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La cuarta dimensión: (Apollinaire concluye) que la cuarta dimensión a la que se han visto conducidos "intuitivamente" los jóvenes pintores, es una "expresión utópica" que manifiesta sus aspiraciones e inquietudes cuando observaban esculturas egipcias, negras y oceánicas... Marcel Duchamp recordaría años después que en torno de 1912 un tal Povolowski era divertido y Princet extraordinario en sus vulgarizaciones sobre la cuarta dimensión: "Metzinger, que era inteligente, lo utilizó mucho. La cuarta dimensión se estaba convirtiendo en una cosa de la que se hablaba mucho, sin saber de qué se trataba..." Princet era un falso matemático que daba la impresión de saber muchas cosas y utilizaba la ironía, lo que atraía poderosamente a los artistas no matemáticos. (Simón Marchán Fiz)

Nuevos lenguajes: Estas observaciones rastrean ciertas pistas sobre un nuevo espacio pictórico que brotaba ante todo de una "voluntad artística" específica a la que sólo después es posible hallar paralelismos y semejanzas en los campos científicos. En todo caso, este espacio no puede ser confundido con el espacio geométrico ni siquiera con el perceptivo pues, más bien, desempeña un papel mediador y al mismo tiempo instaurador entre el espacio físico-objetivo, los espacios genéticos y los espacios matemáticos. (Simón Marchán Fiz)

La exposición: Resulta por cierto notable que los principios y objetivos que dieron origen a un movimiento gestado hace exactamente un siglo cobren hoy tanta actualidad y vigencia, en un mundo absolutamente distinto al que existía cuando esta corriente estética irrumpió cuestionando el arte mundial como se lo conocía desde el Renacimiento. Hoy, más que nunca, nuestro tiempo nos reclama reconsiderar los fundamentos del cubismo, volver sobre sus puntos de vista, sus enfoques, su ideario, sólo que aplicados a esta realidad planetaria actual, tan diferente de la vivida en 1908 cuando Vauxcelles, sin quererlo, bautizó para siempre esa corriente artística revolucionaria. nuestra cambiante realidad es de todos los puntos de vista posibles. No queda ya en el mundo lugar para las visiones y pensamientos únicos. (Oscar Smoljan)

En la colección: El cubismo, ubicado en el centro de esta colección y pensado como un prisma, permite entramar el diálogo entre las propuestas iniciales con su devenir tanto como con otras formas plásticas contemporáneas, del futurismo al expresionismo, y las diferentes variantes de lo que fueron las recuperaciones figurativas de la primera posguerra, a las que definimos genéricamente como "arte nuevo", signado por un tipo de figuración que tiene, al parecer, un rasgo común: el haber capitalizado las experiencias previas, "del impresionismo al cubismo", como solían plantear los ensayistas de los años veinte cuando intentaban reconstruir un relato de la historia del arte moderno, así como la recuperación de una versión selectiva de la tradición plástica de Occidente.



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