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Baja de los commodities complica los superávits
La dependencia que existe respecto de los precios de la soja y el petróleo es el talón de Aquiles del programa económico oficial. La imparable suba del gasto público entorpece el escenario.

Llevar el dólar hoy a 3,40 o 3,50 pesos -como exigen los industriales- golpearía de lleno sobre la inflación y en unos meses más esa nueva paridad cambiaria dejaría de ser competitiva, ya que la suba de precios internos devoraría cualquier tipo de mejora.

El gobierno nacional no tiene margen para seguir generando divisas, fomentando la competitividad del sector externo con un tipo de cambio real depreciado.

Frente a esta limitante, la apuesta del gobierno está en los extraordinarios precios externos de nuestra oferta exportable y en que ésta pueda dar la bocanada de oxígeno al modelo que hoy la paridad cambiaria no puede dar.

Es por ello que la soja y el petróleo, más que nunca, pasaron a ser los pilares que sostienen la continuidad del programa económico oficial.

Y no es para menos. El gobierno nacional estima recaudar este año a través de las retenciones, sólo por estos dos productos, alrededor de 40.000 millones de pesos. Pero esta cifra es convalidada con precios de la soja en el mercado internacional por encima de los 500 dólares la tonelada y un barril de crudo arriba de los 125 dólares.

Cristina de Kirchner señaló en su defensa el 2 de julio, durante una conferencia de prensa contra el campo: "Me acaban de informar que la soja está en 590 dólares. Hace un mes, los dirigentes del campo nos decían que la escala de retenciones era irreal".

Hoy la soja cerró por debajo de los 450 dólares y el crudo perforó el piso de los 120 dólares por barril. Los mercados para este tipo de productos están muy volátiles y nadie arriesga a proyectar un precio promedio de los commodities para los próximos doce meses.

El dato hoy desvela a la administración de CFK, ya que los ingresos fiscales y las exportaciones dependen de estas variables.

Con el gasto público creciendo sin control y las importaciones marcando records, la fortaleza de los superávits gemelos comienza a flaquear y con ellos los cimientos del programa oficial.

Un reciente informe elaborado por M&S Consultores muestra claramente los desvíos que existen hoy en estas dos variables y las consecuencias que pueden llegar a generar sobre el programa económico el crecimiento sostenido del gasto público y el incremento en las importaciones.

El estudio en cuestión detalla que el primero de los ítems mencionados llega a casi 19 puntos porcentuales del PBI (contra 13 puntos del nivel poscrisis 2002). En dólares constantes, alcanza los 60.000 millones de dólares, alrededor de 10.000 millones de dólares más que los valores consolidados en los '90.

Por su parte, las importaciones representan 16 puntos

porcentuales del PBI contra 13,5 puntos de 1998 (ver infograma al pie de página). Las proyecciones muestran que este año superarán en dólares constantes 60.000 millones, unos 15.000 millones más que el record logrado en 1998.

Manteniendo la tendencia creciente en estas dos variables, los superávits fiscal y comercial tienden a deslizarse por un precario equilibrio.

Una baja en las cotizaciones del petróleo y la soja terminaría por pulverizar el superávit gemelo que presenta el modelo económico y, con este escenario, el crecimiento enfrentaría serios problemas.

 

RESPUESTA

La espectacular respuesta de los ingresos fiscales y los altos niveles de exportación pudieron soportar, por ahora, las tasas de crecimiento del gasto y las importaciones.

El estudio en cuestión destaca que desde el 2003 estas dos variables subieron (en valores) 400% y 180% respectivamente.

Pero la mayor parte de los analistas coincide en señalar que este ritmo no es consistente en el tiempo.

Aun con los actuales niveles de ingresos y exportaciones, sobrevendrán tensiones si no se converge en un ritmo de suba claramente menor.

Ni hablar si se confirma la tendencia bajista de los precios, como la de las últimas semanas.

Que el programa económico requiera precios internacionales siempre crecientes evidencia desajustes macroeconómicos en el programa que hay que corregir.

Estamos a la puerta de ajustes fiscales compulsivos (o mayor presión tributaria), aumento de tarifas en los servicios públicos (que ya se están dando) y devaluaciones que apuntalarán la ya creciente inflación.

En los gráficos adjuntos se re

alizan las simulaciones que definen los perfiles de los superávits fiscal primario y comercial para el próximo año. El trabajo realizado por M&S Consultores muestra claramente que sólo conteniendo el gasto con un crecimiento del 15% el superávit fiscal se mantendría con buena salud. Con tasas superiores al 35% no hay precios externos de la soja y el petróleo que puedan mantener saneada la caja fiscal.

Por otra parte, el equilibrio de la balanza comercial muestra problemas con un incremento en las importaciones por encima del 20% para el 2009 y las cosas se complican en la medida en que los precios de la soja y el petróleo perforen el piso de los 400 y 100 dólares respectivamente.

Está claro que el modelo oficial cruje por uno de sus costados más débiles.

No se puede seguir dependiendo de una soja por arriba de los 500 dólares y un crudo en 125 dólares y menos aún con una balanza comercial que ya muestra síntomas de agotamiento en lo que respecta a volúmenes de exportación. Las proyecciones muestran, en este sentido, que para el 2008 existe un déficit fiscal, tomando en cuenta los volúmenes de exportaciones e importaciones (ver infograma adjunto). La economía tiene ciclos y los commodities no quedan fuera de este esquema.

Hoy los productos alimenticios y energéticos están en una zona de altos precios relativos, por ende no habría que descartar que comiencen a bajar sus cotizaciones en algún momento.



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