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DESIERTOS EN EL OASIS
“Los áboles Preceden a los hombres ... los desiertos los persiguen”.

Los medios de comunicación nos inundan cada vez más con imágenes de calor que aumenta, polos que se derriten y hasta osos polares que andan boqueando de calor. Nos piden que cambiemos las lamparitas incandescentes por las frías para ahorrar energía y contribuir así a la disminución de la emisión de gases que producen el efecto invernadero ... o sea, no podemos “hacernos los osos”.
También creo que nadie ignora que los árboles son los más efectivos agentes de descontaminación a nivel planetario. Los países desarrollados, principales causantes de la contaminación, pagan ingentes sumas de dinero para la forestación en países en vías de desarrollo, como forma de  acallar sus conciencias.
En ese contexto, es verdaderamente lamentable el poco valor que ciertas ciudades del Valle le dan a la forestación urbana. Roca es una de ellas.
A pesar de una ordenanza específica, creada y sancionada para defender nuestro patrimonio forestal, no se hace el más mínimo esfuerzo por hacerla cumplir ... es probable que a algunos que desaprensivamente los talan y mutilan se les llenen los ojos de lágrimas cuando ven imágenes de regiones lejanas.

NUESTRO AMBIENTE

La polución y el calentamiento global son fenómenos mundiales y las ciudades son el más fiel exponente del “efecto invernadero”. Si lo ponen en duda, los invito subir a las bardas y observar a nuestras ciudades al amanecer, para advertir la bruma que las cubre ... y si no quieren madrugar, lo pueden ver también si circulan por la 22 rumbo a Neuquén, por ejemplo, a la hora del día que más les guste.
El arbolado urbano es el único descontaminante de la polución citadina, ayudado por los fuertes vientos que afortunadamente cada tanto tenemos, a pesar del fastidio que nos ocasionan.
La imagen que hoy nos acompaña son (o eran) fresnos. No hace falta mucho esfuerzo para encontrar decenas o centenares de escenas similares ... el hecho de que sea una imagen nocturna tiene entonces algo de simbólico: si no paramos la mano con la tala y las podas irracionales se nos viene la noche. Caminar en verano por nuestras calles desiertas de árboles en medio del oasis valletano, es una tortura.
Pero esto sucede a la vista de los funcionarios que por ordenanza deben velar por sus vidas. Como bien dice la carta de lectores de Carmen Romero del viernes 15, esto pasa especialmente en primavera ... la estación sinónimo de vida no lo es para nuestros árboles, que mueren incesantemente.
El 10 de agosto mostramos las imágenes de un edificio alto en pleno centro roquense, al que se despojó de la sombra de unos olmos ya previamente masacrados. Al parecer fue a pedido de los que allí viven ... la pregunta era ¿y ahora qué?
La respuesta la tienen los moradores de este otro edificio alto también en el centro roquense. Qué extraño ... al parecer a ellos no les molestan ni las ramas, ni las raíces, ni la presunta alergia que producen los plátanos. Qué suerte que tienen ¿no? ... o será que simplemente tienen tolerancia y sentido común. Deberíamos  tomarlo como ejemplo a imitar.
Chateaubriand, pensador y escritor francés, acuñó la siguiente frase: “Los bosques preceden a los pueblos ... los desiertos los persiguen”.

CARTA DE LECTORES

Señor Teodorico Hildebrandt: me dirijo a usted para solicitar información sobre el árbol de acacia rose y sus raíces. Hace 7 años compramos dos rose y una blanca, para colocar frente a la casa, en ese momento preguntamos si eran invasivas sus raíces. Hoy son tres bellos árboles, pero han empezado a levantar baldosas.
Mi pregunta apunta a saber si las raíces de estos árboles pueden ser la causa de veredas, rotas. Si es así, me extrañó que la municipalidad vaya a plantar de esos mismos árboles en el Parque Central. Muchas gracias. Mary y David

Las raíces van en directa proporción al volumen de la copa y a la profundidad de la capa freática. Si ésta es muy elevada o salina, las raíces no pueden profundizar. La Robinia pseudoacacia Casque Rouge (*)
-supongo que se refiere a ella-  injertada sobre acacia blanca (Robinia pseudoacacia, que sería la otra que usted tiene) y sus raíces se extienden bastante pero no creo que alcancen gran diámetro. Si levantan baldosas habría que ver si éstas fueron bien colocadas, con el contrapiso con suficiente cemento. En todo caso habría que levantar las baldosas y volver a hacer la vereda. Una alternativa al cemento puede ser hacer un buen lecho de arena de construcción húmedo y bien apisonado y sobre él colocar baldosones, sin cemento y con juntas anchas. De haber levantamiento, será fácil hacer los arreglos.

(*) Las robinias son “falsas acacias”. La otra posibilidad es que se trate de una Robinia hispida Bella Rosea. Esta se diferencia de la anterior por tener un llamativo vello rojizo en todas sus ramas nuevas (foto del medio) y racimos péndulos de flores rojas. Esta falsa acacia tiene ramas que se quiebran como cristal a causa del viento, la nieve y los vándalos, por lo que estimo que no debe ser las que menciona los lectores.



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