brasil, Rusia, la India y China, fuertes receptores y grandes emisores de IED a escala global- se ubicó en el noveno puesto y fue señalada como un destino con un enorme potencial. No obstante, perdió participación en los flujos recibidos por América Latina, principalmente como consecuencia de los mayores montos obtenidos por Brasil en el 2007.

Más allá de la propaganda local oficial, la UNCTAD ubicó a la Argentina en el 29º lugar en el ranking de los países más atractivos para la IED. En el 2007 los flujos de las mismas hacia las naciones desarrolladas aumentaron el 33% y superaron los 1,2 billones de dólares, en tanto las salidas de esos sitios ascendieron a casi 1,7 billones. En el ranking de receptores, el liderazgo lo mantuvo Estados Unidos, seguido por Gran Bretaña, Francia, Canadá, Países Bajos, España, Alemania, Bélgica, Suiza e Italia. Entre las economías en desarrollo y transición se ubicaron China, Rusia y Hong Kong (China). La Argentina no fue especialmente atractiva si se la compara con Brasil (5º), por ejemplo -en el 2007 superó los 37.500 millones de dólares, o sea que casi duplicó los 19.000 millones del 2006-, y México (9º). Detrás de la Argentina aparecieron Venezuela (31º), Chile (37º) -aun con su economía dinámica y abierta, quizá por tratarse de un mercado relativamente pequeño (16 millones de habitantes)- y Perú (40º).

Según la UNCTAD, la Argentina recibió IED en el 2007 por 6.462 millones de dólares -y en el primer semestre de este año, 3.659 millones-, mayormente destinados a ampliar capacidades productivas, mientras Brasil captó 35.000 millones; Chile, 14.000 millones y Colombia, 12.000 millones.

En términos generales el informe del organismo de las Naciones Unidas previó para el período 2007-2009 que el flujo de IED debería seguir creciendo, pese a la inestabilidad financiera y al proteccionismo de ciertas naciones. El acceso a mercados de gran tamaño y expansión fue citado como la mayor contribución para el arribo de las IED, seguido por el financiamiento y la disponibilidad de mano de obra capacitada, no sin dejar de reconocerse que es decisiva para orientar inversiones si es "barata".

 

Cuando se entremezclaron situaciones diversas

El fin del régimen de convertibilidad en diciembre del 2001, la devaluación del peso y el default de la deuda externa pública y parte de la privada constituyeron para Ariana Sacroisky "un punto de quiebre de una de las fases de mayor afluencia de inversión extranjera directa (IED) a la Argentina".

El análisis de los flujos registrados entre la primera y la segunda mitad de los ´90, con ingresos promedios de 3.000 millones de dólares y 10.600 millones respectivamente, interpretó la investigadora del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cefidar) que podría llevar a extraer "conclusiones auspiciosas". Destacó, también, que en esa década hacia la adquisición de firmas existentes derivó principalmente el financiamiento externo, con el 56% de los ingresos de 1992/1999 y una participación preponderante de las fusiones y adquisiciones.

Subrayó, asimismo, que "las privatizaciones dieron cuenta de la mayor parte de los cambios de manos hasta 1993, año a partir del cual, prácticamente agotada la enajenación de activos públicos con la venta parcial de la petrolera estatal YPF, la adquisición de firmas privadas nacionales por contrapartes extranjeras explicó el grueso de los cambios de propiedad". Este segundo proceso, sin embargo, se vinculó también con "el plan de privatizaciones conducido previamente, en el que empresas transnacionales fueron en forma progresiva adquiriendo las participaciones de los grupos locales y bancos con sedes en el exterior que integraron los consorcios tripartitos adjudicatarios de las empresas públicas".

Los flujos de IED volvieron a cobrar relevancia y en 2004-2005 alcanzaron los 4.051 millones de dólares en promedio -si se descuentan los cambios de mano en las empresas-, mientras en 1990-2001 dicha media fue de 3.000 millones, con lo cual se podrían extraer "conclusiones auspiciosas" respecto de la incidencia de tales ingresos en la estructura productiva local.

Entre los argumentos sobre la necesidad de incrementar tales flujos, Sacroisky destacó:

? "la necesidad de financiamiento para realizar las inversiones requeridas por la economía local y responder al incremento en la demanda,

? "la restricción externa dada por el carácter cíclicamente escaso de divisas, independientemente de su destino final, y

? "el incremento en la capacidad productiva, los derrames tecnológicos y organizacionales y la creación de canales de distribución derivados de los desembolsos de las empresas extranjeras, independientemente de su forma de financiamiento".

 

Miguel Ángel Fuks
miguelangelfuks@yahoo.com.ar



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