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Gasto record
La legislatura aprobó esta semana un presupuesto histórico superior a los 5.200 millones de pesos. Las erogaciones corrientes se llevan el 85% del total de los gastos. La masa salarial, imparable: por encima de los 2.500 millones.

Primer acto. "No hay forma de sostener un presupuesto como el presentado", señalaba a horas de asumir, un cálido día de diciembre del 2007, el gobernador Jorge Sapag criticando duramente los 4.350 millones presupuestados para el 2008 por su antecesor, Jorge Sobisch.

Segundo acto. "Hemos tomado la decisión de bajar el presupuesto en 250 millones. Los 4.350 millones sólo eran una expresión de deseo", destacaba semanas después ante la opinión pública mostrando así el cambio de estilo que le quería impregnar a su nueva gestión.

Tercer acto. La Legislatura, esta semana, aprueba un presupuesto de 5.250 millones de pesos, cerca de 1.000 millones por encima de las expresiones de deseo del anterior gobernador. Todo un record para la provincia.

Si bien la palabra no es un activo que computan algunos políticos en su carrera por mantenerse en el poder, lo actuado por Jorge Sapag pone de manifiesto que la fiesta del gasto iniciada por su antecesor no se frenó sino que se acentuó durante este primer año de gestión.

Está claro que no está la decisión política de poner racionalidad a las cuentas públicas. Se corre tras los problemas, no se los enfrenta para dar solución.

Desde la primera línea del gobierno provincial el optimismo se mantiene intacto.

"Cerradas las prórrogas, la provincia vuelve a la normalidad", confió un alto funcionario del Ministerio de Hacienda de Neuquén, que prefirió mantenerse en el anonimato, ante una consulta de este medio. La bocanada de oxígeno (fondos esperados de las petroleras por las prórrogas sobre las áreas en explotación) que se anunció para los primeros días de agosto todavía no llegó a las arcas del fisco neuquino.

Los números por fuera del presupuesto detallan que esperan recaudar unos 300 millones de pesos anuales adicionales por regalías en esta renegociación de contratos y un canon de unos 1.500 millones de pesos como pago por única vez.
Oficialmente ya está decidido que los 300 millones vayan derecho a compensar los desvíos corrientes y gran parte de los 1.500 millones, por la tendencia que presenta el gasto, tendrán este mismo fin.

Todas estas cifras mencionadas podían ser representativas en años anteriores, pero no lo son para a un presupuesto como el actual, superior a los 5.000 millones de pesos. Es más, si uno compara el presente presupuesto con el del año pasado, la diferencia es de unos 1.500 millones de pesos, es decir: la cifra que maneja el gobierno neuquino considerada como “salvadora” para los problemas de la gestión Sapag.

Sólo el ministro Jorge Tobares se animó a salir del libreto oficial de estos últimos meses insinuando por lo bajo: “La situación financiera es compleja”. Traducido para la gente: con el actual nivel de gastos “estamos al horno”.

IMPARABLE

Las estadísticas muestran que las erogaciones presupuestarias continúan con su peligrosa tendencia creciente.
Desde la salida de la convertibilidad (2002) los gastos corrientes se multiplicaron por cuatro y representan hoy el 85% del total de las erogaciones de la provincia, marcando un nuevo record en la historia de las cuentas públicas neuquinas.

Los datos oficiales detallan que, en forma relativamente pareja, se incrementaron todos los gastos presupuestarios en este período.

La masa salarial pasó de los algo más de 600 millones de pesos a los 2.535 millones, es decir que creció en más de cuatro veces. Esto si se tiene en cuenta los números oficiales del presupuesto. Estimaciones extraoficiales detallan que, para el cierre del 2008, el gasto en salarios alcanzará los 3.000 millones de pesos (anualizados).

Tomando siempre la estadística oficial, los índices que relacionan la masa salarial respecto de los recursos corrientes están en límites realmente preocupantes: mientras en el promedio de la década de los ’90 los salarios se llevaban el 51% de los recursos corrientes presupuestados, en el 2008 esa relación alcanza al 57%.

Si se toma el gasto salarial en dólares, el incremento fue del 36%. Todos los indicadores de los salarios estatales están para arriba. Sin embargo, este parejo aumento de erogaciones en ningún momento se tradujo en mejores servicios para la comunidad.

“Los niveles de gasto están dentro de los más altos del país. El año pasado superó los 6.000 pesos per cápita contra un gasto promedio nacional, computando todas las provincias, del orden de los 2.500 pesos”, sentenció el diputado provincial del PJ, Ariel Kogan.

El legislador remarcó en este sentido que, si bien el gasto crece en forma desproporcionada, las demandas de la sociedad por los servicios básicos que debe prestar el gobierno provincial están totalmente insatisfechas. “Esto muestra la falta de gestión o, lo que es lo mismo, la ineficiencia del gobierno en la utilización de los recursos de todos los neuquinos”, aseguró el legislador.
La obra pública, por su parte, también creció pero no a las tasas que presenta el gasto corriente y, en valores absolutos, son ínfimos los fondos destinados teniendo en cuenta los gastos totales que presenta el Estado. Un presupuesto provincial que crece de la mano del gasto burocrático (corriente), sin tener en cuenta las inversiones de infraestructura pública, no deja mucho margen para el desarrollo provincial.

ESCENARIO

La administración Sapag tiene varios frentes en materia económica que debe definir cuanto antes.

Los actuales niveles de gastos son imposibles de sostener en el tiempo, independientemente del líquido que llegue de la mano de la renovación de los contratos petroleros.

En el contexto nacional, los fondos discrecionales que el gobierno central destina a las provincias están cayendo sensiblemente. Es razonable comenzar a pensar que la economía en algún momento tenderá a enfriarse y el dinero que llegue desde Nación comience a disminuir. De mantenerse esta proyección, el presupuesto de la administración Sapag tendrá un nuevo frente de conflicto.

En el contexto local, la negociación por las prórrogas con las petroleras debería tener un manejo más transparente. Nadie sabe qué es lo que se está acordando, qué recursos se entregan y si es el momento adecuado para cerrar un acuerdo de este tipo.
Las empresas petroleras son conscientes de que Jorge Sapag corre tras los conflictos y la única manera que esta administración tiene para enfrentarlos es apagando los incendios con más dinero. Frente a este escenario, no quedan dudas de que la posición de la provincia a la hora de negociar con las empresas del sector hidrocarburífero no es de las más fuertes.

Los gremios estatales, por su parte, ya anunciaron que pedirán un nuevo aumento de salarios. La inflación de este primer semestre del año pulverizó la mejora otorgada en los últimos meses y ahora van por “una verdadera recomposición”.
El gobierno no tiene mucho margen de acción en este sentido. No están los fondos disponibles hoy para este aumento que se reclama y, si estuviesen, no sería responsable seguir incrementando los gastos corrientes como se viene haciendo teniendo en cuenta un escenario precario en materia de ingresos, tomando las proyecciones nacionales existentes para el mediano y largo plazo.

 

JAVIER LOJO

jlojo@rionegro.com.ar



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