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El crack financiero global pone en jaque la Premier League
La ausencia de liquidez, las deudas cada vez más abultadas y la falta de financiación amenazan a casi todos los clubes de fútbol de la liga inglesa. Muchos de ellos son propiedad de magnates estadounidenses que perdieron buena parte de sus fortunas por el derrumbe bursátil de los últimos meses.

Sir Alex Ferguson es mucho más que el entrenador del Manchester United. Tanto, que apenas si lo entrena. El escocés es el mánager de los "diablos rojos" y se encarga de casi todo, pero principalmente de los números del plantel de futbolistas. Sir Alex tendrá mucho trabajo en los días por venir.

La crisis financiera mundial le pega duro a la economía del Manchester United también. En mayo del 2005 el magnate estadounidense Malcolm Glazer se transformó en el mayor accionista del club inglés tras adquirir el 70% de las acciones. El costo de la operación fue de 1.153 millones de euros, pero Glazer no puso un peso de su bolsillo: prefirió endeudarse pidiendo un préstamo en bancos del sistema financiero norteamericano, ese que hoy ya no existe. Pero al préstamo no lo pagará Glazer sino el Manchester United, ya que el bueno de Malcolm traspasó la deuda al club, al que puso de garantía ante los bancos que le prestaron la plata. Los intereses de ese préstamo, según el diario inglés "The Independent", ascendieron a 67 millones de euros anuales, lo que representa unos 184.000 euros diarios para el Manchester United. Antes de Glazer, el club no tenía deudas.

Pero los males de los "reds devils" también están estampados en su camiseta y bajo la sigla AIG, que no significa otra cosa que American Insurance Group, la tercera más grande empresa aseguradora norteamericana, caída en desgracia tras sumar deudas por 9.000 millones de dólares y rescatada/estatizada por la Reserva Federal de Estados Unidos.

AIG y Manchester United habían firmado un contrato de 71 millones de euros por cuatro años a cambio de ser el sponsor principal de la camiseta roja. Tras la intervención del gobierno de Bush, un chiste recorre Inglaterra: que al Manchester lo sostienen los contribuyentes norteamericanos.

En octubre pasado Glazer, Ferguson y compañía fueron informados de que AIG ya no estaba dispuesta a seguir pagando los 20 millones por año. Hace unos meses le dijo a Cristiano Ronaldo que ni soñara con un aumento porque ya ganaba suficiente. Y suficiente para Ferguson son los 284.000 dólares semanales que el portugués aceptó cobrar cuando el año pasado renovó su contrato de 7,2 millones anuales. Quien sigue en la lista para negociar un nuevo contrato es Carlos Tevez. El amigo americano ya le prometió al crack de Fuerte Apache una renovación hasta el 2014 y un fuerte aumento salarial. Palabra de Glazer, claro.

Deudas sobran

Las cosas no están mucho mejor en los otros clubes grandes de la Premier League. Los propietarios estadounidenses del Liverpool, Tom Hicks y George Gillett, deben renegociar a comienzos del 2009 la deuda por la compra del club -ocurrida en marzo del 2007-, unos 700 millones de euros financiados por la firma norteamericana Wachovia -una de las víctimas de la actual crisis-, que será comprada por su competidor, el Citigroup.

Chelsea está mucho más endeudado aún, en unos 875 millones de euros, pero el acreedor es su propio dueño, el "mecenas" ruso Roman Abramovitch, lo que hasta cierto punto es una garantía.

La deuda de los cuatro grandes clubes de la liga inglesa, Manchester United, Chelsea, Liverpool y Arsenal, se eleva a 3.759 millones. El "ManU" debe 1.325 millones -la cifra que pidió prestada Glazer y que cargó a la cuenta del club-, el Chelsea 1.277, el Liverpool 607 y el Arsenal, 550.

Otro millonario en apuros es Joe Lewis, principal accionista del Tottenham, que perdió con la caída del Bear Stearns casi mil millones de euros. El Everton está oficialmente en venta y también el West Ham United vive tiempos difíciles porque su propietario, el islandés Björgölflur Gudmundsson, pasa por serios problemas financieros tras el desplome del sector bancario de Islandia. Su banco ha sido nacionalizado, de hecho. Ocho clubes ingleses cotizan en la Bolsa de Londres y todos fueron seriamente dañados por los derrumbes bursátiles de los últimos meses.

Las palabras del presidente de la Federación Inglesa de Fútbol, David Trossman, son tan claras como reveladoras: "El fútbol inglés corre un riesgo terrible porque no encontrará fácilmente financiación para su deuda de casi 4.000 millones de euros".



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