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La herencia espaņola

-Dicen que Sarmiento denostaba a España. ¿Qué piensa?

-Es como una costumbre de la cultura argentina menospreciar la cultura española, por lo menos desde que nació la libertad hasta antes de ayer. Hace un par de años vino a la Argentina un par de editores a conocer escritores. Hubo varias reuniones y casi todos los escritores hablaron mal de la literatura y la cultura españolas. No pasa en vano que un Moyano pueda decir las barbaridades que dice en un estrado.

-¿Es algo que está metido en la cultura argentina?

-Sí, aunque de manera increíble, porque la mitad de la población viene de esa cultura. En mi caso, puedo disfrutar de algún juego de palabras de Borges o Sarmiento sobre algo de la cultura española, pero no les creo. No me pasa nada por lo que pueda decir Borges sobre Quevedo. Está muy claro que trabajo a partir del coloquio y que me interesa hacer literatura desde el aula popular argentina, no desde una lengua literaria argentina. Cuando tenía talleres literarios lo primero que obligaba a mis alumnos a hacer era leer "La guerra gaucha" y les decía que así era como no se debía escribir en la Argentina.

-¿Por qué?

-Porque era una lengua ficticia, literaria. Ni siquiera respetaba el "vos". Éste es uno de los grandes problemas de la literatura argentina: que llegan hasta "El túnel" de Sábato, cuya primera edición está en "tú" y no en "vos".

-¿El término "quijotesco" está muy manoseado?

-Lo usamos muy mal. Es un invento del Romanticismo, siguió el Existencialismo y continuaron todos los "ismos" para terminar en una cosa que no es: el Quijote jamás se peleó con el poder en sus dos libros. Sólo en un momento libera a unos presos. El Quijote no es quijotesco, el Quijote está loco. Se da un reduccionismo de la no lectura: el libro hace años que no se lee.



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